El espacio que durante meses sirvió de cobijo queda cerrado, limpio y bajo vigilancia permanente de seguridad. Cifran en 200 los sintecho que viven en la ciudad
04 sep 2026 . Actualizado a las 01:38 h.La estación de autobuses de Vialia ya no tiene colchones junto a los cristales. Un día después del desalojo de las personas sin hogar que durante meses ocuparon parte de sus accesos, la Xunta comenzó a instalar el vallado definitivo del espacio. La zona exterior quedó limpia, precintada y cerrada al paso, con carteles de obra que advierten: «Prohibido el paso a toda persona ajena a la obra». En el lugar donde hasta el martes había mantas, bolsas, ropa y enseres personales, ahora hay vallas metálicas y un guarda de seguridad para evitar que los desalojados vuelvan a instalarse en este espacio público.
El cierre no se limita al exterior. También una parte del área interior de espera continúa acotada con cinta de precinto. Allí pasaban horas algunas de las personas sin hogar. La actuación ha cambiado la imagen de la terminal: primero se retiraron los enseres, después se limpió el espacio y ahora se blinda físicamente la zona que había servido como cobijo precario.
Entre los usuarios, la medida se observa con alivio, aunque no todos la valoran igual. Nicolás Márquez, que ayer esperaba un autobús para desplazarse al Baixo Miño, cree que la estación «no era el sitio» para permanecer en esas condiciones. «Tienen que intentar ir a algún centro social donde sean atendidos», señala. Marcos expresa una mezcla de compasión e incomodidad: «Me da pena, pero era una imagen nada agradable. Si les ofrecieron alternativas a cambio de irse, me parece bien el desalojo».
Asunción, usuaria habitual, recuerda el estado anterior de los accesos. «La imagen era desastrosa», afirma. Cree que algunas personas rechazan los recursos disponibles que les ofrecen porque «quieren vivir a su aire y no cumplir una normas».
As Ninguéns cifra en 200 los sintecho en Vigo y pide alternativas estables
El desalojo de la estación de autobuses de Vialia ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad que va mucho más allá de las personas que dormían a la intemperie junto a la terminal de buses de Vialia. El foro sociosanitario As Ninguéns estima que en Vigo hay alrededor de 200 personas en situación de sinhogarismo y reclama a las administraciones respuestas estables, individualizadas y con continuidad. El colectivo volvió ayer a la estación, al día siguiente del desalojo, y advirtió de que el cierre del espacio no resuelve el problema si no existe una alternativa real para quienes dormían allí.
Carla Leiras, integrante de As Ninguéns, aclaró que la entidad no se opone a que se retire a las personas de un lugar que no reúne condiciones para vivir. «Entendemos que una estación de autobuses no es un lugar adecuado para vivir para nadie», señaló. La crítica se centra en la falta de previsión para las personas sin hogar antes de llevar a cabo el desalojo forzoso. «Después de los quince días hay que volver a la calle», recordó sobre el albergue. También citó el caso de una mujer con perro que no pudo aceptar el recurso porque no admitía al animal. Leiras sostiene que el desalojo dispersa a las personas por otros puntos de la ciudad. «Esto no es ninguna solución», resumió.
El BNG anunció que llevará al pleno 21 medidas contra el sinhogarismo y la pobreza. Su portavoz, Xabier Pérez Igrexas, pidió a Xunta y Concello que dejen de pasarse la responsabilidad «como unha pataca quente».