Cónsul de Portugal en Galicia: «La alta velocidad Oporto-Vigo apunta de nuestra parte al 2032-33»
VIGO
Enfocado en hacer crecer los acuerdos empresariales, João Bezerra cree que el tren rápido va a tener un «impacto brutal» en las relaciones bilaterales
23 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.A los 18 años se le clavó en el alma un mal recuerdo de Galicia. En apenas 42 minutos, el EuroCelta de aquel final de los años noventa aplastó en Balaídos a su Benfica en una noche cerrada de noviembre. Solo siete tiros a puerta de los celestes, pero siete goles de Karpin, Mostovoi, Makelele... Desde entonces Vigo resuena en la cabeza de João Bezerra Da Silva (Espinho, 1981) para evocar una de las peores pesadillas del benfiquismo. Pero así como Galicia le dio un imborrable disgusto lúdico-deportivo, también le ha acabado por dar una de las grandes satisfacciones de su carrera como diplomático al recibir hace un año la encomienda de reabrir y dirigir el consulado general de Portugal para la comunidad gallega.
«La relación de Galicia con Portugal, no solo con la eurorregión sino con el país entero, es increíble en intercambios comerciales, ventas, inversiones cruzadas... Empresarios portugueses grandes, medianos y pequeños invierten en Galicia y empresarios gallegos de todas las áreas lo hacen en Portugal», constata el diplomático. A esos vínculos económicos suma el intercambio cultural y la proximidad lingüística. «La relación entre ambos lados de la frontera es muy orgánica», define así Bezerra la vida de intercambio natural a ambos lados del Miño. Confía en que no hagan más que crecer los proyectos empresariales conjuntos, el cruce de experiencias y el apoyo mutuo. «Siempre puede haber más dinamismo», acota para indicar que ve camino a recorrer y que se ha empeñado en allanarlo.
Su trayectoria profesional es larga, una carrera de cambios y especialización que le ha llevado desde el Parlamento Europeo al área económica del Gobierno para temas de equilibrio ambiental y energía, a tomar parte en las negociaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (Río+20), a especializarse en la sección de África del Ministerio de Asuntos Exteriores, o a convertirse en jefe de gabinete del secretario de Estado de Asuntos Fiscales. «Fueron dos años muy intensos en Hacienda; muchas negociaciones internas y externas, muchos equilibrios», rememora mirando hacia el techo para recordar los esfuerzos que tuvo que hacer Portugal para lograr dejar atrás las estrecheces de la Troika.
«De pequeño me gustaba mucho el espacio y la astronomía», confiesa João Bezerra, quizás para dar una razón de su gusto por los viajes y la movilidad profesional, inherente a los diplomáticos de carrera. «También decía que quería ser presidente, porque veía en la televisión a los políticos y yo también quería cambiar las cosas». Y llegó el núcleo central de la política lusa. «Tuve la experiencia maravillosa de conocer por dentro la casa de la democracia, la Asamblea de la República, y negociar con todos los grupos», indica al hablar sobre otro paso por las alturas de la Administración como jefe de gabinete de la entonces ministra de Asuntos Parlamentarios. «Tengo el orgullo de poder decir que los jefes políticos que he tenido no me conocían personalmente. Me entrevistaron y me contrataron», dice al valorar su perfil.
Su carrera le llevaría a la legación lusa en Viena para convertirse en número dos de la embajada y a formar parte de la misión permanente de Portugal ante las Naciones Unidas en la capital austríaca, así como a coordinar tres grupos del equipo con el que Portugal participó como invitada en las reuniones del G20. «No sé decir que no, prefiero el sí si es para trabajar», asegura el cónsul.
Ahora está inmerso en dar presencia a la representación de Portugal en Galicia, en conocer y dar a conocer a los líderes y empresarios de la comunidad el potencial de los proyectos y de las empresas portuguesas, a ampliar físicamente incluso el consulado para hacer ver que su país apuesta por la vía gallega y reforzar el apoyo a la numerosa comunidad portuguesa. «Las puertas de Galicia siempre están abiertas para los portugueses», asegura tras un año de reuniones y de recorrer la comunidad. «Me he reunido con muchas instituciones y empresas de Galicia y voy a seguir encontrándome con más para potenciar el conocimiento mutuo», avanza para dar la máxima importancia a su cometido comercial, además del cultural, para el que se apoya en el Centro Cultural Portugués en Vigo- Instituto Camões.
«El Gobierno de Portugal tiene como prioridad presentar las oportunidades que ofrece nuestro país y las facilidades que hay para invertir», concreta el cónsul, que prefiere desterrar la idea de la mera competición entre los dos lados de la frontera y hablar en su lugar de la vía de creación de riqueza que puede hacer emerger las inversiones conjuntas y las líneas de producción compartidas. «Si se consigue, si se cierra ese círculo virtuoso, la riqueza será mutua para Galicia y Portugal».
La conexión de ferrocarril de alta velocidad la estima como un futuro acelerante de ese potencial. «Va a ser fundamental», anticipa, reiterando que «la conexión de nuestra parte apunta para el 2032-33, es nuestro objetivo. La relación de alta velocidad con Galicia es prioritaria para Portugal y va a tener un impacto brutal en las relaciones bilaterales, van a crecer seguro».