El Sergas solo opera con Da Vinci a los pacientes de Povisa cuando piden una segunda opinión

Ángel Paniagua Pérez
Ángel Paniagua VIGO / LA VOZ

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El hospital concertado acaba de incorporar un robot solo para la privada; no hay mecanismos para derivar a los de la pública al Cunqueiro y operarlos con esta plataforma

12 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Los pacientes del Servizo Galego de Saúde que están asignados al Hospital Povisa tienen un acceso más complicado a la cirugía robótica. El Sergas incorporó en las siete áreas sanitarias un robot Da Vinci hace cinco años. El área de Povisa se maneja de manera diferente porque es un hospital privado al que el Sergas contrata la mayoría de las especialidades. Estos servicios atienden con sus propios recursos. El hospital anunció la semana pasada que incorpora un robot Da Vinci, que va a reservar solamente para el negocio privado. Así que los pacientes del sector público de Povisa no han podido acceder a estas intervenciones, que sí están disponibles en el Cunqueiro.

Se emplea en los servicios de urología, cirugía general y digestiva, ginecología, cirugía torácica y está empezando cirugía pediátrica. Povisa no tiene torácica ni pediátrica, de modo que todos los pacientes de estas especialidades ya van al Cunqueiro.

En cuanto a los otros tres servicios, a los ciudadanos solo les queda una vía extraordinaria para acceder a la robótica: la segunda opinión. Se trata de un derecho que permite a los pacientes de un hospital ser diagnosticados en otro y recibir otra propuesta terapéutica. Se reserva a los diagnósticos de cáncer, de una enfermedad neurológica o de una dolencia rara.

Solo así los pacientes de Povisa pueden llegar al Da Vinci, que según los cirujanos que lo utilizan acorta el tiempo posoperatorio y permite resultados más precisos y con menos secuelas. El enfermo solicita la segunda opinión para un especialista del Cunqueiro —en realidad, podría ser para cualquier hospital gallego—, donde lo vuelven a diagnosticar. Con la diferencia de que le ofrecen ser operado con el Da Vinci. El procedimiento de la segunda opinión garantiza que un paciente sea tratado en este segundo hospital si la opción terapéutica es distinta a la del primero.

Pero este sistema no es un mecanismo de derivación específico para el robot. No es el médico el que envía al paciente para ser operado. Es el paciente el que tiene que moverse y ejercer el derecho a la segunda opinión en un hospital diferente del suyo. Solo después tiene acceso a este tratamiento. No todo el mundo conoce este derecho, regulado por un decreto gallego del año 2015.

Esta situación lleva siendo así desde el 2021, cuando los hospitales públicos de las siete ciudades gallegas adquirieron los robots. La semana pasada se produjo un cambio, porque el Grupo Ribera Salud anunció que incorporaba un robot Da Vinci en Povisa gracias a un acuerdo con el urólogo Manuel Ruibal y su empresa. De momento, se limitará a urología, pero se quiere extender a otras especialidades. Fuentes sanitarias aseguran que Povisa quiere llegar a algún tipo de acuerdo con el Sergas para emplearlo también en los pacientes del sistema público.

La Voz preguntó el viernes pasado a la Consellería de Sanidade si va a pedir a Povisa que utilice el robot también en los pacientes de la pública, pero este departamento todavía no ha contestado. La Xunta paga al hospital por cada proceso médico que hace.

El contrato del Sergas con Povisa excluye varios servicios médicos de forma expresa, como los trasplantes, la salud mental o la unidad de ictus. No excluye la cirugía robótica. Porque en realidad la robótica es una técnica más de cada especialidad, igual que la cirugía laparoscópica. Eso sí, es más cara. El Sergas sí contrata a Povisa toda la atención de su población en las especialidades de urología, cirugía general y ginecología, en las que el Cunqueiro utiliza el Da Vinci, y Povisa, no.

Preguntado ayer en Vigo por el nuevo robot quirúrgico de Povisa, el conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, aseguró: «A equidade é unha esixencia para calquera sistema sanitario público e para nós é un principio básico».

«Atractivo»

El conselleiro también se refirió a la salida de 7.800 pacientes de golpe, fruto del último período de elección de hospital. Gómez Caamaño lo atribuyó al «atractivo que para os pacientes ten o Álvaro Cunqueiro» y no al funcionamiento del hospital privado. Aseguró que habrá «máis espazo e reforzos de persoal», si bien todos los que anunció el Sergas ya estaban planificados, salvo la ampliación de la unidad de ictus.

El BNG anunció que iniciativas parlamentarias para que el Sergas haga un plan de refuerzo y para que el Consello de Contas fiscalice a Povisa.