La industria romana de la sal

Los arqueólogos Mar Cortegoso y Brais Currás hablarán mañana de la producción salinera en la costa gallega


Vigo

El salón de actos del Instituto Camões acogerá el jueves, a las 19.30 horas, una conferencia organizada por el Instituto de Estudios Vigueses titulada La producción de sal en la costa atlántica del noroeste de la Península Ibérica. Será impartida por los arqueólogos Mar Cortegoso y Brais Currás, y estará presenta por Fernando Javier Costas Goberna, miembro del IEV.

«Estamos empezando», no se cansa de repetir la arqueóloga Mar Cortegoso para referirse al proyecto A Guarda, mar de sal, que desde hace cuatro años ha permitido descubrir varias salinas de evaporación de época romana situadas en ese municipio y el vecino de Oia. «La sal es muy importante en la vida del ser humano; en aquella época, se utilizaba para conservar los alimentos, ya no solo pescado sino también carne. La sal se utilizaba para curtir pieles, para medicamentos, para un montón de cosas», sitúa la arqueóloga. En la zona que ocupa estos trabajos, la sal se empleaba para la salazón de la pesca que se realizaba en grandes cantidades. «Su finalidad era la exportación, pero todavía no podemos precisar su destino; estamos obteniendo datos más amplios porque tenemos la colaboración de arqueólogos del Norte de Portugal», afirma.

Desde hace cuatro años, Mar Cortegoso y Brais Currás trabajan en la zona de A Guarda y Oia, primero bajo el patrocinio de la Xunta y después, del proyecto municipal A Guarda, mar de sal. Fruto de ese trabajo de campo están apareciendo una serie de estructuras que estos expertos vinculan con las salinas de Vigo. «Nos indican que las salinas de Vigo no serían un hecho aislado, sino que estarían dentro de una industria mucho mayor de lo que pensamos en época romana», explica Mar Cortegoso.

La cronología de esta industria, si bien se puede afirmar por el tipo de estructuras que era romana, todavía es pronto para concretar. «Sí son singulares por el tipo de pavimento de piedra, y porque están muy pegadas a una costa que es mar abierto», señala.

Ahora están trabajando con edafólogos de la Universidad de Santiago, expertos en suelos que ya trabajaron en las salinas de Vigo y tiene experiencia. «Aunque todavía estamos esperando los resultados, en principio, aquí el funcionamiento sería distinto al del interior de una ría», dice la arqueóloga. En la costa de A Guarda hay fenómenos distintos que actúan en la oscilación de la líneas de la costa porque es una zona de mar abierto y además, está la desembocadura del MIño, «a lo mejor, en un punto pasa una cosa y al kilómetro siguiente pasa otra. Por eso es necesario estudiarlo muy puntualmente; no obstante, sí se supone que el mar estaría más alejado de lo que está en la actualidad, de hecho, el mar se está comiendo parte de las estructuras», afirma.

Pero si bien en esta zona han aparecido varias salinas, todavía no se han detectado ni villas ni factorías de salazón como sí aparecen en la ría de Vigo. Pero, como dice Mar Cortegoso, «estamos empezando».

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