La asociación pone en marcha un programa para fomentar el trabajo físico
07 jul 2026 . Actualizado a las 08:19 h.Desde siempre, la Asociación Érguete considera el deporte como un complemento esencial en el tratamiento de las adicciones. Bajo este manto, decidió crear un grupo de entrenamiento en el que participan usuarios, profesionales de la entidad e incluso progenitores (especialmente, madres), bajo la supervisión de David Rodríguez, entrenador del centro Dprol de Pontevedra. Entrenan un día por semana con un programa individualizado en función de los resultados que arrojó un test realizado a cada uno de los participantes. El objetivo es conseguir un beneficio físico y mental, además de socialización. Y los resultados de los primeros meses apuntan a un éxito en una iniciativa que nació con 14 inscritos.
«É unha proposta que xurdiu dos profesionais. Explicamos o que queriamos facer e foron apuntándose. A moitos hai que animalos e motivalos, porque ás veces é o primeiro contacto que teñen co facer algo de exercicio físico. É un cambio de maltratar o teu corpo a coidalo», comenta Javier Alonso, del programa de viviendas de la Asociación Érguete para poner en marcha el proyecto. A partir de ahí, y con el centro Dprol involucrado, todo comenzó con unas pruebas que medían los niveles de fuerza de los participantes para saber de la capacidad física de los miembros inferiores y superiores de cada uno de los tres participantes. «Fixemos como un chequeo de tres probas moi sinxelas pero que nos dan moita información e con ela imos vendo como vai o seu progreso e como van respondendo tamén ao exercicio físico», explica David Rodríguez, el entrenador, que a partir de estos datos elaboró un programa individualizado para cada uno de los participantes.
En concreto, cada uno de los participantes recibió en una aplicación en el teléfono móvil ejercicios específicos para realizar de un modo individual y ponerlos después en práctica en el entrenamiento grupal de los jueves, reunión que el entrenador aprovecha para corregir y estimular al grupo. «Estamos a facer unha actividade de mellora física na asociación e o que buscamos con eles, sobre todo, é a introdución do exercicio de forza e diferentes traballos metabólicos a nivel de mellora física e de resistencia nos usuarios. Tentamos especialmente que lles guste o movemento e fomentar a adherencia (al deporte). Tratamos de xerarlles cousas diferentes e que lles sirvas tamén para o día a día. Ademais, coa xente que ten algunha doenza, intentamos traballar de forma adaptada», desgrana el técnico, que pone el acento en que esa mejora física les puede servir a los usuarios para su futuro. «Por exemplo, se están buscando traballo, que teñan os niveis de forza que lles van axudar a cumprir todos os requisitos físicos que precisen».
El grupo en cuestión, dinámico e interesante, según sus promotores, resulta de lo más variopinto: desde gente que iba al gimnasio y que ya tenían un vínculo permanente con el deporte a otros que vivieron su primer contacto con un mundo desconocido. «Nós propoñemos que proben e logo decidan. Para algún que nunca fixo nada, é todo un descubrimento», explica Alonso, que también indica que «dentro dos prexuízos que se adoitan ter de persoas con adiccións, vanse á cabeza persoas marxinadas, que teñen delitos e están pedindo na rúa e demais, ese é un dos perfís pero hai mais. Outros practicaban deporte e a vida os foi levando cara o outro lado».
Los usuarios
Fernando, uno de los usuarios de la Asociación Érguete, que sabe bien los daños que deja una adicción, es uno de los integrantes del grupo. Él es un hombre del deporte, que jugó al hockey sobre patines como portero, que también probó en el baloncesto y que, en la actualidad, ya iba por su cuenta cinco días por semana al gimnasio. Fernando padece una hernia discal que le limita, pero mediante ejercicios personalizados, puede trabajar otras zonas del cuerpo. Además, ejerce como apóstol del ejercicio ante sus compañeros: «Doulles consellos aos que empezan, o deporte é bo para todos, é o maior antidepresivo que hai». Además, considera que el ambiente es ideal.
La actividad está abierta también a las madres, que desde el primer día siempre fueron una parte vital de la asociación. Dolores, a los 72 años, acude «por la calidad de vida», que para ella, «es primordial». «La experiencia es muy positiva, porque puedo decir que noto el cuerpo con más agilidad y mejor movimiento. Estamos en una etapa de la vida en la que hay que tirar del cuerpo, porque si entras en la parte de hacer el vago, malo. Hay que tirar del cuerpo, si no, las bisagras de oxidan», razona.
La tercera pata de la novedosa actividad la forman los propios profesionales de la asociación, que de un modo voluntario se han convertido en parte activa de la iniciativa. «Ao principio nos parecía un pouco como estraño. Eu non estaba afeito a ser un máis deles, pero é algo que nos permite de súpeto vernos todos ao mesmo nivel de sufrimento, de apoio e de tirar para adiante co que nos pide o adestrador», reflexiona Javier Alonso, que considera muy interesante mezclar en la misma clase a las tres patas del banco, especialmente, a madres y usuarios: «Creo que é súper enriquecedor, porque unha parte comprende mellor á outra», valora.
Y lo mejor, es que ya comienzan a verse los resultados. «As persoas que nunca fixeron nada notan a melloría enseguida, pero coa xente que leva máis tempo é máis complicado e tamén estamos a conseguilo con eles», dice el entrenador de Dprol. Un argumento para dar continuidad a una idea: deporte es igual a salud.