La remera afronta su primer curso como entrenadora en una entrenadora plagada de juveniles que apunta alto
11 jul 2026 . Actualizado a las 19:15 h.Marina Domínguez nunca había entrenado. Durante toda su vida (tiene 37 años) se había centrado en remar, pero la supervivencia de la trainera femenina de Chapela estaba en juego y aceptó la invitación del club para hacerse con las riendas del equipo de la Liga Galega con la ayuda de la veterana Vera Montes (51 años), que también rema, y de Luis Covelo.
«Yo siempre fui remera y como hacía falta una entrenadora en el club me lo propusieron y con una compañera que lleva años remando conmigo decidimos tirar para delante porque me daba pena que la trainera se parase después de tantos años», comenta esta arquitecta de interiores y diseñadora que curso un máster para cambiar a profesora de Dibujo Técnico.
La primera tarea, cuando comenzó en el mes de enero, fue reclutar gente y tirar de juveniles que subiesen de cadetes y la segunda ponerse a trabajar a razón de seis días de entrenamiento por semana con uno de descanso y desde el primer momento sus también compañeras han acatado sus órdenes sin rechistar: «Sorprendentemente sí», comenta mientras recuerda que incluso las juveniles le pidieron por favor que aceptarse el cargo para poder remar. «Yo creo que me respetan bastante».
Compaginar tiene su complicación tanto para entrenar como para competir. Del primer aspecto dice que «normalmente voy en la trainera, aunque el algunos nos bajamos a la mitad del entreno o así y otras veces puedo entrenar antes e ir después en la zódiac para ver a las juveniles».
Marina Domínguez confiesa que la toma de decisiones no resulta nada fácil al tener que llevar el timón del equipo. «Yo siempre había visto los toros desde la barrera, sin tomar ninguna decisión y opinando. Siempre había valorado no tener que tomar yo esa decisión porque es difícil y a veces no es lo más justo pero es lo mejor para el barco. Es complicado gestionar a todo el mundo. Me cuesta dejar a gente en tierra, pero no todo el mundo puede remar todos los días», admitiendo que el oficio de entrenador se lo había imaginado como algo «más fácil».
Y pese a ser debutante, Chapela encadena dos segundos puestos y está realizando una gran temporada: «De momento llevamos dos regatas e hicimos un papelón. Perillo tiene un punto más de nivel pero nosotros estamos remando con una trainera con mitad de la gente juvenil que reman por primera vez en la trainera».
Este domingo (11.30 horas) afrontan la prueba de casa con la ilusión de ganar pero sabiendo de la superioridad del barco coruñés. «Ya le dije a ver si se dejan ganar», comenta entre risas Marina, que no descarta la sorpresa.