El IEO marcará ejemplares para conocer sus desplazamientos y comportamientos
11 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Cuatro décadas después de la moratoria internacional de su caza y el fin de la explotación comercial sufrida en el siglo XX, la ballena apunta a una «progresiva recuperación poblacional» en la plataforma continental gallega. Científicos del Instituto Español de Oceanografía de Vigo constatan la buena noticia en el marco de RorquGAL, una línea de trabajo iniciada hace tres años para estudiar y monitorizar ejemplares de cetáceos frente a las Rías Baixas durante su época de migración y alimentación. Tras la captura de más de 7.000 ejemplares entre 1920 y 1985, que provocó un fuerte declive de la especie, «la esperanza ha renacido», como destaca el filme El regreso de los gigantes, de José Irisarri.
Camilo Saavedra, coordinador de la campaña y científico del IEO, relata que de media han avistado cincuenta ballenas cada año. Y destaca: «Estamos viendo muchos grupos de diez ballenas». Los investigadores han abrazado tecnologías avanzadas y técnicas no invasivas para profundizar en el conocimiento sobre los cetáceos en aguas de Galicia, «obteniendo información clave para su protección sin generar estrés», explican.
Emphatic es el nombre del proyecto que combina métodos de seguimiento tradicionales con metodología innovadora como el uso de drones, que favorece la obtención de imágenes aéreas de alta resolución «que permiten realizar biometrías precisas, estimar la condición corporal y analizar diferencias morfológicas entre individuos». Una de las principales líneas de investigación se centra en el rorcual común (Balaenoptera physalus), la segunda especie más grande del planeta, «pero también hemos detectado ballenas azules, jorobadas y algún rorcual aliblanco», precisa Saavedra.
Los prósperos resultados que están obteniendo con el empleo de drones está abriendo las puertas a nuevas iniciativas para seguir a estos animales. El investigador avanza un proyecto para el marcaje de ballenas para conocer sus desplazamientos a esta altura de la fachada atlántica. También habilitarán hidrófonos para analizar sus cantos.
El uso de drones también hace posible recoger, de forma directa y no invasiva, el aire expirado por los cetáceos para estudiar su microbioma respiratorio, lo que aporta datos inéditos sobre el estado de salud de los animales. A esto se suma el análisis de ADN ambiental aislado en muestras de agua, una técnica que permite detectar la presencia de distintas especies. A bordo, congelan las muestras para analizarlas en laboratorio. En estos momentos, comprueban las del año pasado.