El sistema presentado por la Comunidad de Montes al Concello de Gondomar está indicado para pequeñas poblaciones y abarata costes
12 abr 2026 . Actualizado a las 21:57 h.Esta semana conocíamos la propuesta que la Comunidad de Montes de Couso traslada al Concello de Gondomar para solucionar el problema de los más de 200 vecinos que carecen de acceso a la red de saneamiento municipal. La iniciativa, en colaboración con la Universidad de Santiago, consiste en crear una red de once pequeñas depuradoras de macrófitas. Una excelente excusa para explicar qué son estos sistemas, de los que hace años que tenemos algunos ejemplos muy cerca de Vigo.
Se dice, aunque en rigor no sea cierto (en realidad es el mar) que los bosques son los pulmones del planeta. Utilizando la misma metáfora podríamos decir que los humedales son los riñones del planeta. Sus sedimentos, sistemas bacteriológicos asociados y sus plantas, tanto enraizadas como en flotación, absorben y retienen buena parte de la contaminación acuática. Cada vez que vemos lo que queda de, por ejemplo, la Xunqueira del Lagares o lo que queda de humedales como A Bouza en Coia o Goberna en Navia, deberíamos pensar que estamos viendo restos de auténticas depuradoras naturales. El problema es que durante muchos años se pensaba exactamente lo contrario y se consideraban lugares improductivos e insalubres a eliminar, y tanto que se eliminaron. Se estima que en un par de siglos han desaparecido el 90 % de los humedales del planeta (solo entre 1970 y 2015 desapareció un 3 5%) siendo los ecosistemas más amenazados, más que los bosques. Tomado estos servicios ecosistémicos como referencia, a mediados del siglo pasado varios países de Europa empezaron a construir estas depuradoras naturales que tardaron unos años (hasta finales de los 90) en llegar a nuestro país. El funcionamiento de estas biodepuradoras es tan sencillo como reproducir con los mismos elementos lo que hacen los ecosistemas naturales.
El sistema consta de canales o lagunas poco profundas (generalmente entre 0,5-1,5 metros) por los que circula el agua residual tras un pretratamiento simple (para eliminar sólidos gruesos). Las macrófitas (plantas propias de humedales como juncos, eneas o carrizos) se cultivan en flotación o enraizadas, formando un tapiz de raíces y rizomas por los que el agua fluye por gravedad a baja velocidad forzada a pasar entre las raíces. Por un lado, hay filtración física: las partículas en suspensión quedan retenidas en el sustrato. Por otro, ocurre una degradación biológica: las bacterias descomponen la materia orgánica y transforman nutrientes como el nitrógeno o el fósforo. Además, las raíces de las macrófitas liberan oxígeno. Este sistema de depuración, especialmente indicado para pequeñas poblaciones (o grandes, si se diseña adecuadamente) además de resultar mucho más barato económica y energéticamente, aporta el valor añadido de crear ecosistemas que rápidamente se ve colonizado por infinidad de especies, muy especialmente los anfibios que se encuentran en grave declive mundial. Los humedales serían los riñones, y las depuradoras de macrófitas pequeñas diálisis. La primera depuradora de macrófitas en flotación en Galicia, salvo error, se construyó en 2004 en As Corcerizas, un centro de educación ambiental (hoy desaparecido) que durante años gestionó Amigos da Terra y la primera de la provincia se instaló hace 17 años en el albergue de O Beque, en Moaña, y allí sigue funcionando. Por eso felicitamos esta iniciativa de la Comunidad de Montes de Couso y, de paso, recordamos al concello de Gondomar que tiene un grave problema con su saneamiento. Solucionarlo, además de por cumplir la ley, es fundamental para restaurar el ecosistema y bancos marisqueros del entorno de la Foz del Miñor, espacio declarado zona Red Natura de la Unión Europea.