30.000 trabajadores del metal de Vigo y el resto de la provincia aspiran a que se regule por primera vez el estrés térmico

Alejandra Pascual Santiago
alejandra pascual VIGO / LA VOZ

VIGO

Parte del cuadro de personal trabaja con calor para manipular piezas de metal, además de operar con ropa técnica que eleva su temperatura corporal. Por eso los sindicatos denuncian la exposición de los empleados a las altas temperaturas y reclaman un protocolo específico para hacer frente al estrés térmico.
Parte del cuadro de personal trabaja con calor para manipular piezas de metal, además de operar con ropa técnica que eleva su temperatura corporal. Por eso los sindicatos denuncian la exposición de los empleados a las altas temperaturas y reclaman un protocolo específico para hacer frente al estrés térmico. Oscar Vázquez

Los sindicatos reclaman a las empresas que el convenio recoja un protocolo para favorecer la jornada continuada, el acceso a agua o más minutos de descanso

10 abr 2026 . Actualizado a las 01:29 h.

Los trabajadores de la industria siderometalúrgica de la provincia de Pontevedra aspiran a tener por primer vez un plan específico para los episodios de temperaturas extremas. El estrés térmico ha irrumpido en la negociación del convenio del sector, el de mayor peso en Galicia al regular las condiciones laborales de más de 30.000 empleados y 3.700 empresas. Conscientes de que con el cambio climático las situaciones de calor asfixiante serán cada vez más frecuentes e intensas, los sindicatos reclaman que el próximo pacto recoja un protocolo característico para proteger al cuadro de personal expuesto a condiciones ambientales exigentes.

«Siempre se ha considerado el de Pontevedra como un convenio laboral de referencia para la industria de todo el territorio nacional y ya es momento de disponer de un documento de base para el estrés térmico», señala Cristian González, secretario general de la Federación de Industria de UGT en Vigo. Considera su inclusión todo un avance pues si bien las compañías de mayor tamaño ya incluyen estos episodios en sus planes de prevención, existe un buen puñado de pymes y micropymes que «todavía no lo han valorado». El camino que están abriendo serviría para que estas firmas, que conforman el grueso de la industria, «comprendan que existe este acuerdo y lo apliquen».

Comisiones Obreras defiende un reglamento para conocer «cómo actuar a en caso de estar trabajando en un taller con altas temperaturas, tener acceso a botellines de agua, más descansos y hasta cuántas horas pueden estar sometidos» a calor o frío extremo, señala el delegado del sindicato Santiago García Cameselle.

El año pasado, en la ría de Vigo se superaron los 30 grados en doce días de julio y quince en agosto, según los datos de la estación de Aemet. «Aunque estamos ante un problema que va más allá de la temporada estival porque se están registrando olas de calor en otros momentos», insiste Cristian González. Para la parte social la problemática va más allá de la cifra que marca el termómetro y apunta a la propia naturaleza de su trabajo como motivo de peso. Insisten en que se tenga en cuenta que buena parte del personal opera con ropa ignífuga, fundas, mandil de soldadura, pantalla facial o máscaras; que parte de la plantilla manipula los metales mediante la aplicación de calor; y que hay tareas que se desarrollan en pequeños espacios, confinados o en dobles fondos. «Todo esto son más y más grados encima» indican para referirse al polígono de O Porriño como uno de los escenarios más exigentes.

Junto a la CIG, los sindicatos apuntan a la jornada continuada de 07.00 a 15.00 horas como alternativa para minimizar la sobreexposición de los empleados del metal y evitar las horas centrales. «Incluso en términos de productividad también sería beneficioso», explica UGT.

M.MORALEJO

UGT y la CIG ya valoran movilizaciones ante la falta de acuerdo

Los casi tres meses de negociaciones para definir el nuevo convenio del sector siderometalúrgico de la provincia de Pontevedra no han sido suficientes para pactar un acuerdo o, al menos, los principales ejes estratégicos de la propuesta entre la parte empresarial y la social. Por eso, los sindicatos han convocado una asamblea informativa con sus delegados y afiliados en la industria. El encuentro servirá para establecer lo que UGT define como las «líneas rojas» o puntos en los que los sindicatos no están dispuestos a ceder y, además, para diseñar un calendario de movilizaciones. También la CIG ha informado en un comunicado a sus afiliados que las anunciará «en breve».

La parte social solicita un convenio de tres o de cinco años y una subida salarial anual del 5 %. Argumentan la pujanza actual de la industria metalúrgica, y en concreto del naval, para reclamar esta medida y «ayudar a paliar la falta de mano de obra que tantas veces advierte la parte empresarial».

La patronal, conformada por Asime, Atra e Instalectra, propone un acuerdo de cuatro años y una subida total del 12 %. La parte social rechaza este porcentaje «porque es prácticamente la subida del IPC», que en el 2025 se cerró al 2,7 %. La representación empresarial sugiere además una subida del 1,5 % para diferenciar salarialmente al oficial de primera y el de segunda. Propone un preaviso de siete días para los fijos discontinuos, una reducción de jornada anual de ocho horas y un día más de vacaciones (24).