Viaje al 2036: más sombras que luces en la ría de Vigo

Antón lois EDUCADOR AMBIENTAL

VIGO

Oscar Vazquez

El aumento de la temperatura del agua llenará las lonjas de peces tropicales y algas invasoras

26 jul 2026 . Actualizado a las 04:50 h.

En aquel célebre anuncio una viajera del tiempo llegaba desde el futuro y lo más relevante que se le ocurría ofrecernos era lejía. Hoy hacemos un viaje inverso avanzando un artículo sobre la situación de la ría… en 2036. Buena parte de lo que imaginamos tiene su base en la información disponible hoy. Estamos a tiempo de evitar unas cuantas cosas, y ojalá nos equivoquemos. Año 2036: el nivel del mar en la Ría de Vigo ha aumentado en 2,8 centímetros en la última década, lo que se traduce en un retroceso de más de dos metros de la línea de costa.

Los efectos son especialmente visibles en las Cíes. La playa de Rodas sigue perdiendo superficie y su banda de arena se rompe cada pleamar haciendo casi permanente el canal que comunica el mar con la que antiguamente se conocía como lagoa dos Nenos, casi completamente colmatada. En Samil con este aumento del nivel del mar las mareas vivas siguen rompiendo el paseo marítimo haciendo el trabajo completo de retranqueo que en su día no quiso hacer el Concello. Los daños provocados por los temporales de este invierno en el pabellón de la desembocadura del Lagares y en la única concesión hostelera de la playa siguen siendo cuantiosos.

En Moaña el vial de O Con ha sido definitivamente clausurado por el embate del mar. La temperatura del agua, que ya había aumentado en grado y medio el último siglo, mantuvo su tendencia superando actualmente los dos grados y medio y sus efectos se notan en las algas. Ya es prácticamente imposible encontrar en el interior de la ría algún reducto con algas autóctonas. El proceso que comenzó a finales del siglo pasado con el Sargassum se completó con la Rugulupteryx okamurae, y hace una década llegó la Asparagopsis taxiformis, que a velocidad vertiginosa terminó ocupando el poco espacio que quedaba.

Esta tropicalización de la ría se traduce en el nuevo escenario para los peces. Ya en 2024 los científicos habían identificado 51 especies tropicales en las costas de Galicia. El proceso no había hecho más que empezar. Aumentan las capturas de las distintas especies de pez globo, de escaso valor comercial por el temor de los consumidores a la toxicidad de algunas especies. La lonja de bajura en Vigo recuerda al Caribe, con el escarapote de loppé (Scorpaena loppei), el escacho espinoso (Lepidotrigla dieuzeidei), el jurel francés (Trachurus picturatus), el sargo mojarra (Diplodus cervinus), la herrera (Lithognathus mormyrus) y el pez ballesta (Balistes capriscus).

Aumenta también la presencia en lonja del sapo lusitano y del pez ballesta. En el otro extremo, los últimos estudios alertan de que, como se venía advirtiendo, el pulpo y la sardina de la ría pasan a estar formalmente catalogados en peligro de extinción con una veda total a su pesca como último intento desesperado para evitar su desaparición total, como sucedió con la anguila. Los estudios alertan del riesgo para el congrio y la merluza, que ha visto reducida su talla media. La buena noticia es que se consolida la mejora en los vertidos municipales con la revisión de las depuradoras y estaciones de bombeo de Vigo, Cangas, Moaña y la recientemente inaugurada nueva depuradora en Arcade.

También gracias al dragado de la presa de Eiras ha mejorado la granulometría en los fondos arenosos de la ría una vez que hemos comprendido que regenerar la ría no consiste en seguir sembrando marisco sin, previamente, solucionar las causas de su mortandad. El problema es que se reduce el afloramiento mientras aumentan las mareas rojas. Confiemos en que esta mejoría en la calidad del agua se traduzca en pocos años en la reapertura de los bancos marisqueros exteriores de la ría, aunque el crecimiento de la contaminación por microplásticos sigue siendo un gran problema.