Stellantis Vigo inicia la negociación de un ERE voluntario para 90 trabajadores

Alejandra Pascual Santiago
A. PASCUAL VIGO / LA VOZ

VIGO

Taller de baterías de Stellantis Vigo, en una imagen de archivo
Taller de baterías de Stellantis Vigo, en una imagen de archivo Carlos Prieto

La medida responde a una petición social y se extenderá a lo largo del 2026

25 mar 2026 . Actualizado a las 01:42 h.

Stellantis inició esta mañana la negociación de un nuevo Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en la planta de Vigo que afectará a un máximo de 90 personas. El proceso ha arrancado «en respuesta a una petición social», aclaran fuentes de la compañía, y extiende el plan de bajas incentivadas que ha llevado a cabo el centro de fabricación de automóviles desde la emergencia sanitaria del coronavirus y la crisis de semiconductores.

Los despidos en Balaídos se ejecutarán bajo la disciplina de doble voluntariedad y el proceso «extenderá su vigencia a lo largo del 2026». La reunión sirvió para la constitución de la comisión negociadora del ERE. Empresa y sindicatos han diseñado un calendario de próximos encuentros. Se volverán a ver el 27 de marzo.

La parte empresarial ya ha entregado la documentación oportuna y ahora corresponde a los sindicatos analizarla para realizar una propuesta de número de personas que finalmente se acogerán a esta medida activada y las condiciones en las que abandonan las líneas productivas de la factoría automovilística.

En acuerdos anteriores, el comité puso sobre la mesa un acuerdo para una extinción incentivada para mayores de 59 años próximos a la jubilación. En el caso de menores de esta edad, se valoró una indemnización para personal interesado en desarrollar un proyecto. Además, se alcanzó la opción de un despido con derecho de retorno preferente, estableciendo la posibilidad de regresar a los 36 meses tras una compensación equivalente a 1,25 anualidades de salario bruto. El año pasado, se acogieron al plan de bajas incentivadas 56 empleados.

La negociación que acaba de arrancar, justificada en cuestiones organizativas, complementa el Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que la empresa prorrogó para el 2026. En esta propuesta, la parte empresarial contó con el respaldo de los sindicatos SIT y UGT, que ostentan la mayoría de los representantes de la parte social que componen la comisión negociadora. Dieron el visto bueno a 75 jornadas de suspensión de trabajo por empleado, en sintonía con el expediente que ya se aplicó durante el 2025.

CC.OO. y la CUT, sin embargo, rechazaron el planteamiento al considerar el primer sindicato que esta medida a lo largo de este ejercicio resultaba incongruente tras el calendario de alta producción que recibieron a finales del 2025. La segunda organización lo criticó al entender que se estaba empleando como mecanismo «de flexibilidade adicional, engadido aos existentes na fábrica».

Un año difícil

Un mes después de trascender el batacazo en las cuentas que registró el año pasado Stellantis (pérdidas por un valor superior a 22.300 millones de euros), su presidente, John Elkann, se dirigió en una carta a un grupo de accionistas con intereses en la compañía para expresar su confianza en que el fabricante «superará esta crisis». «Con los cambios ya implementados y el renovado enfoque en la excelencia en la ejecución y el producto, la compañía está en condiciones de fabricar vehículos atractivos, reavivar su espíritu innovador y seguir deleitando a clientes en todo el mundo», manifestó después de reconocer que el 2025 fue su «año más difícil».

El máximo responsable del gigante del motor avanzó a los inversores que ya está en marcha un plan de recuperación que incorpora «medidas decisivas» como acompasar los ritmos de la producción de vehículos eléctricos a la demanda real del mercado. «Han sido meses exigentes», insistió.