La atleta, bronce por equipos en maratón en el Europeo, reconoce que fue el circuito más duro al que se enfrentó nunca
18 ago 2026 . Actualizado a las 10:28 h.Tres maratones con la selección española y tres medallas para Ester Navarrete Santana (Vigo, 1990): dos bronces en Campeonatos de Europa y un oro en el continental en ruta del pasado año en Bélgica. En Birmingham, el domingo, la viguesa superó las cuestas y las bajadas, lo dio todo y fue la tercera española en la línea de meta, la que aseguraba una medalla que para ella no tiene precio. En lo individual, el circuito no le ayudó a rentabilizar todo el trabajo realizado.
—¿Qué sensaciones tiene el día después de colgarse otro oro por equipos en maratón?
—Estoy muy contenta. Primero, por las compañeras que he tenido, que son de diez; también con un tercer puesto a nivel de Europa que no se obtiene todos los días. Nosotras esperábamos el oro, por lo menos pelearlo, pero la carrera fue más dura de lo que creíamos, porque el circuito era muy exigente, fueron pasando las vueltas y las subidas y bajadas fueron poniendo a cada uno en su sitio.
—¿Es el circuito más duro que tuvo en su vida en un maratón?
—Sí, más duro que en París, pero estoy mucho mejor que entonces. Creo que estaba mejor que en mi vida, pero no fue mi mejor carrera. Pienso que estaba para hacer mucho más, pero en este circuito le he dado todo, así que no me puedo reprochar nada.
—¿Sabía que era la tercera de las españolas y lo que tenía que hacer para asegurar la medalla?
—En todo momento teníamos referencia. Lo bueno de este circuito era que teníamos a gente en todos los lados y había una pantalla en donde se podía ver. Estuvimos mucho tiempo de segundas.
—¿Tuvo que apretar al final para asegurar la medalla?
—Yo lo di todo. Me decían: ‘Aprieta, aprieta'. Y yo luchaba por el segundo puesto.
—¿Qué tal la experiencia de volver subir al podio?
—Es increíble. Había un montón de gente, parecía un concierto aquello y eso no tiene precio. Se te queda grabado en la retina y se te pone la piel de gallina.
—Eso justifica todo el esfuerzo.
—Ahí es cuando dices que merece la pena haberse levantado temprano, haber doblado y haberse privado de muchas cosas. Al final, es ese reconocimiento.
—Además, está consolidada en la selección de maratón.
—Que cuenten conmigo para mí es una motivación y un reconocimiento. Pienso que todavía puedo hacer cosas.
—A nivel particular, ¿qué piensa que le pasó?
—Todavía no sigo analizando, yo he dado todo lo que pude. Igual tenía que haber arriesgado un poco más, pero no lo sé; lo único que puedo decir es que no me puedo reprochar nada porque lo he dado todo. Puede ser que no fuera el mejor tipo de carrera para mí, este tipo de circuitos no me beneficiaban.
—En carrera casi siempre estuvo en un grupo intermedio.
—Sí, porque salieron muy fuertes, comenzaron a acelerar mucho, con un ritmo de 3.10. Nos quedamos ahí prudentes, pensando que de ese grupo podían pinchar muchas, pero no fue así.
—¿Tuvo algún momento especialmente complicado?
—Tuve momentos complicados. La penúltima vuelta fue lo peor para mí, notaba que los isquios me estaban pasando un poco de factura, hubo uno que se me subía un poco, pero supe recomponerme, volver de nuevo, con más fuerza.
—Y acabó bien.
—Eso fue lo que más me gustó. Acabé con mucha fuerza, adelantando a una suiza. Con velocidad dentro de lo que cabe.
—¿Qué le comentó su entrenador de la carrera?
—Que está satisfecho con lo que hice, que había bajado bastante bien las cuestas para lo mal que se me da bajarlas. Me felicitó por el esfuerzo y me dijo que con eso me tengo que quedar.
—¿Da por terminada la temporada o cree que queda algo?
—Vamos a descansar por lo menos una semana y luego ya veremos. Quiero bajar un poco el pistón, aunque vaya a correr algún día que sea sin crono, solo por sensaciones, que me hace falta, mental y físicamente. Tengo varias cosas en mente.