Una vecina de Covelo publica un libro que aborda el maltrato e intentos de suicidio
30 ago 2026 . Actualizado a las 02:35 h.Judit Baltasar Rodríguez tiene 32 años, dos trabajos y un objetivo que hace unos años difícilmente podía imaginar: llegar a la universidad para estudiar Enfermería. «No quedaba la sombra ni de lo que yo fui, no era yo», dice al recordar la etapa en la que tocó fondo. Hoy hace planes y acaba de convertir buena parte de su recorrido vital en La fuerza de un alma rota, el libro de raíz autobiográfica que publicó en Amazon el 17 de agosto y que prevé presentar el 25 de septiembre en Covelo. Escribirlo tampoco fue necesariamente liberador. «Hubo momentos duros. Eso de que pasas página... Bueno, también tienes que recordarlo, escribirlo». Judit asegura que prácticamente todo parte de hechos reales, aunque cambió nombres, desplazó algunos acontecimientos en el tiempo y noveló parte del final. Hay recuerdos ante los que marca una frontera: «Determinadas cosas no son terapéuticas recordarlas».
Para explicar cómo llegó hasta aquí tiene que regresar a la infancia. Sitúa alrededor de los siete años un episodio que describe como abuso sexual. A los 12 o 13 llegó el bullying: «En el colegio me insultaban, me llamaban ballena». Se fue quedando con pocas amigas y estuvo incluso a punto de no participar en la excursión de fin de curso. «Me afectó mucho». Hoy contempla las fotografías de aquella adolescente con otros ojos. «Ahora veo las fotos y no tiene nada que ver», dice. Ella misma se pregunta cuánto pudieron condicionarla aquellas experiencias. «El haber sufrido bullying y abuso sexual de pequeña me hizo tener un imán para las relaciones tóxicas», reflexiona, aunque plantea otra posibilidad: «O a lo mejor no saber crear relaciones sanas» .
Ya adulta, relata una relación que se prolongó durante años y que describe como tóxica y marcada por el maltrato. Primero llegaron las malas contestaciones y las recriminaciones y después la violencia física. De la primera agresión conserva una escena muy concreta: «La primera vez que me pegó fue porque se me rompió un bote de miel». Simplemente, estaba intentando abrirlo. Ahora ve señales que entonces no supo interpretar: «Yo ahora lo pienso y digo: ‘Madre mía, pero si tenía una sirena como diciéndome sal de aquí'».
Por eso hay una idea en la que insiste especialmente. «A veces la gente juzga mucho. ‘Es que no sé cómo puede estar con esa persona', cuestionan. Pero es que no es fácil salir, mira cuántos años tardé yo en hacerlo». Habla de un «círculo de reenganche» y considera fundamental pedir ayuda. Llegó un momento en el que dejó de reconocerse. Sufrió una depresión y en el 2022 atravesó dos intentos de suicidio. Cuando trata de explicar aquel estado no busca grandes palabras: «No ves una salida, no ves solución a tus problemas».
Tampoco hubo una transformación repentina después. ¿Cómo se reconstruye una vida desde ahí? «Muy complicado, a trompicones, con mucha ayuda. Muy, muy complicado». Su familia, amigos y psicólogos formaron esa red, con un papel fundamental de su madre y su hermana. Hubo días de encerrarse y otros en los que avanzar consistía en obligarse a salir a tomar un café. «Poco a poco vas consiguiendo un logro más», explica la joven.
Su hija ocupa un lugar propio en ese camino. «También ha sido una de mis grandes salvadoras. Me ha ayudado muchísimo para la edad que tiene, muchísimo». De su propia experiencia ha extraído un consejo para ella: «No permitas que ningún hombre te pase por encima ni te hable mal ni te levante la voz».
Recuperarse significó también recuperar proyectos. Tras un largo período de baja, volvió a trabajar en el verano del 2024. Durante sus ingresos hospitalarios reapareció una vocación que recuerda desde niña. «Me gustó mucho cómo trataban a la gente, todo lo que hacían. Ahí fue cuando volvió a renacer lo que yo de pequeña sentía de querer ser enfermera o querer ser médica».
Hizo un curso de celadora y terminó el ciclo de técnico en cuidados auxiliares de enfermería. Ahora compagina dos empleos con los estudios y pretende continuar formándose hasta poder acceder a la universidad y estudiar Enfermería. Ella lo resume de forma sencilla: «Lo que tenía que haber hecho antes, lo estoy haciendo ahora».