El insecto, que acaba de aparecer en Soutomaior, está en la diana de la ciencia para estudiar la transmisión de enfermedades
18 ago 2026 . Actualizado a las 02:00 h.Las cosas a veces empiezan por una anécdota intrascendente como, si disculpan la particularidad, la que me sucedió hace un par de semanas. Cenando tranquilamente, vi pasar un mosquito volando que se posó en la mesa. Hasta aquí nada extraordinario, excepto que, por aquello de tenerlo cerca, vi que el susodicho me resultaba un poco extraño. Por eso lo capturé con un vaso y me fijé con detalle. Llamaba la atención que sus patas eran a rayas blancas y negras, al igual que su abdomen. Vaya, que el bichito parecía un tigre. Era muy probable, pero hacía falta verificarlo y ya tenemos la comprobación: el mosquito tigre (Aedes albipictus) está en Arcade. Y con esta primera cita verificada, Soutomaior completa el perímetro de concellos de la ría de Vigo colonizados por este incómodo invasor.
Es una excusa perfecta para contar el trabajo que distintos departamentos de la Administración y de la Universidad están realizando coordinadamente para identificar y prevenir las distintas patologías (incluyendo varias enfermedades tropicales) de las que puedan ser portadores estos nuevos inquilinos.
En primer lugar es importante comunicar la presencia de nuestros primos, y verificar que la identificación es correcta. Para ello existe Mosquito Alert (www.mosquitoalert.com), una plataforma de ciencia ciudadana impulsada por centros de investigación públicos en España, como el CSIC, para vigilar y controlar la expansión de mosquitos invasores y transmisores de enfermedades. Investigadoras como Elisa Mora y Mar Jambou verifican la identificación y transmiten el dato a la Rede Galega de Vixiancia de Vectores (www.sergas.gal/Saude-publica/Mosquitos), un programa de salud pública de Galicia creado en el 2017 para detectar, identificar y controlar insectos y otros animales (como mosquitos invasores y garrapatas) que pueden transmitir enfermedades graves a las personas y a los animales.
Desde allí se ponen en contacto (Lucía, en mi caso) para darte toda la información pertinente sobre el bichito. A su vez, el dato se comunica a los expertos en entomología y ya solo queda la parte final y quizás la más importante: la primera línea de defensa, quienes hacen el trabajo de campo. Acompañar una mañana por Arcade a Yasmina Barciela y Alejandro Polina, del departamento de Ecoloxía e Bioloxía Animal de la Universidad de Vigo, en una de sus rutas de localización y trampeo, es tanto como recibir una clase magistral para saber a lo que nos enfrentamos.
Todos estos agentes sociales mencionados coinciden en un aspecto fundamental: es de la mayor importancia evitar facilitarle zonas de cría al mosquito tigre y esas zonas son cualquier recipiente al aire libre, por minúsculo que sea, capaz de almacenar una pequeña cantidad de agua, como cubos abandonados, neumáticos, platos de macetas, etc.
No obstante, es importante recordar que, aunque no sean precisamente los mejores inquilinos en nuestras casas (sobre todo por las noches), los mosquitos cumplen un papel fundamental en la naturaleza, pues son imprescindibles polinizadores. Para mantenerlos a raya, nada mejor que los mejores y más eficientes insecticidas: las aves insectívoras, murciélagos, anfibios, etc.
Pongamos un ejemplo por si los concellos quieren tomar nota: podemos invertir en costosas campañas de trampeo o fumigación, que además de ineficaces envenenan a los mosquitos y, de paso, a todo lo demás o instalar cajas nido para murciélagos. Esta segunda opción, como todas las soluciones que tienen como base a la naturaleza, son las que mejor funcionan.