Un aumento salarial del 15 % pone fin a la huelga de basuras que dañaba la imagen de Vigo
VIGO
Los trabajadores de FCC acordaron esta noche en asamblea el fin del paro tras arrancar mejoras laborales a la empresa mientras se acumulaban 1.400 toneladas de residuos en las calles
28 may 2026 . Actualizado a las 01:55 h.La huelga indefinida de la basura empezaba a golpear la imagen de Vigo en una semana especialmente sensible para la ciudad. Pero el paro, que ha coincidido con los actos de las Fuerzas Armadas, con lleno de hoteles y atracción de visitantes, militares y autoridades de toda España, llegó esta noche a su fin. Los trabajadores de FCC han celebrado una asamblea tras alcanzar un preacuerdo con la empresa por la tarde y votaron mayoritariamente a favor del cese de las protestas.
La satisfacción fue generalizada por los logros laborales: un aumento salarial del 15 % en cuatro años de convenio, se mantiene la jubilación parcial y el poder adquisitivo y se generan contratos indefinidos en períodos más cortos de tiempo. «Foron negociacións moi duras», indicó el presidente del comité de empresa, Suso Diz (CIG).
El fin de la huelga llegó en un momento crítico. La acumulación de residuos en las calles, contenedores y papeleras repletas, empezaba a proyectar una imagen incómoda para el Concello, que medió ante la empresa ante la presión de los trabajadores, de cara al turismo. Amenazaba también con convertirse en un problema sanitario si el conflicto se prolongaba.
En el cuarto día de huelga, Vigo ha acumulado alrededor de 1.400 toneladas de basura sin recoger. La ciudad genera alrededor de 350 toneladas diarias de residuos, de las que unas 250 corresponden a basura orgánica. El resto se reparte entre plásticos, papel, envases, pilas y otras fracciones que tampoco estaban siendo retiradas fuera de los servicios mínimos.
El problema empezó a percibirse con claridad, igualmente, en muchos barrios. Contenedores llenos, bolsas depositadas en el suelo y papeleras rebosadas formaban parte del paisaje urbano. Las altas temperaturas de estos días, que aceleran la descomposición de los residuos y extienden los malos olores, contribuyeron a extender los malos olores y la incomodidad vecinal. Los servicios mínimos solo funcionaron en puntos críticos como hospitales, colegios, residencias de mayores y mercados, además de avisos urgentes de la Policía Local.
La Federación Vecinal Eduardo Chao reclamaba ayer una «implicación real y urgente» del Concello para resolver el conflicto. Advirtió que los ciudadanos acaban pagando las consecuencias con sus impuestos, con el deterioro del servicio y con calles llenas de residuos.