La fauna escultórica del Vigo y su entorno

Jorge Lamas Dono
jorge lamas VIGO / LA VOZ

VIGO

De la lamprea a la miñoca, son muchos los municipios que dedican monumentos a distintos animales

23 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La humanidad ha tenido una querencia especial desde sus primeros momentos por representar la vida animal. Hay teorías que relacionan esas remotas representaciones de animales con funciones religiosas o mágicas tendentes a asegurarse una buena caza. Con el paso del tiempo, la animalística fue adquiriendo otros significados, casi siempre relacionados con las características de las especies elegidas. Era una manera de materializar atributos e incluso conceptos, como la lealtad o la valentía. La significación moral surgió de una forma muy amplia en la Edad Media. Algunas criaturas podían asumir incluso un significado teológico. Aquellos bestiarios aludían a animales reales, pero también a otros imaginados, como podían ser los dragones o los unicornios. Ya desde finales del Barroco, el arte faunístico adquiere valor propio y ya se representan los animales por sí mismos. En España, las esculturas de este tipo más conocidas y famosas son los leones de bronce de las Cortes, realizados por Ponciano Ponzano en 1866 a partir del bronce fundido de los cañones capturados a los marroquíes en la guerra de 1860.

Y en Vigo y en los municipios del sur de la provincia hay también una gran variedad de representaciones animales en sus estatuas públicas. Los caballos tienen un papel importante en la estatuaria pública. Juan Oliveira, el escultor de Tui, dejó varios ejemplos en Vigo y en su localidad natal. El más conocido es el conjunto realizado en bronce que está situado en la plaza de España. Oliveira representó una estampida equina con una composición que gira sobre sí misma. Está en la plaza de España desde 1991. Volvió a repetir el tema en el conjunto situado a la entrada de Tui, al comienzo de A Corredoira. En el remate del Teatro Afundación, Juan Oliveira retomó el caballo, aunque, en este caso, añadió figuras humanas para dominar la fuerza salvaje de los equinos.

El gran vivero de animales escultóricos fue creado por José Molares para el paseo periférico del relleno de Bouzas. Por deseo de la presidenta de la Autoridad Portuaria, Corina Porro, en 2011 nació el Paseo dos peixes. El escultor vigués dio todo el protagonismo en bronce a robalizas, pulpos y fanecas. La fauna acuática tiene otras representaciones en Vigo y su entorno, desde el pulpo de Julio Verne —también de José Molares— hasta la ballena alicatada que Juan Fernández Rivas y Antón Salgueiro vararon en el paseo de O Con de Moaña en 2007. Más industrial, aunque con mucha actitud contemporánea, es la lamprea de acero que está en el parque de A Canuda, en Salvaterra. Fue realizada por profesores y alumnos del ciclo medio de soldadura y calderería del IES Salvaterra de Miño.

El mar todavía deja la nécora de Samil, realizada por Rodrigo G. Xiráldez y Bruno Comesaña; los delfines de Maribel Mouriño, en Castrelos; el choco del paseo marítimo de Moaña; o el monumento a la ostra de Arcade.

Sin duda, el animal más homenajeado, por tamaño y presencia nominal, en la ciudad de Vigo es la miñoca. La gigantesca lombriz formó parte del proyecto urbanístico impulsado por el estudio JASC Arquitectos. Más curiosa es la numerosa presencia de esculturas de leones, un animal inexistente en estas tierras desde hace siglos. Desde el monumento ubicado en la rotonda exterior de Vigo Nature, realizado por Manuel Castro Alonso para homenajear al Club de Leones, hasta los relieves leoninos que se sitúan en edificios como el Bonín (en la calle Areal) o el Saturnino García (en el 33 de la plaza de Compostela), pasando por los dos ejemplares que están en el claustro de la catedral de Tui.

Pero si el león representa la fuerza y, por ello, se justificaría la presencia de estos animales en distintas ubicaciones, más difícil de explicar es la presencia de una hiena en la Alameda. Forma parte del conjunto realizado por el escultor vallisoletano José Luis Medina a mediados del siglo pasado para embellecer el jardín urbano vigués, como es el caso de la cabra que amamanta a su cría. Medina también es autor del oso que está en el parque infantil de O Castro, o de la oca situada en los jardines del pazo Quiñones de León.

Dentro del mismo plan de embellecimiento de parques y jardines desarrollado en Vigo a mediados del siglo XX se encuentran las dos jirafas de O Castro, realizadas por Camilo Nogueira. El Fídias de Lavadores también esculpió los dos cisnes que se pueden ver en el estanque del parque de O Castro, donde hacen la competencia a los patos.

En el alto de Puxeiros se encuentran los bueyes de bronce, de Lucas Míguez, que recuerdan el trasiego de carros de transporte que se realizaba entre Vigo y los pueblos de los alrededores cuando no había otro medio de locomoción más allá de la tracción animal.

Desde 2011, el paseo marítimo de Moaña cuenta con un monumento dedicado a los animales abandonados. Se trata de un perro en actitud de desamparo. Fue realizado por Carmen Grandal. Aunque el perro más famoso es el de Cans, símbolo del festival cinematográfico que se celebra hoy en la aldea porriñesa.

Por su parte, Silvino Andrés Silva firmó ya hace años una rana para un estanque del parque de Castrelos y unos estorninos en las cercanías de la calle del mismo nombre. Tampoco podían faltar las gaviotas, animales siempre presentes en la costa. Su representación pétrea se encuentra en Cangas, junto a la Capela do Hospital. Es una obra de Manolo Coia. Una de las últimas incorporaciones a la fauna escultórica del sur de la provincia son los percebes que afloran en el Paseo de Pinzón de Baiona. Fue realizado por el escultor Manuel Tosar Asorey.