Lugo trata de adelantar a Vigo y poner en marcha su Área Metropolitana

Carlos Punzón
Carlos Punzón VIGO / LA VOZ

VIGO

OSCAR CELA

La viguesa está en el limbo desde el 2017 tras ser impulsada por varios alcaldes a finales del siglo XX y ser aprobada por el Parlamento gallego hace ya catorce años

03 ene 2026 . Actualizado a las 01:34 h.

Lugo pretende poner en funcionamiento la primera Área Metropolitana de Galicia. Formalmente lo es la de Vigo, pero la entidad que agrupa a catorce municipios del entorno de la mayor ciudad de Galicia entró en coma y sigue en ella desde que se constituyó el 1 de diciembre del 2016.

El alcalde lucense, el socialista Miguel Fernández, se comprometió durante el debate sobre el estado de la ciudad, celebrado el 29 de diciembre, a dar forma a la agrupación supramunicipal durante este mismo año y con una estrategia definida para evitar que encalle como lo hizo la de Vigo. Sin citar el caso olívico pero aludiéndolo continuamente en su argumentación, el regidor de Lugo trata de adelantar por la vía de los hecho al Área de Vigo asegurando que su caso no se trata de la imposición de una ciudad sobre su entorno, sino de colaborar con «xenerosidade», «tender a man» y «compartir con toda a comarca».

Su idea es la de constituir el Área Metropolitana de Lugo con la capital provincial (100.143 habitantes), Outeiro de Rei (5.420), Castro de Rei (5.001), Rábade (1.514) y O Corgo (3.366), si bien podría abrirse también a Castroverde (2.478), Guntín (2.501) y Friol (3.608).

Carácter voluntario

Para evitar las disputas que hicieron fracasar al Área de Vigo, Fernández plantea que la adhesión a la de Lugo sea voluntaria y que parta del consenso previo con los alcaldes vecinos antes de redactar el marco legal de la entidad, tratando así de asegurar el apoyo político de las distintas siglas implicadas. El Ayuntamiento de Lugo ha encargado a sus servicios técnicos que preparen los informes preliminares para las primeras reuniones con los alcaldes de la comarca, que se producirán en los próximos meses.

El alcalde lucense asegura buscar que la Xunta sea socia del proyecto desde su primer borrador, evitando que el texto legal que articule la futura Área Metropolitana de Lugo contenga «cláusulas trampa» que puedan ser impugnadas más tarde.

Al contrario de lo que pasó en Vigo con la obligatoriedad de la integración del transporte vigués en el diseño metropolitano, la propuesta lucense inicial evita poner «condiciones de activación». En lugar de un modelo donde «si no hay transporte, no hay nada», Lugo propone otro modular en el que los servicios (basura, agua, transporte) se vayan integrando por fases e independientes entre sí. Si hay un conflicto en el transporte, el resto del Área Metropolitana puede seguir operando legalmente y no quedar bloqueada como le ocurre a Vigo desde hace diez años ya.

Miguel Fernández reitera, en todo caso, que todo debe de surgir por consenso, y para articular desde el poder municipal de todos los ayuntamientos participantes la relación diaria y estrecha que sus vecinos tienen con la capital provincial.

El caso del Área Metropolitana de Vigo, cuyo anteproyecto fue aprobado por la Xunta en el 2005 bajo la presidencia de Manuel Fraga y con Alfonso Rueda como director xeral de Administración Local, y que sería ratificada por el Parlamento en el 2012, tuvo su puntilla por la vía judicial en el 2018. Tras ser suspendido cautelarmente su funcionamiento, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia falló que el Área no podrá operar hasta que Vigo cumpla el requisito legal de integrar sus autobuses urbanos en el plan de transporte metropolitano, extremo que Abel Caballero rechaza por el coste (300.000 euros) que tendría abonar bonificaciones a los viajeros de la ciudad, pero también a los del resto del conglomerado de municipios.

Así, mientras no haya un transporte integrado, no habrá Área.

La Xunta ganó ese pleito frente al Concello vigués y otros seis, pero perdió en el 2020 el que por vía judicial decretó que la constitución del Área fue válida, así como la elección de Caballero como presidente pero de un ente fantasma, paralizado y sin actividad hasta que cambie la ley que dio origen a la alianza supramunicipal o Vigo acepte incluir el transporte local en una alianza territorial que agruparía a 483.468 habitantes.

En el año 2000 catorce alcaldes de la comarca pactaban en el pazo de A Touza, en Nigrán, poner en marcha el Área Metropolitana de Vigo tras acordar un año antes en Soutomaior buscar una unidad de acción territorial.