Los detenidos por el último alijo en el puerto de Vigo planeaban dos envíos más de cocaína en velero y narcosubmarino

Javier Romero Doniz
JAVIER ROMERO VIGO / LA VOZ

VIGO

Los 200 kilos de cocaína decomisados fueron presentados en la Comisaría de Vigo pocos días después de incautarse en enero de este año.
Los 200 kilos de cocaína decomisados fueron presentados en la Comisaría de Vigo pocos días después de incautarse en enero de este año. Salvador Sas | EFE

Dos lugartenientes del jefe de la trama confesaron, sin saber que les grababan, los preparativos de otros envíos a la vez que gestionaban la llegada de un contenedor

01 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El decomiso del primer alijo relevante del 2026 en Galicia aflora una investigación que va mucho más allá de los 200 requisados en el puerto de Vigo hace tres semanas. La organización, a la vez que gestionaba la recepción de este porte en contenedor por la dársena de Guixar, extendía sus tentáculos e influencia en el submundo narco a ambos lados del Atlántico para gestionar otros dos envíos en velero y narcosubmarino. Los lugartenientes del considerado jefe del negocio se movían un Porsche Cayenne. A.P, de Lituania y residente en Altea, Alicante; junto a J.P., de Francia, recorrían la Península hablando a calzón quitado, en confianza, sin imaginar que ya estaban en el punto policial por su pretensión de traficar por el puerto de Vigo. Pero un micrófono instalado en el todoterreno recogía cada detalle no solo del envío que llegaría en contenedor a las Rías Baixas; también de otras operativas que diseñaban en paralelo.

«También ahora interesa con este... como te digo, con este submarino, y la caja [en el argot sinónimo de contenedor] de Panamá tengo las dos [...] si él acepta, vamos a hablar de la caja y hablamos del submarino... porque si podemos hacer este... es gente buena»». Se lo explica A.P. a J.P el 8 de mayo del año pasado. Tres meses después, sentados sobre los mismos asientos, A.P. habla con un familiar, apodado Cuñado, que le propone reactivar operaciones antiguas aprovechando los bajos precios de la cocaína. Cuñado le dijo: «¿Recuerdas lo que habíamos hablado con el velero, por allá?». El interlocutor menciona otros contactos: «Mis amigas ya han tenido éxito con este método recientemente. Lo han hecho mis amigas, han tenido, sí, sí, han hecho con 800 [kilos]». A.P. se muestra receptivo. Lo recogen las transcripciones aportadas al procedimiento judicial: «Claro, ¿por qué no?, siempre estoy abierto para esto»

RUTAS ALTERNATIVAS

Origen y entrada. Junto con la opción del narcosubmarino, la organización afirmó tener capacidad para realizar envíos en contenedor desde Panamá. A.P. declaró tener «la caja de Panamá» disponible al mismo tiempo que la opción del submarino. A mayores, Ecuador. Los investigados discutieron la posibilidad de importar desde Ecuador ocultando la droga en cargas lícitas de plátanos o pescado. En una conversación, A.P. aseguró: «Sí, en Ecuador dicen que pueden mandar con plátanos. Con pescado lo ponen dentro del pescado». Durante las negociaciones sobre porcentajes y rutas, J.P. preguntó específicamente por la posibilidad de usar Barcelona como puerto para recibir alijos, aunque la conversación derivó nuevamente hacia las opciones sudamericanas.

CONEXIONES EUROPEAS

Holanda y Alemania. Los investigados mostraron durante los 18 meses que duró la investigación una clara proyección para mover la mercancía por Europa una vez introducida en el continente. Se debatió su comercialización en Holanda si pagaban mejor precio y para solucionar problemas con los proveedores: «Pero si Holanda paga, así sí puedo arreglar». Se mencionó igualmente Alemania como destino de parte del transporte para justificar precios más altos o ganancias adicionales en la distribución: «Igual este transporte va por Alemania, ¿entiendes?». A.P. evidenció igualmente un amplio fondo de armario en su listín telefónico al poder recurrir a un contacto en el país para ofrecerle la mercancía.

PORTUGAL

Base logística. El país vecino jugó un papel relevante no como puerto de entrada de la droga en esta operación específica, sino como zona de seguridad y residencia. A.P. residió en un domicilio en Portugal durante diferentes fases de la investigación, siendo recogido allí por J.P. para viajar a Madrid. Ya en la fase final de la investigación, este mes antes de la aprehensión, J.P. propuso alojarse en un hotel luso para evitar dar sus datos en España. Sin embargo, su colega lituano descartó la idea por el riesgo que suponía cruzar la frontera dos veces: «Tenemos que cruzar dos veces frontera, no, vamos a España». A pesar de las dudas y la reticencia de su socio, J.P., A.P. alquiló un apartamento en Caminha para los días previos a la llegada del contenedor.

EL CAPO

Alias Primo. E.E.M., 49 años, natural de Santa Fe de Bogotá, Colombia, y conocido como Primo por sus lugartenientes, encarna a ojos de esta investigación de la Policía Nacional (a través de sus unidades Greco Galicia y Udyco Vigo) y el Servicio de Vigilancia Aduanera el poder suficiente para ocupar la cúspide de la organización que opera en España. Es identificado explícitamente como «uno de los líderes de la organización» y la «pieza clave en la vía de aprovisionamiento». Los subordinados A.P. y J.P. se refieren a él como «jefe» y «dueño» por ser quien autoriza las operaciones y maneja el dinero. En las escuchas, A.P. confirma que sin él no se mueven: «Andamos con Primo, ya esta y se acabó». Además, tiene la capacidad de financiar la operación y cubrir las deudas o fianzas si algo sale mal.

El procedimiento instruido en el Juzgado número 8 de Vigo expone que Primo es «realmente el poseedor de los contactos con los proveedores en Sudamérica» para importar la cocaína. A diferencia de un mero inversor lejano, Primo viaja constantemente a Madrid o Valencia para reunirse con los transportistas y negociar los porcentajes cara a cara. Incluso planeó un viaje al «Norte» (Galicia) para supervisar personalmente la llegada de la mercancía.

ENLACE EN SUDAMÉRICA

Alias Holandés. No ha trascendido su nombre, edad u origen, pero su papel fue relevante para esta logística específica. Resulta más funcional y externo en comparación con la autoridad atribuida a Primo. Holandés «controlaría la operación desde el país sudamericano» y ejercía de enlace operativo para coordinar cuándo se manda el contenedor («la caja»). Su importancia radica en la ejecución técnica del envío. Los investigados mencionan la necesidad urgente de hablar con él para saber si el contenedor sale «lunes o martes». También se le menciona en contextos de venta o garantías de pago en Europa («si Holanda paga, así sí puedo arreglar»), sugiriendo que podría ser un socio para la distribución final o la liquidación de la mercancía en el mercado europeo.

OCHO DETENIDOS

En dos fases. El catálogo de nacionalidades de los implicados evidencia el alcance de la investigación. El 12 de enero se arrestó a los cinco primeros en Vigo: además de A.P. y J.P, les acompañaban tres ciudadanos de Albania. Todos están representados por el despacho Vox Legis Abogados. Ocho días después se arrestó a tres investigados más, todos gallegos y vecinos de Culleredo, Meaño y Lugo. El colombiano E.E.M., alias Primo, su hijo y otros dos investigados siguen pendientes de arrestar.