La Comunidad de Montes de Valadares sí ha apostado por las mujeres artistas
10 may 2026 . Actualizado a las 01:01 h.De las más de trescientas esculturas existentes en espacios públicos del municipio de Vigo, apenas una docena fue realizada por mujeres. Incluso se da la circunstancia de que la mayoría de esas obras fueron promovidas por la Comunidad de Montes de Valadares y no por el Concello de Vigo. «La implicación femenina en el campo de la escultura es muy escasa. Todo ello demuestra la enorme complejidad que conlleva superar la barrera de la desigualdad», se puede leer en distintos pasajes del libro Escultura pública en Vigo (Instituto de Estudios Vigueses, 2025), de la historiadora del arte Mercedes Bangueses. La reflexión es necesaria para recuperar en el futuro el equilibrio en la autoría de la estatuaria pública viguesa y romper la actual brecha de género existente en este ámbito.
Más de un siglo después de que se inaugurasen los monumentos a José Elduayen y a Casto Méndez Núñez, se ubicaban en el espacio público del municipio las primeras esculturas realizadas por mujeres. Fue en 1999, durante el Simposio Internacional de Escultura y Naturaleza impulsado por la Comunidad de Montes Vecinales de Mancomún de Valladares. Aquellas pioneras fueron la rumana María Branea, la italiana María Assunta Karini y la canaria Ana Olano Sans. Sus obras están en el monte Alba junto a otras creaciones realizadas en aquella misma reunión artística por escultores masculinos. Al igual que el resto de los artistas participantes, estas tres mujeres realizaron sus creaciones en el mismo lugar donde quedarían instaladas. María Marcela Branea (Bucarest, 1956) tituló su trabajo como Pirámide do tempo. Un mismo bloque de granito presenta distintas formas y ofrece un juego de luces provocado por los volúmenes de la obra.
La escultora italiana María Assunta Karini fue la autora de Ofrenda, elaborada con granito de O Porriño. Son dos cuerpos verticales, dispuestos en paralelo, que crean un espacio ocupado por piedras naturales de diferentes tamaños. Como ocurre en casi todas estas obras, la incidencia de la luz sobre la superficie de la piedra genera un interesante juego de volúmenes. La tercera pionera fue Ana Olano Sans; su aportación al recorrido escultórico se titula Itinerario 1999. Es un bloque de granito en el que generó distintas formas para lograr diferentes combinaciones lumínicas.
Aquella iniciativa privada tampoco generó reacción alguna en el cuerpo municipal. La siguiente mujer que consiguió llevar su creatividad escultórica a la calle tuvo que esperar seis años. Tampoco fue el Concello de Vigo quien afrontó el proyecto de levantar un monumento al gremio de los graniteros. Ángeles Valladares firmó el conjunto ubicado en la rotonda de acceso al relleno de Bouzas. Se trata de un gran monolito en granito al que se añadieron seis piezas semicirculares. Se completa con una figura masculina que transporta una losa de granito en el hombro.
Alba y Cepudo
En el verano de 2008 hubo un segundo encuentro escultórico impulsado por la Comunidad de Montes de Valladares. Artistas de varias nacionalidades trabajaron aquel verano en la parroquia. Entre ellos, tres mujeres. En el alto del monte Cepudo se puede ver la obra titulada Sílex ou machado, firmada por la artista veneciana Antonella Tiozo. Su pieza, realizada en granito de Chandebrito, ensalza una herramienta lítica fundamental en el avance tecnológico de la humanidad, como fue la macheta de sílex.
En la cima del monte Alba se sitúa Paisagem nº 4, el banco para disfrutar de las vistas concebido por la escultora portuguesa Filomena Almeida. Completó la presencia femenina en aquel Simposium Europeo de Escultura la artista lituana Virginija Babuste-Venckuniene. Su propuesta lleva por título Soif. La escultora propuso un trabajo de bulto redondo que convive con el relieve, todo ello en un espléndido granito rosa.
En 2010, el Concello de Vigo impulsó una exposición de escultura en los jardines del pazo Quiñones de León. Su comisaria fue Cuqui Piñeiro, otro de los nombres importantes en el ámbito escultórico gallego. En aquella ocasión se pudo ver obra de Elena Gómez Dahlgren, Rute Rosas y Emilia Guimeráns. Lo más curioso del caso es que algunas de aquellas piezas permanecieron en el mismo lugar, pero, con el paso del tiempo, unas quedaron y otras fueron retiradas; entre ellas, las de las tres citadas escultoras.
La página web del Concello de Vigo dedica un apartado a los monumentos artísticos situados en espacios públicos. Incluye una pieza titulada Fuente con delfines, situada en la parte más alejada del pazo en Castrelos. Explica la web municipal que esta obra de Maribel Mouriño Pino sustituye a una anterior realizada en plomo, situada en una fuente del laberinto de mirto anexo al pazo. Esta misma página web recuerda una curiosa intervención artística en As Avenidas que podría encasillarse en la escultura de relieve. No tiene título, pero sí fue firmada conjuntamente por Menchu Lamas y Antón Patiño. Formó parte del proyecto Abrir Vigo al mar.
Acero naval
La escultura pública más reciente realizada por una mujer lleva por título O mar habitado. Es obra de Eva López Tarrío y está ubicada, desde el año 2023, en la avenida de Castelao, muy cerca de la rotonda del barco de Alfageme. Al contrario del resto de las obras mencionadas hasta ahora, Eva López Tarrío optó por una tabla de acero naval en la que se insertaron cuatro figuras (siluetas planas en color negro del mismo material) basadas en ilustraciones de Castelao.
Las localidades del entorno de Vigo muestran una situación similar. El caso más sobresaliente es la pieza que Soledad Penalta desarrolló para A Ladeira, en Baiona. Por lo demás, y de momento, a las mujeres escultoras no les han dejado llevar a los espacios públicos toda su creatividad.