80 años del campo de concentración de A Guarda

Mañana tendrá lugar una ofrenda floral en Camposancos


vigo / la voz

El Sindicato de Pensionistas y Jubilados de CC.OO. de Vigo, en colaboración con la Unión Comarcal, realizará mañana una ofrenda floral en el antiguo colegio de los jesuitas de Camposancos, en A Guarda. Allí, hace 80 años, los sublevados franquistas crearon un campo de concentración de prisioneros republicanos. El homenaje de los sindicalistas se centrará en el muro situado detrás del antiguo cementerio de Sestás, donde existe una fosa común en la que están enterrados 49 personas asesinadas en aquel campo.

A partir del golpe de Estado de julio de 1936, el colegio jesuítico, germen de la Universidad de Deusto, fue reconvertido en un campo de concentración adonde los sublevados llevaron a cientos de personas que se opusieron al levantamiento anticonstitucional del general Franco. Dicen los investigadores que el edificio llegó a albergar a 2.000 personas en unas condiciones infrahumanas. A las sacas realizadas impunemente por los miembros de la Falange, que acababan con el asesinato del elegido, se le sumaban una muy deficiente alimentación y unas condiciones sanitarias que derivaban en todo tipo de enfermedades, especialmente la entonces temida tuberculosis.

La actividad como campo de concentración se mantuvo durante toda la guerra, por lo que tras los primeros detenidos procedentes de los pueblos del Baixo Miño, llegaron los prisioneros de guerra, sobre todo, del frente del norte de España. Tras la guerra, este centro fue controlado por el organismo de Prisiones mientras no se crearon otras cárceles estables en Galicia.

Paralelamente, en ese mismo lugar, a partir del año 1937, se instaló el Tribunal Militar número 1 de Asturias, que dicto 225 penas de muerte, de las que 151 se ejecutaron.

Hace unos años, el director del Museo Municipal Quiñones de León, José Ballesta, y el filólogo Ángel Rodríguez Gallardo realizaron un estudio sobre los grafitis realizados en las paredes del edificio por los presos para dejar constancia de la historia de aquellas personas desposeídas de todos los derechos por el régimen franquista.

Todos los bienes de los jesuitas habían sido confiscados por el Gobierno republicano cuando esta orden religiosa fue expulsada de España en 1932. Como ocurrió con el colegio de Vigo, en Teis, a mediados de los años cuarenta del pasado siglo, el Gobierno devolvió a los jesuitas todos aquellos bienes.

El colegio de Camposancos, construido en el tramo final del siglo XIX, no volvió a ser utilizado por los jesuitas salvo de forma esporádica. La asociación Hispania Nostra tiene este edificio incluido en su lista roja de patrimonio en peligro.

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