El cabecilla de los percebeiros juzgados por furtivismo en Baiona: «Soy jubilado, voy a coger pulpos porque tengo carné»
VIGO
Los implicados niegan que esquilmen la costa y aseguran que la cofradía les tiene «animadversión». La acusación les culpa de destrozar el banco marisquero al extraer piñas enteras de percebe y meterlas en sacos sin apartar a los alevines o las larvas
12 dic 2025 . Actualizado a las 20:15 h.El supuesto cabecilla de la banda de percebeiros ilegales de Baiona, J.B., de 65 años, se ha declarado inocente en la segunda sesión del juicio por furtivismo celebrada en la mañana de este viernes en el Juzgado de lo Penal número 1 de Vigo. Les acusan de extraer 1,35 toneladas de percebe en cuatro años.
J.B. fue identificado decenas de veces por los guardapescas y acumula 30 expedientes pero este justificó así su presencia: «Soy jubilado desde los 60 años, cobro una paga del Estado de 900 euros, voy a coger pulpos porque tengo carné y licencia, nunca jamás saqué sacos de percebe».
La Fiscalía le acusa de dirigir la denominada banda del IPA pero J.B. lo negó todo. Sugirió que la cofradía de pescadores La Anunciada de Baiona les tiene «animadversión» a él y a su hijo, el cual es socio de la entidad. «No sé qué tienen contra mí, los guardapescas le tienen manía a mi hijo, pretenden echarlo de la cofradía».
J.B. solo respondió a las preguntas de su abogado. El letrado le preguntó si cuando llegan los guardapescas él echa a correr con sacas de percebe: «No puedo correr, soy jubilado».
Su hijo, R.B., también declaró solo a preguntas de su abogado. Negó haber hecho vigilancias para el grupo ilegal de percebeiros ni vender el género. Lo que sí admitió es que a veces, como pescador legal de la cofradía, se excedió en el cupo de percebes y el sobrante «lo llevaba a casa y los vendía».
Los otros dos acusados también lo negaron todo. Uno de ellos, R.R., está en prisión provisional por impago de la multa de percebe. Recordó que ahora tiene una orden de alejamiento de la costa y que cuando vuelva a la calle buscará otro trabajo. Debe 22.098 euros a la cofradía por otro pleito.
La Fiscalía les beneficia con la atenuante de dilaciones indebidas y retiró la acusación presentada por la cofradía de Santa Tecla de A Guarda porque no concretaron sus pérdidas económicas en el juicio. En su declaración, las mariscadores bajaron a las rocas a encararse con un furtivo y les contestó: «Es lo que tengo para vivir».
La Fiscalía recalcó que los guardacostas, en numerosas ocasiones, «los vieron salir del mar con salabardos [sacos] llenos, se trata de cientos de kilos de percebe». Incidió en que incluso detraído el peso tras mermar el agua, rejilla, o las esquirlas, «siguen siendo una gran cantidad que ridiculiza los 12 kilos de una sentencia del Tribunal Supremo cuando a ellos los sorprendían con 48».
La acusación particular los culpa de destrozar el ecosistema costero de Baiona: «Arrancar las piñas causa un daño al Medioambiente al extraerlas de forma indiscriminada, han causado daños al banco de Baiona».
Las defensas piden la absolución. El abogado de J.B. recalcó que él tenía licencia de marisqueo y sospecha que «en Baiona todos son vecinos y se conocen y aquí se probó que hay venganzas intencionados contra él y su hijo». Añade que a J.B. nunca lo sorprendieron «in fraganti», solo lo vinculan con sacos escondidos.
El letrado del hijo, R.B., recordó que él no mariscaba y que, como mucho, era solo el encubridor de su padre y la Fiscalía no lo acusa de cooperador necesario. Añaden que había un «descontrol» en la cofradía de Baiona, por lo que fue expedientada y sancionada.
Las defensas intentaron convencer a la jueza de que los guardapescas que levantan las actas por furtivismo no son agentes de la autoridad, que sus informes no tienen ningún rigor, que son parte interesada de las cofradías y que calculan a ojo las cantidades requisadas.
El juicio quedó visto para sentencia.