Párroco de Figueiró durante 55 años, su nombre quedó ligado al templo al que acudían fieles de Galicia y Portugal atraídos por la devoción y la atención espiritual que ofrecía
09 abr 2026 . Actualizado a las 00:41 h.El santuario de San Campio ha perdido a su figura más reconocible. Con el fallecimiento esta madrugada de José Luis Portela Trigo también se ha ido uno de los sacerdotes más singulares y mediáticos de Galicia, conocido por hablar abiertamente de exorcismos y de la atención espiritual que prestaba a personas que acudían hasta este templo en busca de ayuda. Párroco de San Martín y San Campio de Figueiró durante más de medio siglo, su nombre quedó estrechamente ligado a este santuario, que durante décadas registró una notable afluencia de visitantes. Feligreses y personas llegadas de distintas comarcas de Galicia, e incluso de Portugal, acudían al lugar atraídos por la devoción popular y por la labor pastoral que allí se desarrollaba. Esa exposición, junto con las entrevistas concedidas a lo largo de los años, lo convirtió en una figura ampliamente conocida más allá del ámbito parroquial.
José Luis Portela Trigo falleció en la madrugada de este martes. Su cuerpo será velado en la iglesia de San Martín y San Campio de Figueiró. La eucaristía exequial se celebrará mañana a las 17.00 horas y posteriormente será enterrado en el cementerio parroquial. El funeral tendrá lugar el jueves en la Catedral de Tui a las 11.00 horas.
Nacido el 10 de agosto de 1942 en Salcidos (A Guarda), fue ordenado sacerdote en Vigo el 29 de junio de 1969. Desde comienzos de la década de 1970 asumió la parroquia de Figueiró, donde desarrolló la mayor parte de su ministerio durante 55 años. Desde 1988 compatibilizó esta responsabilidad con la atención pastoral de las parroquias vecinas de Estás y Forcadela. También ejerció como profesor de Religión y desempeñó distintos cargos diocesanos, entre ellos funciones como ecónomo y responsabilidades vinculadas al Fondo Común Diocesano.
A lo largo de su trayectoria, su figura trascendió el ámbito estrictamente parroquial y quedó vinculada a la religiosidad popular en torno a San Campio, donde durante décadas atendió a personas que acudían en busca de orientación espiritual. La comunidad parroquial le rindió distintos homenajes en vida, entre ellos el celebrado con motivo de sus 55 años al frente de Figueiró, en el que se destacó su dedicación continuada y su cercanía con los vecinos. Durante más de cinco décadas, su figura quedó ligada a la vida religiosa y social del entorno.