La fotógrafa Sofía Solveira y el periodista Gonzalo Guridi impulsan desde Vigo «Dostres», publicación anual de tirada limitada a 230 números que une imagen, texto y oficios desde una mirada contemporánea
06 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Publicar una revista en papel en pleno 2026 puede parecer casi un milagro. Para la viguesa Sofía Solveira, sin embargo, fue más bien una intuición que terminó convirtiéndose en realidad. «Siempre me gustaron las revistas y siempre pensaba en participar en ellas, pero lo veía un poco lejano», explica. Así nace Dostres, una publicación de periodicidad anual sobre artesanía impulsada junto al periodista navarro Gonzalo Guridi. «El proyecto es tanto mío como de mi pareja. Encajamos muy bien: yo por la parte de imagen y él por el texto», cuenta.
La idea de trabajar juntos surgió casi por necesidad: «Somos dos personas a las que nos cuesta estar quietos, siempre andamos buscando proyectos que sacar adelante». En ese proceso, la temática apareció de forma recurrente. «Toda la lluvia de ideas nos llevaba a lo manual. Y dijimos: tiene que ser una revista de artesanía», detalla.
Ese enfoque responde también a una inquietud generacional: «Sentíamos que es un nicho bastante olvidado y que la representación que había era un poco anticuada, manejada por gente que no tenía la visión que nosotros tenemos con nuestros veintipocos años». De ahí la voluntad de construir una publicación con otra mirada, más cercana a sus referencias.
Dostres tiene un planteamiento que cambia en cada número. «El primero fue sobre ‘las líneas' y el segundo ‘el movimiento'», señala. Ese concepto funciona como guía, como un punto de partida común para todos los colaboradores, más que como una consigna cerrada: «Lo hicimos para que todo vaya dirigido un poco al mismo terreno. A partir de ahí, los contenidos (fotografía, entrevistas a artesanos o dirección artística) se desarrollan con bastante libertad».
Obviamente, el soporte tiene un peso central en el proyecto. «Desde el principio sabíamos que queríamos hacer una publicación en papel, con una textura y un gramaje de calidad». Y también la encuadernación está pensada al detalle: «Queríamos que se abriese por completo y así poder ver bien las imágenes a doble página, algo que ocurre a menudo en otras cabeceras, pero sin esa solución».
El propio nombre de la revista está ligado a su forma de producción. Dostres nace de la idea de edición limitada: cada número se imprime en una tirada de 230 ejemplares, numerados y sellados. «El nombre y todo el universo que hemos creado sigue un poco ese tema, y es que solamente imprimimos 230 ejemplares por revista», explica Solveira. Esa decisión encaja con la filosofía del proyecto, que evita la producción en masa y refuerza el carácter de objeto único de cada edición.
Esa misma idea atraviesa también la forma en la que entienden el formato. Solveira explica que muchas de las publicaciones que le interesan no se viven como revistas al uso, sino como algo más cercano al libro: piezas que se guardan, se releen y permanecen en el tiempo. En ese sentido, Dostres se mueve en ese territorio híbrido entre revista y objeto editorial, con la intención de que cada número pueda conservarse más allá de la actualidad.
Aunque Dostres se produce casi artesanalmente, a Sofía el vínculo con lo artístico le viene de serie. Es nieta del pintor Pedro Solveira y creció en una familia vinculada a la creación. Su hermana, Alba Solveira, participa también en la revista con obra gráfica y dibujo, mientras que sus padres, Ricardo Solveira y Nuria Gullón, están ligados al ámbito escénico y la docencia en arte dramático. En paralelo, Solveira desarrolla su trabajo como fotógrafa. «Tengo la parte creativa, que es la que disfruto, y la parte que me da de comer, como todo el mundo», resume. Su trabajo se centra sobre todo en el estudio, con proyectos editoriales, fotografía de producto y retrato, y últimamente ha añadido a varios actores y actrices a su cartera de clientes para sus books.
El tercer número, que sale a finales de año, está en marcha. «Estamos cocinándolo», señala. El nuevo concepto girará en torno al afecto y al vínculo con los oficios: «Será una especie de oda al cariño, al compromiso de la gente con sus oficios», dice sin poder revelar nada más todavía.
Mejor en quioscos que en librerías
La revista funciona como asociación cultural, lo que implica que los ingresos se destinan a nuevas ediciones. La red de colaboradores se construye combinando cercanía y descubrimiento. La fotógrafa, directora creativa y cofundadora añade se traduce también en la forma de trabajar con colaboradores: «La gente tiene libertad absoluta para aceptar o no participar». La publicación está ponible a través de su web y en puntos de venta seleccionados. Prefieren los quioscos a las librerías, y en Vigo, donde se puede conseguir es en el de la calle María Berdiales, 13. También en «un estanco con inquietudes» en Viveiro, en Santiago, y en puntos de venta en Baleares y Barcelona.