El litoral de la ría de Vigo y del Miño atesora numerosos elementos vinculados al ámbito marítimo
13 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Militar, industrial, social e histórico son algunos de los ámbitos en los que se podrían clasificar los numerosos elementos relacionados con el mar en la costa gallega. Recientemente, la Xunta creó un catálogo para ordenar y, en algunos casos, poner en valor esos hitos patrimoniales vinculados al litoral. Catorce municipios del sur de la provincia de Pontevedra acumulan un sinfín de elementos nacidos de la relación de los gallegos con el mar, algunos de ellos tan curiosos y singulares por estas tierras como los restos del molino de mareas existente al fondo de la ría, en las salinas de Ulló. Esta infraestructura fue obra del ingeniero francés Philippe Auguste Cazaux, propietario de la amplia explotación a finales del siglo XIX.
Redondela es uno de los municipios con mayor número de bienes costeros incluidos en el mencionado catálogo. El cariz marinero de la localidad abarca un amplio espectro: desde el espacio histórico, con los importantes pecios provocados por la batalla de Rande en 1702 o los restos del castillo situado bajo el puente, hasta las casetas de marineros de la playa de Cesantes o de Soutoxuste. Aunque, sin duda, en su perfil siempre llama la atención el cargadero de metal conocido como Coto Wagner.
Al otro lado de la ría, en Moaña, destacan las recuperadas carpinterías de ribera de Casqueiro y Carlagho, ambas datadas en 1942 y fiel reflejo de una industria artesana de otros tiempos. Por su parte, Cangas muestra en el catálogo su rico pasado industrial relacionado con la salazón y la conserva. Estos restos van desde la ría de Aldán, con las fábricas de La Señorita y Curbera, hasta las salinas romanas de Nerga o el amplio complejo de Massó.
Intensa relación en Vigo
En Vigo, el rastro marino es intenso en todo su litoral y, sobre todo, muy variado. En él queda reflejado el pasado militar, con los edificios de la antigua ETEA; la regulación marítima, con uno de los faros más antiguos de Galicia situado al pie de A Guía; naturalmente, el ámbito industrial, con varias conserveras; un museo dedicado íntegramente al mar; o la Estación Marítima que, más allá de su valor arquitectónico, simboliza la puerta de salida de miles de personas hacia América, como bien dejó plasmado el escultor Ramón Conde en su obra Homenaje a la emigración.
Mención especial realiza el catálogo de la Xunta a las islas Cíes. En el parque se sitúan elementos patrimoniales tan variados como la fábrica de salazón de San Martiño, el propio faro de Monteagudo o el entorno del convento de Santo Estevo. Y las islas siguen mostrando sus secretos. Recientemente fueron excavados el castro de As Hortas, donde se documentó una ocupación prolongada desde la Edad del Hierro hasta la Edad Media, y la finca de Viladomar, donde aparecieron restos de época romana.
San Telmo —en realidad, beato— tiene una gran relación con el mundo del mar como protector de los marineros. Su figura preside el cruceiro del puente viejo de A Ramallosa, que conecta Nigrán y Baiona. Si es hermosa la cruz de piedra, no lo es menos el puente, datado en el siglo XII. Por su parte, Baiona aporta al catálogo de bienes culturales del litoral su casco antiguo, una joya jalonada de interesantes edificios y espacios públicos.
Pero en toda la costa sur de la provincia no existe un elemento patrimonial de la entidad del monasterio de Santa María de Oia, fundado en 1137. Los estilos románico, gótico, renacentista y barroco aparecen representados en distintas partes de este conjunto monástico, único en toda Europa por su situación en el mismísimo borde costero. Oia ha incorporado en los últimos años otras joyas patrimoniales, como son las salinas de época romana de Auga Quente, Aguncheiro, Mougás y Lagoas. Por el contrario, sí se echa en falta en el inventario de la Xunta el petroglifo de Auga dos Cebros, posiblemente la primera representación de una embarcación encontrada en Galicia. El asunto resulta curioso porque en el vecino municipio de O Rosal, en su parte costera, sí se recogen varios petroglifos, en principio, poco relacionados con el mar.
Salinas y molinos
Las salinas antiguas también tienen presencia en el término municipal de A Guarda, así como numerosos molinos que aprovechan los fuertes vientos que llegan a la costa. También son varias las cetáreas existentes, elementos arquitectónicos directamente vinculados a la explotación de los recursos marinos.
El catálogo de bienes culturales del litoral incluye, asimismo, a los ayuntamientos con tramos navegables de ríos. Son los casos de la parte interior de O Rosal, Tomiño y Tui. En el municipio rosaleiro destaca el puente del Tamuxe, documentado ya en el siglo XIII, aunque reconstruido en estilo neoclásico a mediados del siglo XIX. Por otra parte, el peto de ánimas de A Xincosa posee un retablo cerámico presidido por la Virgen del Carmen, estrechamente vinculada con el mundo del mar.
El sistema defensivo nacido en el siglo XVII para afrontar la guerra con Portugal dejó en Tomiño el fuerte de San Lorenzo, en Goián, y la fortaleza de Amorín. Por último, el Concello de Tui aporta su amplio y rico casco histórico, que no deja de deparar sorpresas arqueológicas, como el reciente hallazgo de restos romanos en la plaza del Placer. El antiguo carácter fronterizo de la ciudad queda representado en el catálogo por el puente internacional, inaugurado en 1886 y diseñado por el ingeniero de Caminos Pelayo Mancebo de Ágreda, aunque en el documento de la Xunta se le sigue atribuyendo erróneamente a la escuela parisina de Gustave Eiffel.