Pilar López Vidal: «Me gustaría que parte del Fraga se dedicara a museo del cine»
VIGO
La investigadora del Instituto de Estudios Vigueses presenta hoy un libro sobre el empresario cinematográfico Isaac Fraga
18 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El Instituto de Estudios Vigueses organiza hoy la presentación del libro Isaac Fraga. Una vida dedicada al espectáculo, de María del Pilar López Vidal, economista, miembro del instituto y exdirectora de la Facultad de Comercio. Será a las 19.30 horas en el Círculo de Empresarios de Galicia.
—¿Qué le llamó la atención de Isaac Fraga para afrontar la investigación de este libro?
—Por mi formación como economista, siempre me interesó el mundo de la empresa. Sabía que era un empresario que había tenido varios cines, pero poco más. Comencé a investigar y fui ampliando los conocimientos. Después, contacté con uno de sus nietos y ya apareció tanta información que se convirtió en un libro.
—¿De dónde viene Isaac Fraga?
—Nació en 1888 en una parroquia de O Carballiño. Emigró a Argentina, primero a la Pampa, donde lo pasó muy mal, y después, a Buenos Aires, ciudad en la que descubrió el cine, que estaba todavía empezando. Yo creo que debió de pensar que para matarse trabajando también podía hacerlo en su país, y regresó por Vigo.
—¿Se quedó en Vigo?
—No, volvió a O Carballiño. Compró un proyector, un caballo y empezó a moverse por los pueblos. Cuando consiguió un poco más de dinero, ya dio un salto más y adquirió un carromato dotado de una bocina que anunciaba su presencia al llegar a los pueblos. Esos fueron los inicios de Isaac Fraga.
—¿Fue el Fraga su primer cine en Vigo?
—No, el Fraga fue muy posterior. Empezó con los pabellones provisionales, edificios con una duración muy limitada. Después adquirió el Tamberlick, el Odeón, el García Barbón y no fue hasta los años cuarenta cuando empezó a pensar en el Fraga. Tenía un solar y decidió hacer ahí su gran obra para lo que contrató al mejor arquitecto de teatros y cines, Gutiérrez Soto. El Fraga fue inaugurado el 27 de marzo de 1948, víspera de la Reconquista, con la famosa película Botón de Ancla.
—¿Todo su negocio estaba en Vigo o se extendió por Galicia?
—Vigo fue una pequeña parte. Tras su etapa itinerante, se instaló en Santiago y, desde allí, inició una expansión por toda Galicia y el noroeste de España. Llegó a abrir una oficina en Madrid porque, además de la exhibición, abordó otros campos relacionados con el cine, incluso creó Films Patria.
—¿Tuvo relación con el empresario vigués del cine Cesáreo González?
— Sí, fueron muy amigos. Cesáreo González llevaba a su cine principal estrenos y a los actores y actrices. Y al margen del trabajo, los dos eran muy aficionados al Celta.
—¿Participó usted en las visitas al Fraga?
— Sí, y aunque eché en falta algunas cosas, como las bellas maderas que recubrían sus paredes, me emocionó mucho porque fue recordar mis años de juventud, de cuando aquello estaba funcionando. A mí me gustaría que una pequeña parte del edificio se dedicase al Museo del Cine, ya que Isaac Fraga fue el empresario más importante de España durante muchos años.