El «segredo» de Guilherme Zapata

Begoña Rodríguez Sotelino
begoña r. sotelino VIGO / LA VOZ

VIGO

Guilherme Zapata, músico vigués, publica el disco  Segredo  con el sello Desayuno Buffet.
Guilherme Zapata, músico vigués, publica el disco Segredo con el sello Desayuno Buffet. Luis Basilio

El músico vigués afincado en Madrid, con trayectoria también como guionista televisivo, publica un álbum en vinilo y digital que mezcla jazz, soul, tropicalismo y sonidos atlánticos alejados de lo corriente

21 may 2026 . Actualizado a las 00:28 h.

Guilherme Zapata lleva años moviéndose entre la música y el audiovisual, pero con Segredo acaba de dar un paso más en su trayectoria musical. El artista vigués de 35 años, afincado en Madrid desde hace casi una década, publica ahora su primer álbum en solitario, un trabajo editado tanto en digital como en vinilo y que se aleja deliberadamente de las corrientes más inmediatas del mercado, con una clara voluntad de explorar otros caminos sonoros.

Aunque ahora la música ocupe el centro del proyecto, su trayectoria profesional está muy ligada al mundo audiovisual. Licenciado en Comunicación y Periodismo, trabaja como guionista y desarrollador de formatos en distintos proyectos televisivos. Pasó por la TVG, colaboró con productoras en Galicia y Barcelona, donde trabajó también en El Terrat, la productora vinculada a Andreu Buenafuente. Uno de sus últimos trabajos en televisión fue como coordinador y guionista de El Cazador, concurso del que formó parte hasta hace poco. «La música siempre estuvo en paralelo a los estudios y al trabajo», explica. Antes de este debut en solitario formó parte de varios proyectos, entre ellos Bifannah, con el que llegó a rozar una dedicación casi profesional a tiempo completo. Sin embargo, asegura que nunca tuvo la necesidad de depender exclusivamente de la música para vivir, algo que considera incluso positivo a nivel creativo. Esa independencia, dice, le permite trabajar sin la presión de buscar fórmulas rápidas o de encajar en determinados circuitos comerciales. «Me da libertad para hacer cosas más personales», resume.

Su relación con la música empezó muy pronto. De niño estudió piano, aunque reconoce entre risas que «lo odiaba» porque sentía que no avanzaba al ritmo de otros compañeros. Poco después se pasó a la guitarra clásica y, ya en la adolescencia, retomó el instrumento casi por casualidad al encontrarse una guitarra eléctrica en casa de su abuela. Ahí comenzó una etapa de aprendizaje totalmente autodidacta: descargando tablaturas de internet, sacando canciones de oído y montando sus primeros grupos con amigos del instituto. «Recuerdo estar todo el día con la guitarra en casa, era muy pesado», comenta al recordar aquellos años en los que ensayaba constantemente y empezaba a grabar sus primeras maquetas. También pasó varios años cantando en un coro infantil, una experiencia que, asegura, le ayudó a aprender técnicas de respiración y proyección vocal mucho antes de pensar siquiera en dedicarse a esto.

Portugal ocupa un lugar importante dentro de su construcción artística. Zapata estudió precisamente en Oporto, ciudad en la que vivió seis años y donde descubrió gran parte de las referencias musicales que hoy atraviesan Segredo. Allí empezó a profundizar tanto en la música portuguesa como en artistas brasileños y en movimientos como el tropicalismo.

Entre sus referencias aparecen nombres como Jorge Ben, Caetano Veloso, Milton Nascimento o Marcos Valle, y señala el álbum de 1972 Clube da Esquina, de Nascimento y Lô Borges, como uno de sus discos de cabecera.

Zapata recuerda la importancia que tuvieron ciudades como Oporto para muchos músicos gallegos de su generación, tanto por los conciertos y festivales como por el acceso a escenas musicales y referencias culturales menos habituales en España, y lamenta que no haya más permeabilidad más allá del fado. Aunque Segredo sea un trabajo firmado en solitario, el disco tiene un marcado carácter colectivo. Zapata comparte con generosidad canciones y arreglos con otros músicos cercanos como Yavi, Mundo Prestigio o Lois, y evita plantear el álbum como un ejercicio excesivamente personalista. «Me apetecía estar rodeado de gente, creo que aporta más que si estoy yo solo», comenta sobre un proceso de grabación que se desarrolló entre sesiones en Oleiros y Madrid.

El álbum también sirve como carta de presentación para Desayuno Buffet, un sello que arranca precisamente con este lanzamiento y que apuesta por ediciones físicas muy limitadas. En el caso de Segredo, la tirada inicial es de 300 copias en vinilo reciclado, todas ligeramente diferentes entre sí. Tras presentar el álbum en diferentes sesiones de escucha en Madrid y Vigo, prepara los primeros conciertos.

La portada del disco  Segredo  de Guiherme Zapata, es una foto que hizo Luis Basilio en Vigo, frente a las Cíes.
La portada del disco Segredo de Guiherme Zapata, es una foto que hizo Luis Basilio en Vigo, frente a las Cíes. Luis Basilio

Una portada con las Cíes al fondo

El cuidado por el objeto físico también se refleja en la portada del primer disco de Guilherme Zapata, protagonizada por una fotografía de Luis Basilio. La imagen, tomada de manera casual en Vigo, frente a las Cíes enmarcadas por la ventanilla de un coche antiguo, acabó convirtiéndose en la representación visual perfecta para un disco atravesado por cierta nostalgia.