La periodista de Telecinco Patricia Martínez compagina su trabajo de coordinadora de informativos con la creación y venta de complementos. «Es un contraste de ritmos que me viene bien»
11 jul 2026 . Actualizado a las 20:06 h.Todo empezó con un alicates que compró en su luna de Miel en Nueva York. Ahí nació Diecisietecosas, la marca de complementos de Patricia Martínez (Vigo, 1973) ya está en la veintena, ha ido creciendo y vende ya en Europa y Latinoamérica pendientes, pulseras, bolsos y todo tipo de complementos inspirados en peces y golondrinas. «No voy a contar cómo pasó el control del aeropuerto ese alicates, aunque seguro que ya ha prescrito», bromea. En su viaje de boda gestó un proyecto que compagina con su trabajo como periodista desde Vigo para Mediaset, la productora de informativos de Telecinco y Cuatro.
Este fin de semana, la creadora de noticias y joyas está trabajando a pie de calle, pero no con el micrófono. Monta puesto de venta en el mercadillo de PortAmérica donde despliega la labor de todo el año. El escaparate de su arte acaba siendo un reflejo de su otra vida profesional: la de reportera de informativos de televisión, que desempeña desde el año 1998. «Cuando vendo en mercadillos me dicen mucho que mi cara les resulta conocida. Se me quedan mirando y me dicen: Me suenas, pero no sé de qué. Yo les digo que seguramente me han visto en la tele, en uno de esos días de temporal horrible, explicando con un micrófono que hay vientos de 120 km por hora», recuerda quien estuvo más de 20 años haciendo directos en prime time nacional los fines de semana.
Desde la pandemia, Patricia Martínez ya no hace pantalla, ahora coordina equipos de cámara y redactor repartidos por el territorio español. Su zona de trabajo en casa combina sus dos facetas. «A un lado tengo el ordenador y al otro, la mesa y el taller con 50.000 herramientas, las bolas y abalorios. Solo tengo que darme la vuelta y girar la silla. Se me gira también la cabeza. Es un contraste de ritmos que viene muy bien y me relaja». Ahí descomprime de la realidad entre cuentas de colores y esmaltes.
La marca que empezó con pendientes que se hacía para ella y que iba regalando a las amigas que le preguntaban dónde los había comprado, es ya una tienda online que recibe pedidos distintos puntos de Europa, incluso de Colombia o Perú. «Con las redes sociales a veces pasa que, de repente, el algoritmo te publica en otro país y te llegan, en una noche, varios pedidos del otro lado del Atlántico». Para la periodista, explicar su arte y publicar en redes es más fácil que coser y cantar, aunque la faceta de manualidades le venga de casta. De niña ya hacía vestidos a la Barbie. Su madre, a los 80 años, sigue pintando y bordando y la hija de Patricia ya maneja la máquina de coser. «Nos gusta hacer cosas con las manos». En su armario siguen estando aquellos fajines de cuentas de colores que se hacía a sí misma en la adolescencia.
De un viaje a Sicilia se ha traído una nueva obsesión: las Testas di Moro, que son piezas icónicas de la cerámica italiana que representan cabezas de mujeres coronadas, convertidas en jarrones. «Las vi y dije, esto me lo llevo a mi terreno». La creadora de historias ya ha diseñado una línea de collares con esta estética. Aunque si algo caracteriza las creaciones de Martínez son las golondrinas, aves migratorias que siempre vuelven a casa y símbolo habitual de los pueblos marineros. También las estrellas y los peces son una constante en muchas gamas cromáticas. «Soy la señora colores», bromea.
Igual que la periodista está a la caza de historias, la artesana, tiene el ojo entrenado para captar las formas que puede llevar a pendientes, collares o pulseras. Su tendencia a hacer relato de lo que ve le dio el nombre a la marca. Un nombre que es, en realidad, un número. «Siempre he tenido el 17 en el foco. Viví muchos años en un portal 17, siempre ha sido mi número favorito. Conocí a mi marido un día 17, se vino a vivir a Galicia un 17 y nos casamos en día 17». Por eso lo eligió para su otro proyecto profesional que suma diecisiete cosas y muchas más.
Preguntar por amor al arte
En 28 años de carrera no ha menguado ninguna de sus dos vocaciones. «Hay cosas del trabajo en la calle que se me han quedado marcadas. Los incendios, sin duda, pero también el día que apareció el cadáver de Diana Quer. Fue un 31 de diciembre, en servicios mínimos de Nochevieja. También me marcó mucho el asesinato de Asunta», recuerda.
Igual que durante años se dedicó a cubrir eventos los fines de semana para el informativo de José Ribagorda, desde este jueves trabaja en su puesto en el mercado del festival PortAmérica, explicando la historia de sus creaciones. «A mí me encanta hablar con la gente. Cuando estaba en la calle lo pasaba genial haciendo reportajes. Ahora en los mercados lo disfruto mucho también. Aunque es la semana del año con más trabajo porque quiero traerlo todo, me encanta ver qué gusta». En estos encuentros, la tejedora de historias y complementos ejerce de creadora y de periodista, charlando con los que curiosean. Después de recorrer Galicia con el micro, ahora lo hace con sus abalorios.
Su canción favorita
«Cabezabajo», de Veintiuno. «Soy una señora de casi 50 años que lleva dentro a una adolescente de 25. Este grupo me lleva a una segunda adolescencia, de juventud. Me encantan sus letras, Diego Arrollo tiene una cabeza maravillosa y esta canción me parece un himno para cantar y escuchar a todo volumen».