Los jueces acusan al SEPE de inutilidad porque una madre de Vigo de más de 52 años lleva una década en paro
VIGO
El TSXG despotrica en una sentencia contra el servicio público de empleo porque le denegó el subsidio a una madre trabajadora y persona mayor porque ella se borró durante diez años de las listas para criar a sus dos hijas y cuando se reincorporó nadie la contrató pese a ser una desempleada «inasequible al desaliento»
03 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Una viguesa en paro solicitó el subsidio para mayores de 52 años pero el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) se lo denegó por haber estado diez años fuera de las listas del paro y no haber cotizado ni 15. La mujer había intentado reincorporarse al mercado laboral tras criar a sus dos hijas (añadió tiempo de cotización por los partos) pero el SEPE sospechó que la desempleada, que se borró de las listas del paro entre 1998 y el 2008, había urdido una artimaña para anotarse otra vez al desempleo con el único fin de acceder a la prestación para mayores de 52 años sin tener una voluntad real de trabajar. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) le responde al SEPE que, debido a «la inutilidad del servicio público de empleo», no le han encontrado un trabajo a dicha madre.
El TSXG, en una sentencia del 19 de enero del 2026, obliga al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) a pagar a la trabajadora dicha prestación. Califica a dicha madre como una demandante de empleo «inasequible al desaliento» por haber estado inscrita en las oficinas del paro desde el 2008 al 2023.
Inicialmente, la plaza número 4 de lo Social del Tribunal de Instancia de Vigo dio la razón a la solicitante y obligó al INSS a concederle la prestación para mayores de 52 años. El TSXG lo avala y, además, le reprocha a la entidad pública: «No estamos, en consecuencia, ante una reincorporación al mercado laboral instrumental a los efectos de acceder a prestaciones sociales, sino ante una auténtica reincorporación que, si no ha tenido pleno efecto, no ha sido imputable a la beneficiaria, sino por las dificultades de empleo de las personas mayores, y en particular por las mujeres mayores, que han derivado en la inutilidad del servicio público de empleo para encontrarle una ocupación adecuada».