Veletas de otro planeta en A Guarda

Las recreaciones que un vecino hace de ET sorprenden a los visitantes


vigo / la voz

Carlos Castro Álvarez es un hombre meticuloso. A sus 82 años no ha perdido el gusto por cuidar cada detalle y por que todas las piezas de sus creaciones funcionen correctamente. Por eso sus veletas son tan perfectas. Pero sobre todo son un atractivo en A Guarda. Son muchas las personas que paran cerca de su casa a la entrada del municipio desde Baiona para hacer fotografías de tan singulares piezas. Sin pretenderlo, se ha convertido en un atractivo en el municipio.

Su especialidad son las que reproducen la figura de ET el extraterrestre, el personaje de la mítica película de Steven Spielberg. Montado en una bicicleta, el muñeco parece volar hacia su casa cuando sopla el viento del norte en este punto de la fachada atlántica.

Las ruedas de su singular bicicleta son aspas y accionan el mecanismo de los pedales cuando sopla el viento. Entonces ET se pone a pedalear con fuerza, pero nunca llega a tomar el vuelo. Un contrapeso impide que se bloquee si el viento sopla demasiado.

Carlos lo tiene todo estudiado. Lleva muchos años practicando esta afición que sorprende a propios y extraños. Tardó dos meses en construirlo, siempre dedicando ratos por las tardes. La bicicleta de ET tiene cadena, piñón y pedales. En todas sus piezas apuesta por el reciclaje. «Todo el material es usado, son piezas viejas», asegura. Fue al punto limpio de A Guarda y allí las consiguió.

Su hijo también le ayuda. Las cabezas idénticas al personaje de ciencia ficción las hace él. Carlos se encarga de todo lo demás, especialmente de articular el mecanismo que luego les dará vida para cumplir la finalidad de toda veleta, indicar la dirección del viento. Así pasa parte de su tiempo libre este guardés que se jubiló a los 49 años. Fue camionero y conductor de autobuses. Trabajaba para la empresa ATSA. Pero tuvo un grave problema de cervicales que hizo que le retiraran el carné de conducir antes de tiempo. Después abrió un restaurante muy conocido en A Guarda, Casa Roxo, que hoy siguen regentando quienes antes eran sus empleados. Ahora pasa las horas absorto en las manualidades del taller de su casa. Suele tener varias veletas en proceso de fabricación. Ahora da los últimos retoques a la figura que representa un pez espada, un pescado muy simbólico en su pueblo. «Empiezo por la cabeza, con porexpán, cola y lo que sea. Va a medir sobre 1,70», dice.

Carlos ha recibido encargos porque sus veletas son muy llamativas y puramente artesanales. Pero no le gusta que le metan prisa. Ante todo reconoce que le gusta trabajar relajadamente. «Pouco a pouco vou facendo cousas», asegura.

Antiguo conductor de autobús. Cambió el volante por las herramientas de su taller. Un problema de cervicales le apartó de su profesión de conductor a los 49 años de edad. Después abrió un restaurante muy conocido, Casa Roxo, que sigue abierto hoy en día.

Con materiales usados. Dice que su secreto es trabajar con calma. Cada día dedica unas horas en su taller. Su hijo le ayuda para fabricar las cabezas. El resto lo hace él utilizando materiales de reciclaje.

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