Tres técnicas poco invasivas mejoran la cirugía de dolencias de próstata y de riñón en los hospitales de Vigo
VIGO
Los urólogos forman a profesionales de otras comunidades autónomas
28 mar 2026 . Actualizado a las 18:42 h.El servicio de urología del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo ha estado formando esta semana a médicos de hospitales del País Vasco, Cataluña, Castilla y León y Aragón en técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas para el tratamiento de lesiones en la próstata y el riñón. Asistieron a diez operaciones.
Se trata de tres técnicas que se aplican en el Álvaro Cunqueiro y en el Meixoeiro con frecuencia y evitan atravesar el peritoneo, que es la membrana que recubre por dentro el abdomen. Estas tres técnicas permiten tratar a unas 300 personas cada año reduciendo las complicaciones, el dolor y también el tiempo de estancia en el hospital.
Láser para la hiperplasia
Una de estas técnicas es el láser Holmium. Se emplea en la hiperplasia benigna de próstata, que es un agrandamiento desmesurado de este órgano que comprime la uretra y provoca problemas para orinar. «Consiste en tratarlo sin abrir la próstata, a través de la uretra», explica el jefe de servicio de urología, Enrique Cespón. Recurre a la metáfora de la naranja. La técnica sería como acceder a la naranja sin abrirla, soltar los gajos, eliminarlos y dejar la cáscara. En este caso, la naranja es la próstata y el tejido de dentro se elimina.
Laparoscopia extraperitoneal
Otra de las técnicas es la laparoscopia extraperitoneal. Aquí el acceso no es a través de un láser, sino que es una laparoscopia, es decir, el cirujano accede al abdomen a través de unas pequeñas incisiones por las que introduce todo el instrumental. Estas las hace debajo del ombligo, lo que evita, de nuevo, perforar el peritoneo. «La técnica habitual es abrir el peritoneo y acceder a la cavidad intestinal, pero hay más sangrado, y así se evita», dice Cespón.
Cáncer renal desde la espalda
La tercera técnica es para el cáncer de riñón y se hace a través del robot Da Vinci. Cuando los tumores están en la zona trasera, en lugar de acceder a ellos a través del abdomen, los cirujanos llegan desde la espalda. Puede ejecutarse por laparoscopia convencional o mediante cirugía robótica —que no deja de ser un tipo de laparoscopia—; en todo caso, se opera a través de unas pequeñas incisiones. «La técnica es más compleja para nosotros, minimiza el dolor y acorta la estancia en el hospital», asegura Cespón. Estas operaciones que se hacen desde la espalda se conocen como retroperitoneales.