El guitarrista vigués reúne en el álbum «Cimarrón» a colaboradores de España, Estados Unidos e India para cerrar una serie iniciada en el 2016 que resume décadas de oficio entre el flamenco, el blues y el jazz
08 jul 2026 . Actualizado a las 22:28 h.Hay músicos que construyen su prestigio a golpe de discos propios y otros que lo hacen desde la sombra, poniendo su talento al servicio de los demás. Diego Pacheco (Vigo, 1974) pertenece a esta segunda categoría. Durante décadas ha sido uno de esos guitarristas a los que todo el mundo llama cuando hace falta un músico solvente, versátil y capaz de adaptarse a cualquier estilo. Ha participado en cientos de grabaciones, ha acompañado a centenares de artistas sobre los escenarios y ha desarrollado una trayectoria tan amplia que ni él mismo es capaz de ponerle cifra.
Toda esa experiencia apenas se ha traducido en tres discos publicados con su firma. Tres trabajos separados por varios años que, más que una discografía, forman una declaración de principios. Con Cimarrón, que se estrena este viernes y podrá descargarse desde su página web (diegopacheco.es), el vigués pone el punto final a una trilogía iniciada en el 2016 con Mesteño y continuada en el 2020 con Mustango.
En esos álbumes reúne lo que define su manera de entender la música. «Siempre me han fascinado los caballos y durante muchos años mi mujer fue domadora profesional. A través de ella descubrí todo ese mundo y encontré una conexión muy bonita con los Mustang americanos, descendientes de los caballos españoles. De ahí salen Mesteño, Mustango y Cimarrón. Igual que esos caballos mezclan orígenes, mi música también mezcla flamenco, blues, jazz y todo lo que me atrae», explica.
Ese mismo espíritu es el que da sentido a Cimarrón. Para levantar este proyecto, Pacheco se ha rodeado de un elenco internacional de colaboradores escogidos junto a su productor, el guitarrista John March (Zen Guitar Guy). La masterización corrió a cargo de Robert Vosgien, desde Nueva York, mientras que en la grabación participan músicos de reconocido prestigio como el pianista Mitchel Forman, que ha trabajado con Pat Metheny o Wayne Shorter; la cantante india Varijashree Venugopal, voz en dos de los temas; el batería gallego Miguel Lamas, al que Pacheco considera «el mejor batería de España»; el bajista Carlos Martín, presente en buena parte del álbum, junto a Rafa Morales en uno de los cortes; el cantante estadounidense David Morgan, colaborador de Ray Charles, Dolly Parton o Bruce Hornsby; la organista Alicia Morgan, que ha trabajado con Neil Young, Oasis o Rod Stewart; los percusionistas indios B. C. Manjunath y Skanda Manjunath, referentes de la música clásica del sur de la India; además del cajonero Yuyo León, el guitarrista flamenco Tony León y su hermano Javier Pacheco, compañero habitual de escenario y una de las personas con las que más proyectos ha compartido.
«No fue fácil. Hubo mucho trabajo para reunirlos a todos. Son músicos increíbles y la gente se implica cuando realmente le gusta el proyecto», cuenta el vigués afincado ahora en Gondomar.
Las composiciones son prácticamente todas suyas. Algunas incluso nacieron mientras dormía. «Muchas veces me despierto a las cinco de la mañana con una melodía en la cabeza y tengo que grabarla en el móvil antes de que se me olvide. Llevo toda la vida haciéndolo. Tengo cientos de ideas guardadas», asegura. Una de las historias más curiosas del disco es la de Waltz for Chris. Según explica, tanto él como John March soñaron distintas partes de la misma composición. «Yo soñé la idea principal y él soñó la siguiente. Nos pasó en momentos distintos, pero terminó encajando todo».
La mezcla es, precisamente, la esencia de Pacheco. Empezó a tocar la guitarra con 14 años, estudiando clásica con un profesor particular. Después llegaron el blues, la guitarra eléctrica, el flamenco y los estudios de armonía y composición en Madrid con el prestigioso Félix Santos Guindel. Nunca quiso encerrarse en un único estilo. Su primer grupo ensayaba en un gallinero de Teis y hacía trash metal. Desde entonces ha gastado miles de púas. «Habré tocado con 300 grupos... ya ni me acuerdo», dice entre risas. Hoy, además de impartir clases de guitarra, compagina siete formaciones: Pacheco Bros, junto a su hermano Javi; Monk Blues Band; Chamizo y Pacheco; Tonichi Pacheco; Eh Sabina, con temas de Joaquín Sabina; un dúo de jazz con el guitarrista y productor John March y en ciernes, un espectáculo dedicado a Gipsy Kings.
Su guitarra favorita: Floury Model Pacheco nº 1
Si hay otro elemento inseparable de Diego Pacheco son las guitarras. Tiene una docena y asegura que todas siguen teniendo una función distinta. Aunque hay una que ocupa un lugar especial: la Floury Model Pacheco nº 1, una pieza única construida artesanalmente por el lutier francés Régis Floury en su taller de Sabarís. Diseñada conjuntamente entre ambos y fabricada íntegramente a mano, es el instrumento al que siempre vuelve. «La diseñamos entre los dos. Es mi favorita», reconoce. La pieza es el resultado de buscar el equilibrio entre la calidez de una guitarra clásica, la potencia de una eléctrica y la versatilidad de un músico que toca flamenco, blues y jazz.