El Festival de Series Ría de Vigo quiere convertir a la ciudad en la capital de la ficción televisiva

Begoña Rodríguez Sotelino
begoña r. sotelino VIGO / LA VOZ

VIGO

Miguel Blanco y Paula Boto, director y subdirectora del Festival de Series Ría de Vigo
Miguel Blanco y Paula Boto, director y subdirectora del Festival de Series Ría de Vigo .

Miguel Blanco y Paula Boto impulsan la segunda edición, que empieza mañana e incorpora series verticales, encuentros profesionales y el pase en primicia de «Oasis», de Netflix

09 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Vigo cuenta desde hace años con una intensa actividad cinematográfica, sustentada en varios festivales de pequeño y mediano formato que enriquecen la oferta cultural de la ciudad. Ahora, el Festival Internacional de Series Ría de Vigo, que se celebra del 10 al 12 de junio en el Tinglado del Puerto, aspira a dar un paso más y convertirse en una gran cita de referencia para un género que hasta ahora tenía poca presencia en el calendario gallego.

Sus organizadores, los vigueses Miguel Blanco y Paula Boto, tienen clara la filosofía del proyecto. «Vigo se merece estar en el mapa de los circuitos de los festivales. De cine hay muchos; de series, prácticamente no. En Galicia, ninguno. Queremos darle el escaparate y el espacio que las series se merecen», explican.

El festival es, en buena medida, el reflejo de la pasión de sus dos impulsores. Blanco, habituado a la gestión de proyectos culturales, reconoce que es «un amante del sector audiovisual y de las series en concreto», mientras que Paula Boto aporta su experiencia en la organización de eventos y en el ámbito audiovisual, tras años dedicada a la fotografía profesional. Ambos coinciden en que la idea nació de una inquietud común: «Es un proyecto ideado ya en el 2018. Estuvo tiempo encima de una mesa, o más bien dentro de una cabeza, hasta que llegó el momento de llevarlo a cabo. Peleando mucho lo hemos conseguido», resume. El crecimiento del certamen ya se aprecia en los números. «El año pasado teníamos cuatro proyecciones y esta vez pasamos a tener seis, con un estreno, un pase en primicia y otro preestreno», destacan.

La programación combina estrenos, proyecciones, encuentros con profesionales y actividades dirigidas tanto al público como a la industria audiovisual. La cita arrancará mañana con uno de sus platos fuertes: el pase en primicia de Oasis, la nueva producción de Bambú para Netflix con la proyección del primer episodio a las 21.00 horas. A las 22.00 tendrá lugar un coloquio con parte del elenco y del equipo creativo. En el estreno participarán la productora ejecutiva Gema R. Neira, el productor ejecutivo y director David Pinillos, el productor ejecutivo y guionista Jon de la Cuesta, así como los actores Ana Garcés, Tomy Aguilera, Victoria Kantch y Berta Castañé. Durante las tres jornadas también podrán verse los estrenos de Ágatha y Lola, de Portocabo para Atresmedia, y Millonarios, de Televisión de Galicia, además del visionado de la segunda temporada de Punto Nemo, de Gastón, un actor de mierda y de una serie vertical, uno de los nuevos formatos por los que apuesta esta edición. Las actividades son gratuitas, aunque es necesario retirar previamente en la web la correspondiente invitación para acceder a las proyecciones y al resto de actos programados.

Para ver en vertical

Una de las principales novedades de esta edición serán las jornadas de pitching, un espacio en el que creadores presentan sus proyectos ante profesionales con el objetivo de encontrar financiación o vías para su producción. «Hay gente que presenta su proyecto para que la serie salga adelante y se llegue a producir», explican.

Una de esas sesiones estará dedicada a las llamadas series verticales, un formato diseñado para consumirse en teléfonos móviles. Se graba en formato retrato y ofrece capítulos de dos o tres minutos. «Son episodios cortos, de dos o tres minutos. Es un formato que nació en China y ha crecido una barbaridad tanto allí como en España y en el resto del mundo», añade el director del certamen sobre este. Son producciones pensadas para un consumo rápido en plataformas digitales y redes sociales, que se han convertido en un fenómeno emergente de la industria audiovisual, hasta el punto de despertar el interés de productoras y plataformas por sus nuevas formas de narrar y de conectar con el público joven. La presencia de este formato en el festival con la serie Contando los días refleja, según sus impulsores, la voluntad de mirar no solo a las grandes series tradicionales, sino también a las tendencias que marcarán el futuro del sector.

Más allá de la programación, Blanco y Boto quieren que el festival eche raíces. «El nombre de Ría de Vigo es porque queremos que sea un festival que la gente sienta como propio», afirman, convencidos de que el certamen debe convertirse en un proyecto abierto.

El objetivo es seguir creciendo de forma progresiva. «Es un proyecto muy bonito, muy ambicioso. Tenemos muchísimas ideas, pero todo necesita un proceso. Poco a poco tendrá que ir creciendo y cada vez se irá viendo más de lo que realmente queremos que llegue a ser», explican insistiendo en una de sus señas de identidad: «Queremos que sea parte de toda la ciudadanía y que tenga acceso cualquier persona». Por eso, todas las actividades son abiertas al público.

Como resume Paula Boto, «una cosa es ver una serie en el sofá de tu casa y otra muy diferente es poder vivirla, sentirla y compartirla con las personas que la han hecho posible, con los actores, directores y creadores».