Baches sin reparar por doquier ponen en riesgo la seguridad vial en carreteras de Vigo

a.martínez / l.c.llera VIGO / LA VOZ

VIGO

Los desperfectos en el firme afectan a carreteras de todas las administraciones

12 may 2026 . Actualizado a las 00:19 h.

Avanza la primavera, pero muchos de los baches que dejó el invierno en los viales de Vigo siguen pendientes de reparación. Las lluvias persistentes de los últimos meses castigaron el firme de las principales carreteras, atravesadas cada día por miles de vehículos, y abrieron socavones que, semanas después, continúan formando parte del paisaje urbano. Muchos no son simples irregularidades en el asfalto, sino agujeros capaces de comprometer la seguridad de los conductores, especialmente de motoristas.

Uno de los puntos más delicados está en los accesos a la AP-9 desde Isaac Peral, tanto en sentido de salida como de entrada a Vigo. Los socavones resultan especialmente peligrosos por tratarse de enlaces con la autopista, donde la circulación es intensa y cualquier maniobra brusca puede generar situaciones de riesgo.

La PO-552, a su paso por Camposancos, presenta también daños importantes. Frente a las gasolineras de bajo coste y a la altura de los concesionarios se han abierto agujeros que obligan a los conductores a esquivarlos o a reducir la velocidad de forma brusca. En una vía con tráfico constante, ese tipo de maniobras eleva el riesgo de alcance o de pérdida de control.

La avenida de Clara Campoamor, otro de los grandes viales de la ciudad, mantiene también baches pendientes de arreglo. El deterioro del firme se aprecia en distintos puntos de una avenida clave para la movilidad urbana.

En la carretera vieja de Madrid, un socavón ha tenido que ser señalizado con vallas para evitar que algún vehículo introduzca una rueda en el agujero. La medida evita males mayores, pero también evidencia que el desperfecto permanece sin una solución definitiva.

El problema atraviesa competencias. Hay carreteras en mal estado que dependen del Concello, pero también de la Xunta, la Diputación y el Estado. También en el rural se acumulan carreteras en mal estado que han despertado quejas vecinales. Los baches no solo dificultan la circulación diaria, sino que agravan la sensación de abandono en barrios donde el coche sigue siendo imprescindible para desplazarse.

El Concello activó en febrero un plan especial para la reparación urgente de las «fochancas» provocadas por los temporales y aseguró entonces que ya atendía los casos más urgentes. El alcalde, Abel Caballero, anunció un plan extraordinario de asfaltados y aceras dotado con 26,5 millones de euros para actuar en 109 kilómetros y 372 calles de la ciudad. La primera fase incluía 23 viales y, más recientemente, el gobierno local aprobó otro paquete de casi 971.000 euros para intervenir en 34 calles de Teis, Lavadores, Candeán y Cabral. De momento, los socavones continúan visibles en puntos sensibles de la red viaria. La lluvia explica el origen de muchos desperfectos, pero no su permanencia indefinida. Cada bache pendiente de reparación es también un riesgo para quienes transitan a diario por las carreteras de Vigo. El Concello ha perdido juicios y tenido que indemnizar a conductores tras sufrir daños por el mal estado de las carreteras.

Reconquista, un lugar donde se vive el ralli Dakar con peligro de caída en moto

Subir la pendiente desde la Alameda hasta la calle Policarpo Sanz es como hacer una etapa del Dakar. Hay 8 hundimientos y 32 parches de mayor o menor extensión. La hendidura más peligrosa está en la puerta del Vitrubia, una cafetería situada en el antiguo Aeroclub, donde se ofrecen espectáculos artísticos. «La calle no está deteriorada sino lo siguiente, casi me caigo con la moto viniendo a trabajar», atestigua José Antonio Castro, que acomoda a los clientes que acuden al local para tomar una copa y escuchar jazz de forma tranquila. Añade que varios clientes le han comentado lo peligroso que es el firme y sus propios compañeros de trabajo, también. Son siete empleados y todos se desplazan en motocicleta.

Paradójicamente, el Concello arregló la calle perpendicular, Marqués de Valladares, que fue asfaltada sobre los adoquines, pero no acometió aún la reparación de Reconquista, un vial muy transitado por grandes vehículos de alta gama y por los autobuses de Vitrasa que hunden cada día un poco más los adoquines. El paso de toneladas de acero de forma continua provoca balanceos de los pasajeros. La circulación es constante. En Reconquista está Correos y hay una notaría y varios locales de restauración. El dramaturgo Maximino Keyzán se queja de cómo se construyó: «Cuando se hacen las obras mal y no se emplean los materiales adecuados, pasan esta cosas», dice junto a la sala de exposiciones de Abanca.