Vigo se promete al Cristo de la Victoria

Pedro Rodríguez
Pedro Rodríguez VIGO / LA VOZ

VIGO

Miles de vigueses salieron a las calles para acompañar la procesión

04 ago 2026 . Actualizado a las 00:58 h.

Elvira espera con ilusión a que salga el Cristo de la Victoria de la Concatedral. Está hasta nerviosa. Se prometió hace muchos años por una serie de situaciones familiares. Ahora, al ser más mayor, lleva calzado, pero ella siempre hizo la procesión descalza. «Yo no puedo faltar. Significa mucho para mí», dice con la vela más grande que se podía comprar en los puestos. También piensa en su madre, en aquellas procesiones de niña y en todos esos momentos que se fueron, pero que quedan, para siempre, ligados a este día tan especial para Vigo.

El Cristo de la Victoria salió al encuentro de Vigo a las 19:30 horas al son de las salvas. Miles de personas rodeaban la Concatedral y las calles aledañas para esperar su paso. Entre los asistentes había muchos mayores, algunos jóvenes y también turistas sorprendidos por la aglomeración. La imagen salió del templo bajo un sol que esta vez no apretaba tanto. María recordaba cómo el año pasado el suelo ardía a cada paso: aquella procesión se celebró en plena ola de calor, pero en esta ocasión el tiempo dio una tregua a las miles de personas que acompañaron al Cristo de la Victoria.

Con el repicar de las campanas, justo cuando la imagen salía de la Concatedral, había vigueses que se emocionaban. Entre la música, se escuchaba algún sollozo y se veía caer alguna lágrima al paso del Cristo de la Victoria. «Esto es muy bonito», dice Carmen. Tiene 83 años y lleva desde los 17 saliendo en la procesión. «Empecé con mi pareja y aquí estoy hoy», contaba al lado de sus amigas, todas con velas en la mano. «Siempre que tienes alguna necesidad recurres a la fe, y lo que tenemos más a mano, pues, es el Cristo de la Victoria», continuaba con una sonrisa. Ellas este año han decidido pedir sus deseos y depositar sus esperanzas: «Queremos que interceda por la humanidad, que está todo muy revuelto», concluye Carmen.

Este es el mensaje que también ofreció el obispo de Tui-Vigo, Antonio Valín, en la alocución que pronunció al finalizar la procesión del Cristo de la Victoria: «Aquí cabedes todos. Aquí caben as persoas que veñen doutros lugares buscando unha oportunidade para vivir. Aquí cabe quen sofre en silencio, quen vive en soidade, quen leva a preocupación dun traballo precario, quen durme na rúa, nun banco ou nalgún portal, quen non atopa unha vivenda onde poder chamar fogar». Poco antes, las bocinas de los barcos resonaban desde la ría al paso del Cristo, conocido también por el apelativo de «Cristo de la Sal». Cuenta la leyenda que unos marineros que transportaban sal rescataron la imagen del mar. «Aquí cabe a nosa xente do mar, que cada día aprende que a esperanza tamén se navega no medio de tantas tormentas», indicó Valín.

La procesión fue también especial para José Enrique Pereira, presidente del Grupo Pereira, que fue el encargado de llevar el estandarte y para Marian Mouriño, la presidenta del Celta y la pregonera este año. «No hay vigués que no quiera a su Cristo y no hay vigués que no quiera a su Celta», decía el sábado durante su pregón. Ella, como Elvira, María o Carmen se emocionaba al paso del Cristo de la Victoria. En la procesión, el alcalde de Vigo, Abel Caballero, volvió a presidir el paso del gobierno municipal (PSOE), siempre a unos metros de los concejales del PP y del presidente de la Diputación, Luis López. Hoy, como sí hizo el año pasado, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, no acudió.