Un escáner del puerto de Vigo, clave para detectar un alijo de 2 millones de euros en un furgón

e. v. pita VIGO / LA VOZ

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Imagen del escáner en el puerto de Vigo
Imagen del escáner en el puerto de Vigo M. MORALEJO

Una sentencia de la Audiencia Provincial narra la intrahistoria del uso de rayos X que permitió descubrir 50 kilos de cocaína ocultos en los compartimentos secretos de un vehículo caleteado en el 2024

01 sep 2026 . Actualizado a las 21:25 h.

Una reciente sentencia de la Audiencia Provincial de Pontevedra relata cómo el escáner de rayos X del puerto de Vigo ayudó a detectar un alijo de cocaína que iba oculto bajo los asientos de una furgoneta. Los agentes pararon a la Citroën Berlingo sospechosa en un peaje de la AP-9, conducida por un arousano. Este, nervioso, negó llevar drogas y calló. En el registro superficial, los agentes no hallaron nada, pero llevaron la furgoneta al escáner del punto de inspección fronteriza (PIF), en el control de Aduanas del muelle de Guixar. Los inspectores, al examinar las imágenes por rayos X en sus monitores, descubrieron una caleta colocada en la parte baja del vehículo. Al taladrarla, se desprendió un polvo blanco. Acababan de toparse con un alijo de 50,5 kilos de cocaína valorado en 1,78 millones de euros.

La intrahistoria de esta actuación del PIF de Vigo es descrita en una reciente sentencia de la Cuarta Sección de la Audiencia, que condena a ambos acusados. Uno era reincidente en Vigo.

M. MORALEJO

Los implicados se movían en dos vehículos, uno iba delante en un coche lanzadera de alta gama para avisar de posibles controles policiales y el otro le seguía en una Citroën Berlingo caleteada con droga oculta. Renovaban sus automóviles con frecuencia para eludir las balizas policiales. La Unidad Combinada de Vigilancia Aduanera de Vigo detectó un patrón en los peajes de la AP-9: entre el 2023 y 2024, ambos hicieron decenas de «extraños e intempestivos» viajes por carretera con partidas de cocaína entre sus domicilios en Arousa y localidades de España y Portugal. En una madrugada de junio del 2024, regresaban con un alijo desde Portugal para revenderlo cuando Aduanas los interceptó.

Los agentes hallaron un compartimento oculto bajo los asientos del piloto y copiloto que albergaba 50 paquetes con cocaína. El conductor no reconoció que portaba la droga, pero, tras ser detectada la caleta por el escáner, este les confesó cómo acceder al doble fondo que él mismo fabricó artesanalmente. Solo los rayos X pudieron descubrir su secreto.