La nueva playa ajardinada de Bouzas

Luis Carlos Llera Llorente
luis carlos llera VIGO / LA VOZ

VIGO

M.MORALEJO

El arenal de O Adro luce una duna artificial tras una inversión de 322.000 euros del Puerto

10 may 2026 . Actualizado a las 00:58 h.

La playa de O Adro, junto a la iglesia de Bouzas, está de reestreno. Ajardinada e incluso con carteles poéticos. Niños y mayores disfrutan del arenal engalanado. Se han puesto duchas justo enfrente de la puerta principal del templo y se han sutituido las tuberías bajo el arenal, que estaban viejas y con fugas, por otras más modernas. Los bañistas y paseantes destacan la obra que ha hecho la Autoridad Portuaria, aunque ponen algunos peros sobre la protección de la zona. Para empezar, ante la Brincadeira, una fiesta cada vez más popular que rememora la expulsión francesa y que supondrá una avalancha de miles de personas que a veces acaba en botellón. Será como una prueba de fuego este fin de semana.

Junto a la arena se ha plantado romero, una planta parecida a la lavanda, y un pequeña duna artificial. Esta vegetación no tiene barreras y la arena puede avanzar con el viento. Antes había bancos aposentados en un pequeño muro que frenaba el desplazamiento de los gránulos, ahora los asientos se han colocado en los flancos de la explanada. Hay ocho nuevos y amplios, dos de ellos mirando a O Adro.

El Puerto ha invertido 322.036 euros en la reconfiguración del arenal, que se ha ampliado con la duna fabricada y sembrada de hierbas típicas de la arena. Bañistas y paseantes toman el sol cuando la lluvia cesa en la playa más urbana de Vigo, heredera de la que había antaño y que era zona de trabajo para los pescadores de bajura, lleno de peñascos como los que sujetan la base del templo histórico de San Miguel de Bouzas, del siglo XVI.

El nuevo jardín incorpora especies autóctonas como la hierba de las dunas Ammophila arenaria, que ha sido colocada artificialmente, además de las plantas aromáticas. Algunos vecinos dudan de su eficacia durante el invierno. «Nos parece bonito como ha quedado, pero el temporal se lo comerá», vaticinan Elena y Antonio, que pasean su mascota junto a la playa y prevén que ocurra lo mismo que pasó este otoño en Samil, donde la arena cubrió el asfalto del nuevo tramo de paseo marítimo de hormigón.

La intervención en Bouzas supuso cambiar más de 475 metros cuadrados de pavimento. El entorno se ha completado con bancos de diseño similares a los que hay en el tramo del paseo. También se han puesto tubos redondos para amarrar y bicicletas y mejoras en la señalización para favorecer la convivencia entre peatones y ciclistas.

Juan Arias, que se ha establecido en Vigo tras jubilarse en Andalucía, pasea su perro y contempla la obra recién acabada: «Está muy bien. Me gusta más esta zona que las de los bares, es muy tranquila. A ver si la respetan».