La revolución del italiano que se come en vaso

Begoña Rodríguez Sotelino
begoña r. sotelino VIGO / LA VOZ

VIGO

Jeraldine y Francisco, dueños del restaurante Team Carpaccio, en calle República Argentina 19, en Vigo, que han empezado a despachar pasta en vaso para llevar.
Jeraldine y Francisco, dueños del restaurante Team Carpaccio, en calle República Argentina 19, en Vigo, que han empezado a despachar pasta en vaso para llevar. M.MORALEJO

La primera «carpacciería» de Vigo cumple tres años y sus responsables, Jeraldine Silva y Francisco Atella, amplían su proyecto gastronómico con un formato que transforma los almuerzos del centro

15 may 2026 . Actualizado a las 00:50 h.

Tres años después de irrumpir en la céntrica calle República Argentina en Vigo, Team Carpaccio consolida su posición en la milla de oro gastronómica demostrando que la alta cocina también se disfruta en movimiento. La pareja formada por Jeraldine Silva y Francisco Atella mantiene intacta su pasión por este plato tradicional de la gastronomía italiana, adaptándolo de forma brillante a los nuevos hábitos de consumo urbanos. Su última innovación rompe los esquemas del sector: trasladar un producto tradicionalmente vinculado al servicio de mesa formal a un formato cien por cien take away dinámico, sofisticado y adaptado al ritmo urbano.

La primera carpacciería de la ciudad, y probablemente de toda Galicia, evoluciona su modelo de negocio con una idea tan simple como revolucionaria: servir carpaccios y pastas en recipientes cilíndricos óptimos para llevar, agitar y consumir en cualquier lugar. «Queríamos que disfrutar de un carpaccio premium en la playa o en un parque fuese una experiencia totalmente cómoda, sin preocuparse por la brisa o la logística de los cubiertos tradicionales», explica Jeraldine, que reconoce que ya lo habían intentado en una versión al plato, pero salían volando con la brisa atlántica.

Los emprendedores también han ideado una solución para servir carpaccio y que se pueda comer como street food.
Los emprendedores también han ideado una solución para servir carpaccio y que se pueda comer como street food. M.MORALEJO

Al frente del negocio, la emprendedora pareja compagina su faceta empresarial con la crianza de su hijo de año y medio. «Buscábamos un envase compacto, hermético, térmico y reutilizable que encajara a la perfección en cualquier nevera portátil de verano o en la mochila de la oficina». La solución técnica fue compactar las elaboraciones en vasos reutilizables y aptos para microondas, ideales tanto para resistir los cambios de temperatura como para mantener la cadena de frío. «Incluso recomendamos agitar fuertemente el envase antes de abrirlo para conseguir que la emulsión del aliño, el aceite de oliva y los jugos de la materia prima impregnen de forma homogénea cada capa», detalla. Esta presentación nació pensada en exclusiva para el carpaccio, pero se extendió rápidamente a su línea de pastas frescas gracias al feedback directo de su comunidad digital. «Co-creamos mucho con nuestros seguidores en Instagram; la carta actual es el resultado de escuchar activamente lo que la gente nos pide y aporta a diario», añade.

El resultado es un exitoso concepto de «comida italiana callejera» con sello vigués, que conecta de lleno con las tendencias internacionales de las grandes capitales. «Es un modelo muy consolidado en ciudades de Italia o en los food trucks de Estados Unidos, y guarda mucha similitud con el concepto de ‘pasta al paso' que triunfa en el mercado chileno», relata la empresaria venezolana, aportando una visión global al comercio local.

Esta diversificación, lejos de diluir la esencia del proyecto, refuerza el protagonismo del carpaccio como pilar de la marca. «Si yo apuesto por este plato al cien por cien, mi esposo lo hace al doscientos», bromea Jeraldine. Francisco lidera la dirección gastronómica y la defensa de estas finísimas lonchas de carne, pescado o verduras, una técnica que perfeccionaron durante su etapa profesional en su localidad de origen, Isla Margarita, y que han sabido trasladar al paladar de las Rías Baixas mediante ajustes continuos en las recetas y maridajes. Tras un riguroso análisis de calidad y atentos a las sugerencias de la clientela, decidieron concentrar sus esfuerzos en referencias de alta rotación, elevando la categoría de la materia prima al incorporar solomillo de la reconocida carnicería viguesa Vaqueiro, logrando una textura más tierna y un veteado idóneo para el corte en crudo. «Buscamos siempre proveedores locales que entiendan nuestra exigencia con el producto», subraya. Las pastas frescas buscan su sitio como menú para trabajadores de la zona. Entre las más demandadas destacan la modalidad a la boloñesa, pero también la carbonara, al pesto de albahaca, la tres colores, con sendas salsas, al pesto de tomate seco, estilo asiática, salsa roja con gambas y salsa blanca con gambas. «Queremos ofrecer un almuerzo rápido y delicioso sin que suponga un desembolso excesivo, menos de diez euros», puntualiza.

Un mar de sabores

La carta actual exhibe una versatilidad que juega con los contrastes y los aderezos de autor. En el apartado de carnes, destacan las versiones de vaca clásica y la ternera ahumada en frío con maderas nobles, que encuentran su pareja ideal en potentes reducciones y aceites aromáticos. Los sabores marinos cobran vida en las opciones de salmón, atún y gamba, realzados con una refrescante emulsión de maracuyá o una clásica y equilibrada vinagreta de cítricos que aporta la acidez justa para potenciar el pescado crudo. Para el público vegetariano y vegano, han desarrollado cortes milimétricos de calabacín, berenjena, tomates y champiñones.