Vigo esquiva de momento el sarampión mientras crece en todo el país

Ángel Paniagua Pérez
Ángel Paniagua VIGO / LA VOZ

VIGO

Preparación de una dosis de la vacuna triple vírica, que protege del sarampión, la rubeola y las paperas
Preparación de una dosis de la vacuna triple vírica, que protege del sarampión, la rubeola y las paperas Henry Romero | REUTERS

Los expertos llaman a mantener una vacunación de más del 95 % de los niños

02 mar 2026 . Actualizado a las 22:13 h.

Ahora que España ha perdido oficialmente el estatus de país libre de sarampión, todas las alarmas están encendidas. El sarampión es una enfermedad grave y potencialmente mortal: el año pasado Francia reportó cuatro fallecimientos, Rumanía tres y Países Bajos uno, según el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades; uno de cada mil contagiados en estos países falleció. Todos ellos, fácilmente prevenibles con un pinchazo. El área sanitaria de Vigo no ha registrado ningún contagio de este virus en los últimos años, según la Consellería de Sanidade, pero el crecimiento generalizado obliga a estrechar la vigilancia.

Estuvo a punto de tener casos. En el año 2024 se detectaron tres sospechosos; en el 2021 había habido otro. Todos ellos fueron descartados por las pruebas de laboratorio. Pero el virus podría desaparecer en cualquier momento porque, según la Organización Mundial de la Salud, en España se ha producido una cadena de transmisión continuada durante más de doce meses desde finales del 2023.

«En Galicia tenemos coberturas vacunales excelentes, pero tienen que estar por encima del 95 % con las dos dosis», advierte el jefe de servicio de medicina preventiva del área sanitaria de Vigo, Víctor del Campo. Esto se debe a que cada infectado de sarampión contagia a una media de 15 personas. «Si tiene contacto con quince personas, aunque 14 estén vacunadas, una se va a infectar», explica.

La vacuna triple vírica (sarampión, rubeola y paperas) está incluida en el calendario vacunal infantil, con una dosis al año de edad y otra de refuerzo a los tres (esta incluye la varicela). Según los últimos datos públicos, el 99,5 % de los nacidos en el 2021 en Galicia tienen la primera dosis. La cobertura de la segunda es más baja. Un informe de la Dirección Xeral de Saúde Pública de julio del 2024 advirtió que entre los nacidos en el 2018 estaba en el 94,7 %, pero en los del 2020 se situaba en el 89,9 %. Por debajo de lo recomendado.

Actualmente, según transmite una fuente oficial del Sergas, «Galicia presenta unha elevada cobertura vacinal contra o sarampelo na poboación infantil, que roza o 95 % para dúas doses, o cal supón unha elevada protección contra a transmisión da enfermidade».

En España se registraron 227 contagios en el 2024 y 397 en el pasado, según los datos del Ministerio de Sanidad. Siete de cada diez eran personas sin vacunar y dos de cada diez tenían solo una dosis. En estos grupos puede haber distintas casuísticas. Una es que el paciente no haya cumplido todavía la edad para recibir cada una de las pautas. Otras son personas que no se vacunan, bien porque proceden de países con sistemas sanitarios frágiles o con una menor cultura de la vacunación, o bien porque lo eligen.

«Debemos evitar bolsas de población que no se vacuna. Hay modas, cuestiones religiosas o de procedencia. Viene una moda muy fuerte contra la vacunación de allende los mares», advierte Del Campo, en referencia a Estados Unidos; «y después, si hay personas que venden muchos discos o escriben libros y dicen que con la vacuna te meten un chip, esto también cala». Otros cinco países perdieron con España el estatus de libre de sarampión, entre ellos el Reino Unido. La OMS considera que en otros lugares como Francia, Alemania e Italia la transmisión ya es endémica.

En España, uno de cada cuatro casos es importado, y los principales países son Marruecos y Rumanía. Pero esto significa que tres de cada cuatro casos se producen por transmisión comunitaria. «Siempre va a haber casos puntuales, salvo que tengas un país con las fronteras cerradas, y el covid nos mostró que ni siquiera así se consigue», reflexiona el preventivista, «pero si a nuestro alrededor hay transmisión, esto debe llevar a mantener coberturas vacunales muy buenas».

«No solemos pensar en el sarampión, pero visto lo visto, hay que volver a tenerlo presente», confirma el pediatra Juan Sánchez Lastres, del centro de salud de Chapela. Lleva al menos 25 años sin ver un caso, igual que sus colegas en el área sanitaria de Vigo. Algunos pediatras nunca han atendido un caso. «En los controles de salud revisamos el estatus vacunal de los niños, sobre todo el personal de enfermería, e insistimos en que se vacunen. No tengo la percepción de que nadie se niegue», asegura.

El riesgo de los sanitarios y algo más que puntos rojos

El colectivo más expuesto al sarampión es el de los trabajadores sanitarios. Aunque el contagio con las dos dosis de la vacuna es infrecuente, en la mayoría de los casos los infectados son empleados de la salud que atienden a infectados. En un brote en el entorno de Oporto en el 2018 se detectaron 112 casos y el 79 % eran profesionales sanitarios.

El síntoma más característico de esta infección son los puntos rojos en la piel —se llama exantema maculopapular—, pero no es el único. El pediatra Juan Sánchez Lastres recuerda que el sarampión suele cursar con fiebre alta, tos, congestión y conjuntivitis. Cuando aparece el exantema es que la enfermedad ya lleva días desarrollándose (de cuatro a ocho), pero hay otro signo al que los pediatras dan mucha importancia porque aparece en los primeros días. Se trata de las llamadas manchas de Koplik, unos pequeños puntos blancos que se pueden ver en la cara interior de las mejillas, dentro de la boca.