Miles de trabajadores del metal toman Vigo en la primera huelga y paralizan la industria
VIGO
Reclaman una subida salarial del 16 % a cuatro años, jornada continua en verano para enfrentar el estrés térmico y pluses en el naval
08 may 2026 . Actualizado a las 00:27 h.La primera jornada de huelga por el fracaso en la negociación del convenio del metal ha paralizado prácticamente a todo el sector en la provincia de Pontevedra. En Vigo, corazón industrial de Galicia, varios miles de trabajadores tomaron las calles para manifestar «a forza da clase obreira» en una etapa pujante y de alta actividad en talleres, fábricas y astilleros. El paro, avalado por los sindicatos UGT, Comisiones Obreras y CIG, es esta vez doble, ya que están llamados a movilizarse tanto la industria del metal como el comercio del metal (ahora mismo con su propio convenio). Están convocados cerca de 30.000 personas de 3.500 empresas.
La movilización arrancó a las nueve de la mañana simbólicamente desde las instalaciones del astillero Armón, en la avenida de Beiramar, principal referente del sector naval privado de España en estos momentos. La huelga fue ampliamente secundada y durante tres horas los empleados cruzaron el centro de la ciudad hasta desembocar en la plaza de la Estrela, junto a la delegación de la Xunta.
En esta localización se organizó una asamblea que arrancó con el discurso de Xulio Fernández, secretario de organización de Industria en la CIG. Tras mostrar la solidaridad del metal con los trabajadores de la división comercial, denunció las «posturas intransixentes» de Asime, Atra e Instalectra. «Temos un IPC desbocado. Non nos garanten o poder adquisitivo. Non nos garanten os salarios nin melloras sociais de ningún tipo», manifestó. La propuesta más alta lanzada por la patronal para la subida salarial alcanzó el 14,5 % a cuatro años, pero fue descartada por la parte social. Esto molestó a los representantes empresariales que rebajaron de nuevo su oferta al 13 %.
La parte social ha establecido como mínimos indispensables para firmar el acuerdo un incremento salarial del 16 % a cuatro años, dos meses de horario intensivo en la época estival para hacer frente al estrés térmico —fundamentalmente en los astilleros—, pluses salariales de toxicidad y penosidad en la actividad naval y la inclusión de los oficiales de primera en el grupo profesional 4, estableciendo una diferencia de 50 euros con respecto a oficiales de segunda.
Rodolfo Otero, secretario de Industria en Comisiones Obreras, expresó en la asamblea que el principal motivo «polo que estamos aquí é pola dignidade que nos queren quitar nos postos de traballo». «Temos que volver a organizarnos coma antaño», reclamó para apelar también a la unidad entre las secciones sindicales. Cristian González, de UGT, tomó entonces la palabra para recordar que el estrés térmico es uno de los puntos esenciales que ansían que permanezca reflejado en el próximo acuerdo, e insistió en la petición de la jornada continuada para que el convenio del metal de Pontevedra mantenga su condición de documento laboral de referencia.
Patronal
La patronal ha lamentado «el bloqueo sistemático de los sindicatos», a quienes reprocha haber «rechazado, una vez más, una propuesta de máximos del 14,5 % de subida salarial para un convenio a una vigencia de cuatro años», ha indicado, en representación de Asime, ATRA e Instalectra, Jennifer González. Ha afeado a los sindicatos que no hayan «valorado positivamente» las cesiones que han hecho a los sindicatos, por lo que se han «visto obligados a volver a las propuestas» previas, rebajando la subida del 14,5 % al 13 % hasta 2029, así como la aplicación de la reducción de 8 horas de jornada anual en el 2028 en lugar del 2027.
«Nuestro objetivo en la negociación ha sido en todo momento eliminar la incertidumbre y blindar la viabilidad de nuestra industria», ha criticado González, quien ha considerado «incomprensible» que la parte sindical rechazara la firma de un preacuerdo.
Según ella, la parte sindical «aboca a los trabajadores del sector a un callejón sin salida», puesto que «no solo pierden perspectivas de poder mejorar la última propuesta de la parte empresarial, sino que, además, sufrirán una pérdida salarial adicional, ya que cada día de huelga merma aproximadamente un 0,5 % de su salario anual».