La jefa de Vigilancia Aduanera en el Puerto de Vigo: «No trabajamos para el alijo o para la detención, sino para la condena»
VIGO
Bajo la dirección de Laura Piñeiro López, los agentes se han incautado de más de 11 toneladas de droga en el puerto de Vigo en los últimos tres años. «Estas organizaciones son itinerantes y no están asentadas en Galicia», explica
10 may 2026 . Actualizado a las 00:58 h.Es una referencia en Galicia en la lucha contra el tráfico de drogas y dirige una de las unidades de investigación más grandes del Servicio de Vigilancia Aduanera en España. Laura Piñeiro López (Vigo, 1992) lleva tres años al mando de la Unidad Combinada en el Puerto de Vigo, con más de cien agentes que rastrean alijos en tierra y mar. Experta en blanqueo, su misión trasciende el decomiso, busca dar con las organizaciones delictivas y trazar nexos entre la mercancía y quienes la mueven, desmantelando la estructura financiera de las mafias. «No trabajamos para el alijo en concreto, la detención o el recorte de prensa, trabajamos para la condena», puntualiza. Aunque parezca lo mismo, no lo es.
La creatividad de los narcos es inagotable. La operación Catty Sand detectó droga disuelta en arena de gato en el puerto vigués. En ese caso se aplicaron análisis de laboratorio, aunque lo más frecuente es localizar los alijos entre la mercancía o en la propia estructura del contenedor. También son frecuentes los ganchos ciegos con los que las organizaciones introducen la droga en contenedores sin la complicidad de transportistas, pero con personas que recogerán en destino. Es el caso de varias operaciones en las que fueron detenidas tres bandas albanesas por intentar rescatar la droga. Las detenciones tuvieron lugar en un restaurante de Vigo y en un conocido centro comercial.
Los datos indican que la presión de los agentes es cada vez mayor. Hay una tendencia al alza en la droga interceptada en el puerto de Vigo. El año 2023 rompió las estadísticas al incautarse un único envío de 7,5 toneladas. Al margen de esa operación, las cantidades detectadas por los investigadores crecen a un ritmo de más de media tonelada al año. En el 2025, los agentes se incautaron de 2.000 kilos. «Esa tendencia al alza no se traduce en organizaciones asentadas en Vigo. Detectamos que son itinerantes y que se están moviendo para rescatar. Aprovechan el puerto de Vigo como operador logístico pero no tienen infraestructura radicada aquí», explica la experta en blanqueo.
Piñeiro López estudió Derecho en la Universidad de Vigo y enseguida le interesó opositar para una carrera en la que se fusionaban sus dos intereses, el derecho penal y el tributario. En el 2016 se presentó a la escala superior y la ejecutiva, aprobó ambas. Tras formarse en la Escuela de Hacienda Pública y la Escuela de Policía fue destinada a Barcelona. «Allí una investigación puede durar como mucho seis meses, aquí en Galicia lo mínimo es un año». Las organizaciones gallegas cuentan con una implantación territorial y familiar que dificulta el trabajo.
«Todo deja rastro»
Regresó a su tierra natal en la pandemia, aunque fue en el 2023 cuando ascendió a responsable de la Unidad Combinada del puerto. El suyo es un trabajo minucioso para que la causa no decaiga en los juzgados. «Sacar del mercado desde un kilo hasta 200 es un beneficio, es siempre una victoria, pero lo que buscamos es desarticular la organización». Una misión en la que trabajan coordinadamente con Policía Nacional y Guardia Civil.
Los agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera son los más desconocidos. Tienen plena autonomía para desarrollar escuchas o registros, aunque su característica es la investigación económica. «Estamos encuadrados dentro de la Agencia Tributaria, eso te da herramientas porque todo movimiento deja un rastro». Si algo delata a los narcotraficantes es que su nivel de vida no se corresponde con su fuente legal de ingresos. «Hay alertas que ya nos saltan de forma automatizada, vemos parámetros que llaman la atención. Ellos buscan su forma de esconder las ganancias y nosotros tenemos que localizarlas para evitar que las disfruten». El juego del ratón y el gato es continuo. Como le dijo un jefe a la agente Piñeiro, hay que levantarse una hora antes y acostarse una hora después que ellos para interceptarlos.
El problema del narcotráfico es viejo, pero evoluciona muy rápido. Las organizaciones emplean métodos y tecnología cada vez más sofisticados. En el Servicio de Vigilancia Aduanera han tenido que desarrollar sus propias herramientas tecnológicas; no trabajan en la nube, tienen servidores en entornos cerrados y siempre se revisa todo posteriormente. «Están en juego las garantías procesales, es un trabajo muy sensible». También absorbente. No siempre se consiguen las pruebas para vincular los alijos a las personas, pero las investigaciones siguen avanzando y acaban dando frutos. «Tienes que hacerlo con perseverancia. A veces ellos se salen con la suya, pero seguimos ahí. Hay mucha reincidencia». Son pocos los que se libran de la cárcel o los que acaban dejando el negocio, es un entorno que atrapa, pero los narcos no cuentan con que la investigación también engancha y es implacable.
Su canción favorita
«Para Elisa», de Beethoven. «Es una música que me acompaña y me gusta tenerla de fondo. Trabajamos en a un ritmo intenso y, en la vorágine del día a día, me aporta tranquilidad. Me funciona como ese sonido blanco de fondo que me da calma. Es necesario estar tranquilo para tomar buenas decisiones».