Los responsables celebran que se abra una vía para legalizar su situación
15 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La polémica por la prohibición de los conciertos en los chiringuitos de las playas de Vigo sigue creciendo. Después de que el pasado jueves el Concello ordenase paralizar las actuaciones musicales alegando que las concesiones solo autorizan la venta de comida y bebida, el gobierno local aseguró en un comunicado que abre una vía para que puedan celebrarse: si los concesionarios obtienen previamente la autorización de la Xunta de Galicia, entonces se tramitará el permiso municipal. El año pasado no hizo falta ninguna licencia autonómica y este año la temporada comenzó sin que a los hosteleros se les requiriese.
Los empresarios afectados aseguran que ayer por la mañana fueron expulsados de la oficina del departamento municipal Medio Ambiente. Recibieron el anuncio posterior con una mezcla de alivio y sorpresa. El gerente de los chiringuitos de Alcabre, A Fonte y la ETEA, Víctor Fernández Quinteiro, asegura que hasta ahora «nunca» se les había comunicado que la de la Xunta fuese la vía administrativa para legalizar los conciertos. «Por nuestra parte, nos parece perfecto que se abra una puerta», señala, aunque critica que el Concello no reconozca que existía margen para buscar una solución antes de ordenar la suspensión de las actuaciones.
Hasta la semana pasada, los conciertos estaban funcionando sin la autorización autonómica. En una entrevista en el programa Voces de tu ciudad, de Radio Voz, Fernández Quinteiro reveló que los concesionarios de los chiringuitos llevaban tiempo intentando precisamente eso: regular la actividad.
Según explicó, «al finalizar la pasada temporada trasladé al responsable municipal de Medio Ambiente la conveniencia de establecer una normativa con horarios y condiciones para los conciertos, pero nunca obtuve respuesta. Lo que sería de recibo sería regularlo».
El empresario sostiene, además, que los conciertos se desarrollaban con medidas para reducir su impacto. En sus establecimientos, explica, las actuaciones comenzaban entre las 19.00 y las 21.00 horas al inicio del verano y entre las 20.00 y las 22.00 horas cuando se alargaban las jornadas, orientando los equipos de sonido hacia el mar para minimizar las molestias a las viviendas. También asegura que en sus chiringuitos no habían recibido quejas vecinales por esta actividad.
Fernández Quinteiro insiste en que la repercusión de la prohibición va mucho más allá de los propios locales de playa. A su juicio, afecta a músicos, personal contratado para reforzar el servicio durante las actuaciones y proveedores que organizan parte de su actividad estival en torno a los chiringuitos. «Esto no es solo una cuestión de música; también es una cuestión económica», defiende.
Fernández también recuerda el papel que desempeñan los quioscos en el funcionamiento de las playas y pide que se valore. Explica que los concesionarios asumen el coste del suministro eléctrico utilizado por los servicios de socorrismo, no solo el consumo propio. E insiste en que seguirán haciéndolo pese al conflicto. El hostelero recuerda además la colaboración que mantuvieron el pasado verano para acelerar la instalación de los establecimientos tras el retraso en la adjudicación de las concesiones, evitando que varias playas permanecieran sin determinados servicios, «como los baños». La controversia también ha encontrado eco entre los músicos. El guitarrista, compositor y productor vigués Adolfo F. H. asegura que la suspensión de los conciertos le ha obligado a cancelar ya nueve actuaciones cerradas desde finales del año pasado. El músico señala que el verano concentra una parte esencial de los ingresos de muchos profesionales del sector.
Adolfo quiere alejar el debate de la confrontación política para centrarlo en la regulación de la actividad. Defiende el derecho al descanso de los vecinos, pero reclama «una regulación clara y sensata», con horarios y límites de sonido que permitan compatibilizar ocio y convivencia.