Vuelta a clase de los repartidores del premio del Niño en O Porriño: «Devuelve la ilusión que haya tocado aquí»

Luis Carlos Llera Llorente
luis carlos llera O PORRIÑO / L LA VOZ

VIGO

Luis Carlos Llera

El instituto IES Ribeira do Louro no hizo celebraciones por la lotería, pero la alegría llega a todo el barrio de Torneiros

09 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El segundo premio del sorteo del Niño ha generado una alegría en el polígono de Torneiros, una zona con muchas viviendas sociales de gente trabajadora y con pocos recursos. «Devuelve la ilusión que haya tocado aquí», dice el joven Enrique Pardo pidiendo un café con leche para afrontar la jornada. Lo hace enfrente del instituto Ribeira do Louro, el centro educativo al que pertenecen los cuatro jóvenes que han repartido felicidad con sus participaciones de lotería. Las encargó la madre de uno de ellos para costear el viaje de Semana Santa a Lanzarote de la clase de su hijo, de cuarto de la ESO. Ayer fue el regreso a las aulas de centro educativo. El reparto de la lotería estuvo muy presente, pero no hubo fiesta.

La alegría va sobre todo por dentro. Por fuera se nota en los comentarios y en algunos gestos, como el ímpetu a la hora de subir las escaleras arcoíris de acceso al vestíbulo, lleno de carteles contra la ocupación de Gaza. Los profesores hicieron una pausa al mediodía para tomar algo y comentar la jornada. «No ha habido ninguna celebración», aseguraba uno de los docentes, que añadía, para aclarar: «A mí no me ha tocado».

El instituto tiene 600 alumnos e imparte clases de ESO, Bachillerato y Formación Profesional. Esta cada vez está más demandada. Este año se ha implantado peluquería y están muy contentos.

Los alumnos forman corrillos fuera del recinto. Sara Otero, estudiante de un ciclo de FP de Administración, relata: «Hemos hablado de una chica de Salceda a la que le ha tocado». Su compañero de segundo curso, Javier García, indica: «Se ha comentado en clases el tema de la lotería, hemos hablado del asunto».

La curiosidad de saber a quién le había tocado el premio y a quién no recorre los pasillos y los exteriores. El sorteo ha generado algunas envidias porque no todos han resultado agraciados. Además, muchos de los premiados prefieren que no se sepa por lo que pudiera ocurrir.

La afición a la lotería había decaído en los últimos tiempos en el polígono de viviendas de Torneiros, donde mucha gente vive al día, y el premio ha sido un revulsivo: «Antes este bar tenía los décimos colgados y la gente venía a comprarlos, ahora solo se venden participaciones y en el de al lado ni siquiera eso».