El perejil de las brujas conquista los campos vigueses

Antón Lois EDUCADOR AMBIENTAL

VIGO

La umbelífera es un nombre que viene de umbelas, que signifca paraguas, por su forma
La umbelífera es un nombre que viene de umbelas, que signifca paraguas, por su forma

Las umbelíferas, que florecen antes de tiempo, son plantas peligrosas para personas y animales

26 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Esta primavera es la suya. En teoría, tendrían que empezar a florecer el mes que viene pero prácticamente no existe un solo prado, descampado o simple cuneta de la ciudad y alrededores donde no veamos ya esas grandes plantas coronadas por grupos de pequeñas flores blancas con forma de paraguas. Las umbelíferas (cuyo nombre viene de umbela, paraguas, precisamente por la distribución de sus flores) están siendo espectacularmente abundantes estos días. En realidad, son muchas especies de plantas diferentes, algunas de ellas tan parecidas que resulta una pesadilla identificarlas correctamente, pero tan diversas que pueden agrupar en la misma familia desde las deliciosas zanahorias hasta la tóxica cicuta, pasando por el apio, hinojo, cilantro, comino, cardo marino, fiuncho y un largo etcétera. Dicho de otra forma, nuestras amigas son una familia disfuncional que vive entre el extraordinario valor económico y la toxicidad con un incalculable valor ecológico. 

El Grupo Innovación Educativa y Biología Vegetal de la Politécnica de Madrid calcula que ese grupo botánico está formado por unos 450 géneros y más de 3.700 especies, distribuidas principalmente en regiones templadas del hemisferio norte, aunque con representantes en casi todo el mundo. Por poner un ejemplo de una de ellas, especialmente abundante en este momento en todo el entorno de Vigo, citaremos al pé de boi o nabo del diablo (Oenanthe crocata para los íntimos). Nuestra planta suele vivir en zonas más bien sombrías y con abundante humedad, pero las intensas lluvias de estos meses han contribuido a que se extienda prácticamente por cualquier sitio al encontrarse con un buen número de prados temporalmente inundados. 

Son plantas de buen tamaño, que pueden superar el metro y medio de altura, con tallos huecos y unas hojas que recuerdan a las del perejil. Las flores, blancas y agrupadas, recuerdan a los fuegos artificiales y florecen con tal profusión que son unas plantas especialmente agradables para los polinizadores. Nuestra compañera es originaria de toda la costa atlántica de Europa pero figura como introducida, aunque sin carácter invasor, en Estados Unidos, Argentina y Jamaica. 

Una de sus principales características, que resulta un riesgo potencial, es su olor que recuerda vagamente al apio, pero ni se les ocurra probarla, pues como alguna de sus primas recordemos que se trata de una planta muy venenosa (toda la planta, de las flores a las raíces) que ha provocado muchas intoxicaciones mortales precisamente por confundirla con el apio y su ­—dicen los supervivientes— sabor dulzón. Precisamente para advertir de su toxicidad en muchas zonas se la conoce como «perejil de las brujas». Como nos recuerdan en Flora de Galicia.