«Si yo estuviera allí, también trataría de escapar en una patera»

Jose Antonio Piño Gómez, presidente de la asociación solidaria Conrazones, acaba de regresar de Marruecos, donde entregó mantas, cuadernos y juguetes donados por los guardeses


a guarda / la voz

Misión cumplida para la ONG guardesa Conrazones. 4.000 kilómetros después y con más de 1.600 euros gastados en combustible, han conseguido repartir trescientos juguetes, veinte mantas, doscientas prendas y material escolar valorado en 3.000 euros entre los niños de pueblos remotos de Marruecos. El presidente del colectivo, José Antonio Piño Gómez, y otros cinco voluntarios se sumaron a un rali solidario organizado en Sevilla para poner su granito de arena a fin de paliar las enormes carencias materiales de la población marroquí. El objetivo no era llegar primero, sino ayudar al mayor número de familias necesitadas. Su aventura la han ido transmitiendo los últimos días en redes sociales, después de que en diciembre hicieran campañas para recaudar el material solidario.

La caravana, compuesta por 33 vehículos y más de un centenar de personas, visitó en una semana un total de 20 localidades. No siempre eran bien recibidos. «Algunos no entendían, otros escapaban y las mujeres no te hablaban. Lo primero que hacían era ocultar su rostro y no mirarte a la cara», recuerda. Los nativos tenían miedo al principio, pero la expedición siempre logró ganarse el afecto de la gente.

Los participantes tuvieron que dejar atrás las comodidades de un país desarrollado. Se alojaron en hoteles donde «si tienes luz da gracias y si encima hay agua, todavía más».

La ayuda que han entregado ha sido muy bien recibida, especialmente las mantas, dado que los habitantes del desierto durante esta época deben soportar grandes variaciones térmicas. La temperatura media durante el día es de 16 grados, pero el termómetro baja hasta los siete grados bajo cero de madrugada. «Con el frío que he pasado durmiendo con ropa térmica, no me explico cómo pueden pasar la noche en sus tradicionales jaimas. A un señora le dije que le entregaba una manta porque no sabía cómo podía dormir ahí», afirma. Fue un viaje muy apresurado en el que consiguieron entregar toda la mercancía que llevaban a personas necesitadas y que cargaron en dos vehículos todoterreno en los que partieron desde A Guarda el 27 de diciembre y que ahora han puesto a la venta. Una vez en Marruecos, comprobaron que «el guía estaba loco perdido e iba a todo trapo y nosotros detrás chupando polvo», recordaba ayer este guardés. Comprobaron que los todoterrenos no eran lo más adecuado para circular por el desierto. «Lo pasamos muy mal en la arena, porque se nos enterraba».

Piño Gómez asegura que este viaje le ha cambiado la perspectiva. «Nuestro mundo es muy cómodo, con demasiados vicios, allí viven de otra manera, son felices con nada, no se estresan», asegura. No obstante reconoce que «allí viven mal, si estuviera allí también trataría de escapar en una patera». Asegura que lo que más le impactó del país es la desigualdad entre hombres y mujeres. Después de ver cómo las mujeres son marginadas, reconoce que «nacer mujer en Marruecos es un problema».

Conrazones es una entidad sin ánimo de lucro que se dedica a ayudar a las familias más necesitadas del municipio. En mayo de 2015 el entonces alcalde, José Manuel Domínguez Freitas, les cedió un local en la escuela unitaria de Sete Camiños para que pudieran continuar desarrollando su labor. Tras esta expedición de ayuda internacional, José Antonio Piño Gómez ya está pensando en una segunda incursión a Marruecos. «Me gustaría llevar a un óptico y entregar gafas porque allí el sol quema mucho», afirma.

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«Si yo estuviera allí, también trataría de escapar en una patera»