«No tiene precio», dice del ambiente la entrenadora del Celta de baloncesto sobre Navia tras firmar el ascenso a Liga Femenina
19 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Cristina Cantero Ostos (Cabra, Córdoba, 1978) devolvió al Celta once años después a la élite del baloncesto femenino y, tras el descenso del curso pasado, lo volvió a colocar en la Liga Femenina a la primera. La entrenadora céltica, con once años en el cargo, destaca por encima de todo que han sido un equipo coral y sitúa como clave la compenetración entre jóvenes y veteranas.
—¿Cómo se vive el día después del segundo ascenso en tres años?
—Un poco más tranquila que la primera vez. Creo que, emocionalmente, el otro fue muy intenso y este como que lo he disfrutado más. Con la sensación de tranquilidad y trabajo terminado.
—¿Es más difícil volver por la vía rápida que ascender la primera vez?
—No lo sé. La primera vez nos costó tanto... Y como esta ha sido tan seguido, diría que no, pero ha sido un año de mucho trabajo y, como en cualquier cosa, tienes que tener esa pizca de suerte, de saber pasar los malos momentos, pero el equipo y el club han salido más fuertes de esos momentos complicados. En el deporte, no es uno más uno, dos. En la anterior etapa, pensamos que podíamos volver antes y nos echamos 11 años lejos de la Liga Femenina y ahora, a la primera. No hay un camino que diga «por aquí lo vas a conseguir».
—¿Para usted cuáles son las claves del ascenso?
—Creo que la apuesta del club por esa mezcla de jóvenes y veteranas, el compromiso de las veteranas y la responsabilidad de tirar del grupo y de las jóvenes de creer y de asumir esa responsabilidad. Además, unas le dieron mucha energía al grupo y las veteranas metiéndolas en su carril. Pienso que esa unión del grupo, con los mismos objetivos, y sabiendo cada una cómo adaptar su personalidad en favor del equipo, ha salido muy bien. Hemos sido un equipo muy coral aunque tengamos a la MVP de la liga, que lo es porque el resto curra mucho a su alrededor. Cada una ha hecho lo necesario para que el equipo luzca.
—Durante el año habló de los básicos del equipo y en el «playoff» salieron a relucir la defensa y el rebote.
—Durante el año, el rebote es lo que hemos ido sufriendo más. Estuvimos trabajando bastante sobre eso y en la fase de ascenso hemos sido superofensivas, cargando el rebote nosotros, y en defensa hemos estado súper serias.
—¿Hubo algún momento especialmente complicado en los dos partidos de la fase de ascenso?
—Había más tensión en el partido con Melilla. La responsabilidad de pasar a la final, porque si te quedas en el primero, tendrías la sensación de más fracaso, por decirlo con una palabra gorda. Nos pesó, pero cuando fuimos capaces de encontrarnos, nos liberamos. En la final, estábamos trabajando mucho, pero sin brillantez. Tenía la sensación de que ellas iban a caer a nivel físico y que el ritmo tenía que ser muy elevado y al final se cayeron. Durante el año, cuando teníamos dudas, nos agarrábamos a la defensa para arreglar el ataque, lo hicimos y volvió a salir bien.
—¿Cómo calificaría el ambiente de Navia?
—No hay palabras, no tiene precio. Todo el mundo que estuvo allí lo disfrutó. En la pista sentirlo, oírlo y verlo es increíble. En todos los mensajes que me han llegado, todo el mundo habla de Navia.
«Esta es mi casa, mi sitio y yo estoy feliz aquí»
Cristina Cantero acumula 11 temporadas como entrenadora del primer equipo del Celta y su intención es continuar un año más para liderar un proyecto que ahora comenzarán a construir en un contexto difícil.
—¿Su intención es continuar?
—Mi intención es continuar. Nos tendremos que sentar y hablar, como siempre, pero la relación es buena. Esta es mi casa, mi sitio y yo estoy feliz aquí.
—¿La base puede ser este plantel o debe haber muchos cambios?
—No lo sé. Yo sé lo justo del aspecto contractual de las jugadoras, ahí no me meto. Primero, tengo que saber por dónde van los tiros, qué opciones de renovaciones tenemos.
—¿Ve a las canteranas preparadas para el reto?
—Va a depender un poco de lo arropadas que estén, de cómo sea la plantilla y de las posibilidades que tengan de jugar más o menos. En esa estructura de equipo que hagamos, tenemos que mirar cómo pueden tener ese punto de crecimiento. Yo las veo, pero ellas se tienen que ver también y creer que pueden hacerlo.
—Y de regreso a la Liga Femenina, lo importante será aprender de los errores del pasado.
—Ahora llega el período más difícil, el que menos me gusta. Tenemos que intentar no fallar, pero, a veces, lo que un año es acierto, al siguiente no funciona. Hay que tomar decisiones, esperemos acertar y que el mercado nos dé opciones, porque ya vamos tarde. Es un mercado muy difícil por las jugadoras que se van a Estados Unidos, no solo las de élite, sino la que se van a las universidades. A ver cómo sale todo, ojalá tengamos suerte y podamos hacer una plantilla muy competitiva.
—¿Es tan grande el salto como parece?
—Es grande, porque es un baloncesto en donde el error no se perdona, en el que la calidad de las jugadoras sube, en donde si tienes menos calidad, debes tener un armazón muy bueno, los físicos son más imponentes, las plantilla son más largas. Se nota la diferencia, pero si trabajas para compensar, yo creo que podemos estar.