Casi cuatro años después de su apertura, usuarios y colectivos ecologistas cuestionan que la infraestructura cumpla el modelo de corredor arbolado previsto en el planeamiento municipal
06 abr 2026 . Actualizado a las 22:19 h.La Vía Verde de Vigo, inaugurada oficialmente en diciembre de 2022, se ha consolidado como uno de los paseos más utilizados de la ciudad, conectando el entorno de Vialia desde Vía Norte con Teis y el límite con Redondela a lo largo de 5,2 kilómetros sin tráfico rodado. Sin embargo, dos años después de su puesta en marcha, la falta de sombra continúa siendo una de las principales críticas de los usuarios. Con el objetivo de paliar esta situación, el Concello impulsó en marzo de 2024 una plantación de refuerzo con 50 árboles de gran porte distribuidos a lo largo del recorrido. La intervención, realizada con motivo del Día del Árbol, incluyó especies como robles, castaños, abedules, jacarandás, Ginkgo biloba, liquidámbar y arces, seleccionadas tanto por su capacidad de generar sombra como por su valor paisajístico. A pesar de esta plantación desarrollada a nivel institucional en el terreno, lo cierto es que los ejemplares son todavía jóvenes, por lo que su impacto es limitado. En la práctica, buena parte del trazado sigue siendo un espacio muy expuesto al sol, especialmente en las horas centrales del día, lo que mantiene viva la percepción de escasez de zonas de sombra.
El diseño de la Vía Verde aprovecha el antiguo trazado ferroviario, prioriza un recorrido amplio —de unos cuatro metros de ancho, dividido entre peatones y ciclistas— y accesible, con iluminación basada en las antiguas catenarias, áreas de descanso y vistas abiertas a la ría de Vigo y al puente de Rande. Sin embargo, estas características también condicionan la densidad de arbolado. A lo largo del recorrido, los nuevos árboles se concentran principalmente en zonas de descanso y ensanchamientos, especialmente en tramos colindantes con el barrio de Teis, donde se espera que a medio plazo contribuyan a generar espacios más confortables. En los primeros tramos, más urbanos, predominan especies ornamentales como jacarandás o ginkgos, mientras que en las zonas más próximas a Chapela aparecen abedules y otras especies adaptadas al entorno más abierto y marítimo. Más allá del debate sobre la sombra, la vía se ha convertido en un eje clave de movilidad peatonal y ciclista, así como en un nuevo mirador sobre la ría, con puntos destacados como la plaza elevada de Vialia, la pasarela de Isaac Peral o las vistas hacia la ría. Su éxito de uso contrasta así con un reto aún pendiente: lograr que el crecimiento del arbolado acompañe el ritmo de un paseo ya plenamente integrado en la vida diaria de la ciudad.
El desarrollo genera críticas por parte de los usuarios, que en cuanto aprieta el sol sufren las carencias. El colectivo ecologista Amigas das Árbores cuestiona si el resultado final responde realmente al concepto de vía verde. Recuerdan que el propio Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) del Concello de Vigo ya definía este proyecto como «un corredor de plataforma única, a modo de camino verde» en el que, además, «en esa plataforma como corredor arbolado se integrarían los usos ciclistas, y los peatones, con espacios de esparcimiento y paseo».
Señala el colectivo que según los criterios del programa estatal de Vías Verdes, estas infraestructuras deben estar vinculadas al contacto con la naturaleza, la integración paisajística y la movilidad sostenible con componente ambiental. No se trataría solo de un itinerario funcional, sino de un espacio verde estructurado. «Se a execución final carece de arborado e sombra, non estamos ante unha verdadeira vía verde, senón ante unha infraestrutura dura de mobilidade que incumpre o modelo ambiental que a xustificaba», señalan. La crítica no se limita a una cuestión estética, sino que incide en aspectos funcionales como el confort térmico, la habitabilidad del espacio y su coherencia con objetivos de sostenibilidad. En el recorrido, que es un éxito con miles de usuarios, junto a la ausencia de islas de sombra que haya fuentes de agua operativas y baños públicos son quejas recurrentes de usuarios de una infraestructura dura sin protección ante el calor o fuertes lluvias.
Una pista peatonal que crece hacia Pontevedra
La conexión peatonal y ciclista entre Vigo y Pontevedra a través de una gran vía verde da un nuevo paso adelante. El presidente de la Diputación de Pontevedra, Luis López, visitó recientemente junto a técnicos de ADIF el antiguo trazado ferroviario en desuso que discurre entre Arcade, Vilaboa y Pontevedra, un recorrido clave sobre el que se proyecta la futura senda. La visita permitió evaluar sobre el terreno su estado y delimitar el alcance de la superficie afectada, proceso previo a la firma del convenio que permitirá la cesión de los terrenos por parte de ADIF a la institución provincial. El plan forma parte del objetivo de crear un corredor verde que conecte distintos núcleos de la provincia. Han encargado un estudio de viabilidad a la Fundación de los Ferrocarriles Españoles y reservado cerca de 100.000 euros.