La Guardia Civil interviene durante el eclipse en Cabo Silleiro para abrir el acceso a la playa por un evento privado
VIGO
El conflicto se produjo junto al Faro Pequeno. Los agentes aseguran que «el paso estaba cerrado» y la empresa que solo trató de «regular» los vehículos por el «colapso»
18 ago 2026 . Actualizado a las 01:56 h.Mientras miles de personas miraban al cielo en una jornada histórica, en Cabo Silleiro el conflicto estaba a ras de suelo. La advertencia de un vecino sobre el acceso al entorno del Faro Pequeno acabó provocando la intervención de la Guardia Civil en plena tarde del eclipse. Manuel Fernández fue el primero en denunciar lo que estaba ocurriendo. Sostiene que, cuando pretendió bajar hacia la playa, no le permitieron continuar. Luego, otros vecinos expresaron su malestar por lo sucedido. Allí se celebraba un evento privado en el espacio de la concesión del Faro Pequeno, la antigua instalación de Cabo Silleiro reconvertida en establecimiento hostelero. A partir de ese punto, las versiones sobre lo ocurrido, especialmente sobre los tiempos, dejan de coincidir.
La Guardia Civil sostiene que «el paso estaba cerrado», como denunciaban los vecinos y que sus agentes instaron a que «se abriera el acceso a la playa». La Autoridad Portuaria de Vigo confirma que la apertura se produjo «a instancias, a requerimiento de la Guardia Civil y del Concello». Faro Pequeno, por el contrario, niega haber impedido el acceso en ningún momento al acceso público y mantiene que únicamente trataba de «regular» y «controlar» la bajada de vehículos para «evitar colapsos».
La Voz ha contrastado lo sucedido con vecinos que denunciaron la situación, con la empresa que explota Faro Pequeno, con la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra y con la Autoridad Portuaria de Vigo, administración de la que depende la concesión. El escenario ayuda a explicar la tensión de aquellos momentos. El eclipse había convertido el miércoles playas, montes y miradores orientados hacia el Atlántico en improvisados observatorios. Cabo Silleiro fue uno de ellos y la llegada de vehículos se disparó durante las horas previas al fenómeno.
El conflicto denunciado por los usuarios no se produjo en la superficie acotada para la celebración privada, sino más arriba, en el acceso desde la carretera al vial que desciende hacia el Faro Pequeno y la playa. Sus imágenes muestran vallas y personal en ese punto. Manuel Fernández sostiene que allí le negaron el paso. Tras su publicación comenzaron a acumularse comentarios de otros vecinos molestos por lo ocurrido.
La Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra confirma que una patrulla acudió al lugar a requerimiento de un conductor. Los agentes se encontraban ya en las inmediaciones, donde mantenían un punto fijo dentro del dispositivo especial organizado precisamente con motivo del eclipse. La manifestación de la Guardia Civil es tajante sobre la situación que motivó su actuación: «El paso estaba cerrado». Según la información facilitada por la Comandancia, los agentes instaron a que «se abriera a la playa», al no existir autorización para mantener cerrado ese acceso público. La Guardia Civil dará además traslado de lo ocurrido a la Autoridad Portuaria. También la Autoridad Portuaria confirma que se produjo una actuación sobre el acceso y señala que este se abrió «a instancias, a requerimiento de la Guardia Civil y del Concello».
El Puerto de Vigo precisa además el alcance de la concesión y de las autorizaciones necesarias para organizar este tipo de actividades. «El Faro tiene autorización para la organización de eventos dentro de su concesión, es decir, dentro del propio inmueble, pero en la explanada tiene que solicitar a la Autoridad Portuaria la ocupación», señala. En este caso, explica que «el Faro Pequeno recibió solicitud de un club automovilístico para la realización de un evento en el día de ayer, dentro de la actividad propia de la concesión». La Autoridad Portuaria sitúa además la habilitación del paso después de las quejas y del requerimiento de las administraciones: «A requerimiento de la Guardia Civil y del Concello, al ser conocedores de las quejas, el titular de la concesión habilitó un paso para el acceso a las zonas públicas para la observación del eclipse».
El organismo portuario está ahora pendiente de la documentación policial para determinar si, más allá del conflicto por el acceso, se produjo alguna ocupación de terrenos para la que fuese necesaria autorización. «Desde la Autoridad Portuaria estamos en contacto con la Guardia Civil. Hemos requerido y estamos a la espera de recibir el atestado para comprobar si se produjo una ocupación no autorizada del Dominio Público, en cuyo caso se abrirá el correspondiente expediente sancionador».
Imágenes
Las propias imágenes aportadas por las distintas partes reflejan las dos caras de la controversia. Las difundidas por los vecinos muestran vallas y personal en el acceso superior. Las remitidas por Faro Pequeno muestran, por su parte, coches, furgonetas y autocaravanas ajenos al evento que habían llegado hasta la zona inferior. La empresa las aporta precisamente para acreditar que el público podía acceder y que junto al espacio acotado para la celebración se había mantenido una zona de paso.
Las fotografías, sin embargo, retratan situaciones concretas y no permiten por sí solas reconstruir toda la secuencia de una tarde en la que el dispositivo fue cambiando. Y es precisamente en los tiempos donde las versiones dejan de encajar. Que en determinados momentos hubiese vehículos ajenos al evento estacionados abajo acredita que pudieron acceder, pero no permite establecer cuál era la situación del vial en el momento concreto en que un conductor requirió la presencia de la Guardia Civil.
«Controlado, que es distinto a estar cortado»
Faro Pequeno niega haber cerrado el acceso público. Miguel Ángel Fernández, de la empresa, confirma que en la parte superior había vallas y personal controlando la bajada, pero sostiene que su cometido era «regular» la llegada de vehículos ante el riesgo de que la carretera quedase completamente bloqueada. «Lo que estaba era controlado, que es distinto a estar cortado», asegura. Su explicación parte de la excepcional presión de tráfico de aquella tarde. Según Fernández, la capacidad de estacionamiento era muy inferior al número de vehículos que pretendían bajar y la estrechez de la carretera hacía temer que el encuentro entre quienes entraban y quienes intentaban salir terminase bloqueándola. Fernández reconoce que las vallas fueron colocadas arriba «para que no bajasen más coches» cuando consideraron que el aparcamiento estaba saturado, pero insiste en que se trataba de una medida para «evitar colapsos», no de impedir el acceso a un espacio público. «Hemos tenido nosotros que estar controlando y regulando, nada más», afirma.
También asegura que el cartel colocado en ese punto decía «Párking completo», y no que el vial estuviese cerrado. Según su versión, el personal trataba de advertir a quienes llegaban de que no quedaban plazas disponibles. «Informando que la gente no debe pasar si el párking está completo», explica.
La empresa distingue además ese control de vehículos en la parte superior de lo que sucedía junto al Faro Pequeno. Fernández sostiene que únicamente estaba acotada la superficie destinada a la celebración privada y que se mantuvo un corredor de acceso al resto del entorno. «Yo no puedo prohibirles el paso a un espacio público. Dios me libre, es un espacio público», afirma.
Las fotografías facilitadas por Faro Pequeno muestran precisamente vehículos ajenos al evento, incluidas autocaravanas, estacionados en la zona inferior. Para la empresa, son la prueba de que el público pudo acceder.
Una nota y dos versiones de la intervención
La polémica llevó este jueves a la dirección de Faro Pequeno a emitir un comunicado. En él precisa que dos empresas gallegas habían contratado el espacio de la concesión para organizar dos eventos «de carácter lúdico-gastronómico» que contemplaban también la observación del eclipse.
La dirección reconoce que la excepcionalidad del 12 de agosto hacía prever una concentración fuera de lo habitual y que decidió establecer un sistema de vallado con una «cierta regulación para evitar colapsos», dadas también las limitaciones de la zona de aparcamiento. Según sostiene, habilitó un espacio de paso para peatones, bicicletas, motos y coches que permitía acceder a las zonas públicas.