Y Karina Fálagan se hartó de que el Jonathan fuese el váter de Samil

Jorge Lamas Dono
jorge lamas VIGO / LA VOZ

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Karina Fálagan, fallecida en mayo del año 2013
Karina Fálagan, fallecida en mayo del año 2013 Gustavo Rivas

La «alcaldesa del Atlántico» anunció en el 2006 el cierre de su establecimiento, aunque reabrió seis meses más tarde

08 sep 2026 . Actualizado a las 12:11 h.

«Envuelta en la perenne polémica que arropa su vida entera (la pública y la privada), Karina Fálagan, autoproclamada alcaldesa del Atlántico, plegó ayer las velas del que ha sido su buque insignia en los últimos 28 años de vida». Así comenzaba el 20 de septiembre del 2006 la narración en La Voz de Galicia del cierre del Jonathan Seagull, establecimiento hostelero referente durante varias décadas en la playa de Samil. El anuncio de la empresaria leonesa solo tuvo efecto durante seis meses. En marzo del 2007, Karina regresaba al arenal vigués, alegando que tenía una familia a la que mantener.

El anuncio del cierre estuvo provocado «por la desidia municipal», señalaba entonces la propietaria del Jonathan. La alcaldesa del Atlántico manifestaba entonces que presentaría una demanda contra el Concello «por sus reiterados incumplimientos». Estaba entonces en la alcaldía Corina Porro, del mismo PP en el que militaba Karina Fálagan. Añadía que tenía la intención de ceder su local y su concesión al Gobierno gallego si aceptaba recuperar allí la escuela de hostelería gallega, cerrada tiempo atrás en O Berbés.

Lo que sería difícil de reabrir, según ella misma gritaba a los cuatro vientos, era la actividad del Jonathan. Y así explicaba el asedio al que decía estar sometida: «Soy el váter público de cientos de excursiones que llegan a Samil, hago curas, caliento biberones y presto los servicios públicos que el Concello prometió mil veces y nunca hizo. Además solo en este pasado mes de agosto soporté 17 inspecciones de policías municipales y Sanidad. Vienen a por mí desde hace tiempo y ni siquiera me ayudan en las actividades que hago para niños en la playa. Así no hay quien viva. Por eso ahora quiero pelear en los juzgados», anunciaba.

Lo que sí mantendría la propietaria de la concesión sería la representación de la marca de cafeteras Kona. «Es una marca inglesa que fabrica en Winbledon y vendía solo en los mercados asiático y alemán. Yo les propuse vender en Galicia y Portugal y me ofrecieron esa posibilidad. Me hacía mucha gracia, creo que soy su mejor representante posible y sigo haciendo dinero con ello», afirmaba en septiembre del 2006.

Años 70

Tras la eliminación de las dunas de la playa de Samil y la apertura del paseo, a comienzos de los años setenta se planteó la necesidad de abrir establecimientos que cubrieran el hueco dejado por los viejos chiringuitos. En agosto de 1976, la corporación municipal, presidida por el alcalde Joaquín García Picher, otorgaba una concesión por 40 años a Karina Fálagan para construir y explotar un negocio hostelero en la playa de Samil. Aquella decisión causó polémica, pero el proyecto se plasmó poco después.

A finales de los 70 y principios de los 80, el local, pionero en la playa más conocida de la ciudad, adquirió renombre gracias al Atlantis Show, espectáculo nocturno que Fálagan convirtió en un divertido crisol de estrellas. Allí cantaron y bailaron desde Sara Montiel o Rocío Durcal hasta Chabela Vargas o Julio Iglesias, pasando por Alaska, Alberto Cortés, Mochi, el ballet cubano, decenas de transformistas y alguna que otra pornostar. Fueron los años de esplendor. Después llegaron tiempos de cierta decadencia.

En marzo del 2007, Karina Fálagan reabría el local. Lo explica echando mano de un símil histórico. «Vuelve la sobrina del general Douglas MacArthur a Samil», decía la alcaldesa del Atlántico. «Tened cuidado los japoneses y japonesas, he regresado para quedarme», añadía. Hacía alusión al regreso del general norteamericano a Filipinas durante la Segunda Guerra Mundial. Ya más en serio, Karina Fálagan afirmaba que reabría el Jonathan «porque tengo una familia que mantener». Claro que también resaltaba su papel en la playa. «Hago curas, caliento biberones y presto servicios públicos que el Concello prometió un montón de veces y que nunca hizo», explicaba.

Sobre el tiempo que el Jonathan, bautizado así en honor al personaje de Juan Salvador Gaviota, creado por el escritor americano Richard Bach, permanecería abierto, la alcaldesa del Atlántico respondía con un escueto: «Hasta el verano».

Sin embargo, el restaurante cafetería continuó abierto y, en el año 2012, a pesar de someterse a un tratamiento oncológico, Karina Fálagan se declaró en huelga de hambre para que se cambiase la ley, y que los etarras, como el que secuestró a Ortega Lara, cumplieran íntegramente las penas.

Durante muchos veranos se hicieron muy populares los concursos de castillos de arena que organizaba en la playa de Samil. La tranquilidad de los últimos años se truncó por varios pleitos. Por un lado, una banda asaltó su local y le dio una paliza a su empleado para robar. Después tuvo que hacer frente a varios rateros y tuvo una denuncia por el ataque de uno de sus perros a una bañista china.

A ello se sumó una denuncia de un exnovio brasileño que la llevó a juicio para reclamarle una indemnización tras promover una denuncia por un presunto delito contra los derechos de los trabajadores

La concesión municipal para explotar el establecimiento finalizaría en el 2016, pero Karina Fálagan falleció en mayo del año 2013. Un mes antes, el Concello de Vigo anunciaba el derribo del restaurante As Dornas, una vez recuperada su concesión. Comenzaba así el plan municipal para suprimir los establecimientos históricos de la playa de Samil. Le siguió El Camaleón y, el pasado año, le llegó el turno a San Remo. Una vez recuperada la concesión del Jonathan, el Concello sacó a concurso público la creación de otro restaurante en el mismo emplazamiento. En junio del 2015, se inauguraba el Marina Cíes Beach Club, un edificio de nueva planta que en nada se parecía al Jonathan.