Condenan a un acosador de Instagram que fingió ser un fan del novio escritor de su víctima en Vigo

E. V. PITa VIGO / LA VOZ

VIGO

Teléfono con la aplicación de Instagram
Teléfono con la aplicación de Instagram CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH | EFE

El implicado creaba cuentas con perfiles falsos en redes sociales para enviarle cientos de mensajes a la perjudicada o pedirle cita en el estudio de tatuajes en el que ella trabajaba

09 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Un acosador de 39 años que opera desde cuentas falsas de Instagram se declaró ayer culpable en una audiencia previa donde pactó una condena por conformidad. El implicado perseguía a una diseñadora de tatuajes profesional de Vigo, con la que creía tener una relación, e incluso fingió ser un fan del novio de ella que es escritor para pedirle una copia de su libro. A ella le envió cientos de mensajes por la red social apodándola «mimosiña», y dicho asedio le causó a la mujer una situación de angustia que perturbó su vida diaria.

La conformidad se cerró en la plaza número 1 de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Vigo. Afrontaba un año de cárcel y dos años de alejamiento.

El implicado tenía una condena previa del 2024 por un delito leve de coacciones. El hombre también actuaba de forma física porque se presentaba reiteradamente en el estudio de tatuajes en el que trabaja la mujer, la cual se negaba a atenderlo. Le había dejado claro que no quería ningún contacto con él. Aunque lo había bloqueado, el implicado creó nuevos perfiles en las redes sociales desde los que le pidió citas para tatuarse y lograr un acercamiento, así como con allegados de la denunciante.

En abril del 2025, el acusado creó una cuenta falsa de Instagram y contactó con el novio de la joven, el cual es escritor, y le pidió una copia del libro. La pareja de la víctima sospechó que era el hombre que asediaba a su novia y le pidió que lo dejase en paz. Al poco, el implicado envió un mensaje a la denunciante: «Tú y tu escritor sois igualitos».

Cinco meses después, el procesado ideó otro truco: se interesó por uno de los diseños y le pidió cita para hacerse un tatuaje, pero ella le recalcó que lo dejase en paz. Él le envió más mensajes: «Tengo derecho a pedirte disculpas, por los menos y redimirme». Luego, hizo cientos de publicaciones en sus redes sociales refiriéndose a ella como «mimosiña». En otro mensaje, le dijo: «Qué les costaba poner una orden de alejamiento. Imagínate que llego a ser una persona inconsciente. Eso solo te hubiese perjudicado...». Finalmente, una jueza de instrucción le prohibió acercarse a menos de 200 metros de la denunciante durante 4 meses.