Belén Rubido, magistrada: «La violencia machista suele ser por acumulación, la mujer se acostumbra»

Bibiana Villaverde
bibiana villaverde VIGO / LA VOZ

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ADRIÁN BAÚLDE

La jueza de la Audiencia, sobre las víctimas que no denuncian: «No dudas si te ataca un extraño, pero las agredidas tienen a veces sentimiento de culpa, de haber elegido mal»

09 feb 2026 . Actualizado a las 17:50 h.

«Si me dejas, me suicido», esta frase es para la jueza Belén Rubido de la Torre (Oviedo, 1972) un motivo de alerta. Hay otros. El consumo de alcohol y drogas por parte del supuesto agresor o la falta de arraigo laboral o familiar de este son ítems que el sistema Viogén identifica como de riesgo. Muchas mujeres lo descubren en el momento de la denuncia, cuando ya han identificado y sufrido violencia machista y los agentes que le toman declaración le preguntan si estas circunstancias forman parte de su relación.

El hecho de que el 80 % de las mujeres asesinadas en Galicia los últimos años no hubieran presentado denuncia puede indicar que hay un riesgo que a las víctimas les cuesta identificar. «La violencia machista suele ser por acumulación. No pasa de 0 a 100, esto hace que la mujer se acostumbre a determinados comportamientos porque no tiene la perspectiva adecuada. No hay duda de denunciar si te ataca un extraño pero en la violencia en situación de pareja a veces las agredidas tienen un sentimiento de culpa, de haber elegido mal». La jueza tomó declaración a cientos de mujeres y agresores en los diez años que fue titular en el Penal 4 en Pontevedra, entre el 2015 y el 2025 y otros tantos en el de Instrucción número 4 de Vigo, entre el 2005 y el año 2015.

Denunciar es la mejor medida de protección en situaciones de riesgo. Recursos como las tan cuestionadas pulseras telemáticas son eficaces para contener ataques, no siempre, pero sí los más graves, asegura. Ninguna mujer con este dispositivo ha sido asesinada. «Las que denuncian tienen menos probabilidad de recibir un ataque letal», insiste. Que el agresor se sienta vigilado suele funcionar en defensa de la víctima. Ese control se produce cuando hay evidencias del delito. «No hay hombre víctima o mujer víctima. Se analizan la pruebas y la credibilidad del testimonio. También hay sentencias absolutorias o sobreseimiento de casos. Que los hombres estén tranquilos que los jueces actuamos con rigor y nos guía la presunción de inocencia», argumenta en relación a los discursos negacionistas. 

Hija, nieta y bisnieta de jueces

Rubido forma parte de la Red de Expertos en Igualdad del Consejo general del Poder Judicial y acaba de ser nombrada delegada de Mediación en Galicia, pero de lo que presume es de haber abierto las puertas del Juzgado a cientos de escolares gracias al programa ‘Educar en Xustiza' cuando ejercía como jueza decana en Pontevedra. Después de enseñarles cómo es un juicio y llevarlos a ver los calabozos, siempre les preguntaba quién quería sentarse en su silla. En un 95 % de los casos, eran ellos los que levantaban la mano. «Ellos reclaman su lugar, pero ellas no. Por vergüenza, por prudencia, por pudor... Tenemos que reivindicar nuestro sitio. En España el 70 % somos magistradas y juezas y el ideario sigue siendo el de un señor juez», reivindica.

Bisnieta, nieta, hija y hermana de jueces, está orgullosa de los apellidos pero también defiende que la mayoría de los compañeros proceden de familias que nada tienen que ver con el Derecho. «Somos un reflejo de la sociedad, no una élite social. Eso sí, tenemos una formación intensísima». Su bisabuelo, Manuel Velasco, fue uno de los Últimos de Filipinas. Fue juez en Puerto Rico y en Filipinas antes de que España perdiese las colonias, en 1898. «Cuando empezó la guerra mi bisabuelo mandó a sus siete hijas a España con su mujer. El viaje en barco era tan largo que cuando llegaron a España ya se había perdido Filipinas». De regreso a España, el bisabuelo ejerció como presidente de la Audiencia de Granada y fue destinado posteriormente al Supremo.

Manuel Velasco formaba a jueces en Madrid, entre ellos a un aspirante gallego, de O Val Miñor, fundador de un periódico en esta comarca que se llamaba Luis Rubido, abuelo de esta magistrada. El pupilo se emparejó con una de las hijas del maestro. De esa unión nacieron siete hijos, uno de ellos Manuel Rubido, padre de Belén, natural de Bande y que siempre se ocupó de que sus hijos veranearan en Playa América, en Nigrán, a pesar de haber ocupado varios destinos por España, entre ellos Oviedo, donde nació esta magistrada. Es la primera jueza de la familia y ocupa plaza en la misma institución donde ejerció su padre antes de jubilarse.

Manuel Rubido le recomendó dos cosas. La primera, que no dejase pasar las fechas del libro de presos, el registro que determinaba cuándo liberar a los reos. «Mi padre decía que el resto podía esperar, eso no». El otro consejo ha definido su forma de ejercer. «Me decía que me iban a poner a prueba y que, para que me atendiesen, tenía que hablar bajito. ‘Así tienen que callarse para escuchar', me recomendaba». Defiende que la amabilidad es la mejor herramienta para tomar declaración y que ayuda a conseguir llegar a la verdad de los hechos, el único objetivo que tiene que perseguir cualquier juez.

Su canción favorita

«Nothing Compares 2U», de Sinéad O'Connor. «La compuso Prince y Sinéad le pone la belleza de su voz. Ella era un referente, transgresora. Le dijeron que tenía que dejarse el pelo largo y se lo rapó para demostrar que nadie mandaba sobre ella. Es una canción de amor pero también de desencanto, es preciosa».